De soñar con aviones a tomar los controles, así se forman los futuros pilotos y tripulantes de cabina en CEA
Detrás de cada piloto y tripulante de cabina hay horas de estudio, prácticas y preparación. Jóvenes salvadoreños cuentan cómo viven en CEA el proceso para convertir su pasión en una profesión
Cada vez que Daniela Sánchez visitaba un aeropuerto cuando era niña, algo ocurría. No importaba si era ella quien viajaría o simplemente acompañaba a un familiar, quería estar ahí para observar los aviones.
“Yo iba al aeropuerto y me emocionaba demasiado ver los aviones, me emocionaba demasiado estar ahí”, recuerda.
Con los años, aquella fascinación comenzó a convertirse en una posibilidad profesional. Comenzó su formación como piloto y ahora se encuentra en la etapa final de su preparación.

“Yo me clavé con esa idea. Verdaderamente me clavé con esa idea”, cuenta sobre la decisión de convertirse en piloto, pese a las dudas que podían surgir alrededor de una carrera que requiere inversión, disciplina y preparación constante.
Daniela forma parte de los jóvenes que han encontrado en el Centro de Entrenamiento Aeronáutico (CEA) un lugar para comenzar ese camino.

Más de 15 años formando profesionales de la aviación
CEA cuenta con más de 15 años de trayectoria en El Salvador. Durante este tiempo, su principal apuesta ha sido la formación de pilotos profesionales bajo el lema “Cambiando el mundo, una tripulación a la vez”.
La escuela manifiesta que sus graduados han logrado incorporarse tanto a aerolíneas como a la aviación privada.
De acuerdo con la Licda. Ivonne Torruella, Gerente General de CEA, en el último estudio realizado por la institución, el 98.6 % de sus graduados se encuentra posicionado profesionalmente en la industria, tanto en el sector comercial —líneas aéreas— como en la aviación privada y ejecutiva.

La institución sostiene que uno de sus principales diferenciadores es combinar la preparación académica con herramientas y espacios destinados a acercar al estudiante al entorno que encontrará profesionalmente.
“En CEA contamos con un pensum creado de manera que nuestros estudiantes se preparan con los conocimientos y habilidades para sobresalir, complementando estas prácticas con una flota de aeronaves diversas, dispositivos de entrenamiento certificados para hacer la experiencia formativa lo más apegado al mundo laboral e instalaciones que garantizan un buen desarrollo de sus actividades académicas,”
En este sentido, la propuesta de la escuela tiene como pilares “la calidad en las actividades, la seguridad en las operaciones y la constante búsqueda de la excelencia”. Además de la preparación técnica, la institución señala que busca desarrollar perfiles integrales.
En CEA nos enorgullecemos de ofrecer un perfil formativo integral donde no solo
nos enfocamos en habilidades técnicas de pilotos profesionales o tripulantes de cabina, sino en formar personas y profesionales de bien

De las aulas a los controles de un avión
Convertirse en piloto profesional requiere superar diferentes etapas. En CEA, el pensum de formación de pilotos está diseñado para completarse aproximadamente en 30 meses, incluyendo la preparación teórica, práctica y humana.
El período, sin embargo, puede variar dependiendo de factores como el clima y los procesos nacionales. El recorrido comienza con la formación para ser piloto privado, donde los alumnos desarrollan las bases del vuelo y aprenden a operar utilizando referencias visuales.

Posteriormente pueden avanzar hacia la Habilitación de Vuelo por Instrumentos. Después se encuentran la Licencia Comercial y la Habilitación Multimotor, esta última enfocada en preparar al piloto para operar aeronaves con dos motores y afrontar escenarios particulares, como la falla de uno de ellos.
Melvin Gallardo, destacado estudiante de CEA, ya obtuvo su Licencia de Piloto Privado y continúa con la Habilitación por Instrumentos. “Uno primero ve todo lo teórico y hasta después empieza a volar”, menciona sobre el método de aprendizaje.

La primera vez que estuvo en vuelo como estudiante quedó especialmente marcada en su memoria. Más que miedo, asegura que sintió seguridad y emoción.
“Después de tanto tiempo y haber esperado comenzar esta carrera, fue como una realización para mí”, recuerda.
Dos espacios para aprender a volar
La formación se desarrolla en diferentes instalaciones. CEA cuenta con una sede en la colonia Escalón destinada principalmente a la enseñanza teórica, mientras que las operaciones aéreas se concentran en Ilopango.

