La pandemia y las festividades de fin de año agravan los Trastornos de Conducta Alimentaria

El estrés, la ansiedad, la incertidumbre o la falta de control durante la crisis sanitaria y las fiestas navideñas provocan un empeoramiento de los pacientes con trastornos alimentarios. Conoce cómo ayudarles a tener unas festividades más apacibles.

Los desórdenes alimentarios son de origen psicológico y nacen de una mala relación del individuo consigo mismo y con su entorno. / Foto Por EDH-Shutterstock

Por Sara Castro / Agencias

Dic 20, 2020- 05:45

La pandemia está siendo un generador de ansiedad sin precedentes para la sociedad, pero especialmente para las personas que sufren Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Y ahora se suman las festividades de fin de año.

A la angustia por todo lo relativo al virus, se suma el protagonismo desmesurado por la comida: aunque más restringido, pero las comidas con familias o amigos siempre se llevan a cabo y la celebración de Navidad y Año Nuevo conlleva a una mesa colmada de platillos.

De acuerdo con los expertos en trastornos alimentarios en el país, como la Asociación Estima, la recta final del año siempre representa una época difícil debido a los “tiempo muertos”, es decir que hay vacaciones, más tiempo libre, que se “rompe con la sensación de eficacia y utilidad; pero, sobre todo, se come mucho más”.

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Y las personas con TCA se caracterizan por tener organizados y medidos los planes, y durante Navidad y Año Nuevo es más probable que surjan diferentes planes, más espontáneos, generándoles agobio por falta de organización, ansiedad de sentirse obligadas a hacer comidas fuera de casa. Para ellos es difícil enfrentar la situación porque hay más probabilidad de que otros se den cuenta de su problema y hagan referencia, según los especialistas.

Para la psicóloga española y autora del libro “Ana y Mía no quieren ser princesas. La cara oculta de los trastornos alimentarios”, Irene Alonso Vaquerizo, los pacientes con anorexia nerviosa, bulimia o aquellos que tienen atracones de comida se caracterizan por la autoexigencia, el autocontrol, la autocrítica constante, la dificultad en el manejo emocional y la baja tolerancia a la frustración.

Esto lo externalizan, generalmente, a través de comportamientos “raros” a la hora de comer, ya sea por exceso o por defecto. Otras veces, lo reflejan en la realización compulsiva de ejercicio físico o en continuas críticas hacia su propia imagen o figura.

Otro factor que profundiza las crisis de estas enfermedades es la melancolía que caracteriza la temporada. Al final del año siempre se nota más la falta o ausencia de seres queridos y será más complejo y doloroso si esa pérdida se dio durante el transcurso del año; además es un tiempo de reflexión donde las personas planifican las metas, “se piensa en el año que entra y en todo lo que hace falta por hacer, se hace un balance de todo lo vivido durante el año que se va y las personas con TCA suelen vivir con más negativismo”, señaló el portal de la Asociación Estima.

La pandemia también acentuó los TCA
“La incertidumbre, la falta de control, el miedo a enfermar o la angustia generada por la pandemia también han tenido efectos importantes sobre las personas con trastornos alimentarios”, sostuvo Alonso Vaquerizo.

En esta situación caótica, las personas con TCA encontraban en la ingesta o restricción excesiva de comida una fuente de control.
El cénit de los trastornos alimentarios llegó con el confinamiento, momento en que según la experta “parecía que el mundo entero se estaba iniciando en un trastorno alimenticio”.

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Durante esos meses se disparó la compra de harinas y levaduras, bollería industrial, patatas fritas y chocolates. Paralelamente, también aumentó la venta de básculas y bicicletas estáticas.

“Por un lado, se reconocía que la ansiedad aumentaba el apetito y, por otro, se reforzaba el sentimiento de culpa por ello. Esto llevó a que mucha gente hiciese ejercicio sin sentido instando también a personas que no lo habían hecho en su vida”, comentó Irene Alonso.

Concretamente, la experta y autora señaló la bulimia y el trastorno por atracón como los grandes desórdenes alimentarios del confinamiento y del fin de año.

Conoce cómo ayudar a un familiar y pasar un final de año más saludable.

Rutina: a pesar de estar en vacaciones, haz una rutina pequeña. Un horario para las comidas o para un paseo o actividad puede generar un punto de tranquilidad para el paciente.

Fotos EDH / Shutterstock

Alimentación: esta no debe cambiar en estas fechas. Si hay una dieta pautada por el nutricionista debe seguirse. Los días donde hay comidas o cenas especiales se debe de establecer un menú.

Planes: en la medida de lo posible trata de comunicar los planes familiares, estableciendo dónde y cuándo. Anima al paciente a que salga un momento con un amigo, no necesariamente a tener una comida.

Regalos: evitar regalarle ropa a un paciente con TCA, esto les genera más ansiedad. Es preferible obsequiarle otros artículos apegados a sus gustos.

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