En esta última ubicación se encuentran los hangares donde se resguardan las aeronaves utilizadas para las prácticas de vuelo.
La institución cuenta con un hangar destinado al mantenimiento y afirma disponer de un taller certificado por la Autoridad de Aviación Civil (AAC) para brindar servicio a sus propias aeronaves.
Para Daniela, contar con dos ubicaciones también facilita el proceso de aprendizaje, pues los estudiantes pueden recibir sus clases teóricas en San Salvador y trasladarse a Ilopango principalmente cuando corresponde realizar prácticas de vuelo.

Al terminar su preparación, un piloto profesional graduado de la escuela obtiene la Licencia de Piloto Comercial (LPC) emitida por la AAC, con las Habilitaciones de Vuelo por Instrumentos, Habilitación de Aeronaves Multi Motor, y la certificación de Inglés Técnico (LPRL).
A la vez, la escuela ofrece la Habilitación de Instructor, una alternativa opcional para quienes desean continuar su formación, así como acumular experiencia y horas de vuelo.
CEA amplió su formación a los tripulantes de cabina
La historia más reciente de CEA también se escribe fuera de los controles de la aeronave. Después de estar concentrada principalmente en la preparación de pilotos, hace dos años la institución comenzó a formar tripulantes de cabina.
Sara Lucía Moreno Valencia, de 19 años, es una de sus estudiantes. Tras terminar el bachillerato comenzó a investigar sobre las posibilidades profesionales dentro de la aviación hasta descubrir que quería convertirse en tripulante.
“La función de un tripulante es más que nada garantizar la seguridad de los pasajeros a bordo”, dice.

Su compañero Moisés Rivas, de 20 años, encontró su vocación de una manera distinta. En 2024 tuvo la oportunidad de viajar como parte de una actividad de su colegio y posteriormente realizó prácticas en una aerolínea. El contacto directo con la industria terminó por convencerlo.
La preparación de los tripulantes combina teoría y práctica. Incluye procedimientos de emergencia, manejo de puertas y ventanas de las aeronaves y primeros auxilios, entre otros conocimientos necesarios para responder ante situaciones que puedan presentarse durante un vuelo.
“Detrás de eso debe estar el suficiente conocimiento para poder actuar en alguna situación”, apunta Rivas.

Un Airbus A320 recreado para entrenar en tierra
Como parte de esta nueva área, CEA dispone de un dispositivo de entrenamiento o mock-up representativo de un Airbus A320, en el que los estudiantes pueden practicar diferentes procedimientos antes de enfrentarse al entorno laboral.
Según la institución, el dispositivo está aprobado para brindar servicio a operadores nacionales y para utilizarse en su propio curso de formación inicial de tripulantes de cabina.

CEA informó además que en 2024 firmó un convenio con Volaris para que tripulantes activos de la aerolínea realizaran entrenamientos recurrentes en su dispositivo de entrenamiento, siendo la única escuela de aviación en El Salvador que cuenta con un convenio de este tipo.
Los aspirantes a tripulantes pueden elegir entre distintas modalidades de estudio. La institución ofrece cursos intensivos de 4 y 6 meses, así como programas que pueden extenderse hasta 12 meses, dependiendo de la disponibilidad de tiempo del estudiante.
Entre los requisitos se encuentran contar con título de bachiller, certificado médico otorgado por la AAC y ser mayor de edad al momento de realizar el examen. Al completar su formación y cumplir con el proceso correspondiente, los estudiantes pueden obtener la Licencia de Auxiliar de Cabina.

Espacio en la industria
Para quienes se preparan como pilotos, acumular horas de vuelo y experiencia se convierte en una parte fundamental del camino hacia las aerolíneas. Para los futuros tripulantes de cabina, obtener su licencia representa la puerta de entrada para comenzar a buscar oportunidades a bordo.
En ambos casos, CEA sostiene que su objetivo es funcionar como un puente entre la formación y el mercado laboral.

Para Daniela, que comenzó ese camino siendo adolescente, todavía quedan metas por alcanzar. Sin embargo, pasar de observar aviones desde una terminal a tomar sus controles le confirmó que aquella decisión que tomó siendo niña tenía sentido.
“Uno debe esforzarse y tener mucha disciplina, pero todo llega tarde o temprano”, concluye.

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