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El ‘mindfulness’ te enseña a vivir con plenitud, pero… ¿sabes qué es exactamente?

Es una habilidad que todos los seres humanos poseen y solo necesitan estar conscientes de esta para aprovecharla al máximo.

Por Rosemarié Mixco | Ago 05, 2021- 07:00

Pintura en acuarela que representa la meditación. Imagen: Shutterstock

Justo el 17 de julio pasado, Forbes México publicaba en su sitio web el artículo “5 beneficios del mindfulness que te harán amar esta práctica ancestral”, en el que se asevera que si las personas logran dominar esta habilidad pueden contrarrestar de forma eficaz padecimientos tan dañinos como el estrés.

Pero, ¿qué significa exactamente este término y cómo surge?, ¿de qué forma se puede poner en práctica y quiénes pueden hacerlo?

Para responder a estas interrogantes, contactamos con el psicoterapeuta transpersonal Héctor Oviedo Acuña, quien también es Life Coach transpersonal, neurosicoeducador, consultor en Inteligencia Emocional y ‘Mindfulness’, y profesor de Taichichuan y Chi-kung (Facebook: @vidademindfulness).

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Exactamente, ¿en qué consiste esta práctica y cuándo surge?
Comencemos por delimitar temas. Para empezar la palabra “Mindfulness”, que significa “ATENCION PLENA”, designa una habilidad humana que todos poseemos, pero que en la mayoría de nosotros esta subdesarrollada o desarrollada de forma errónea. Esa habilidad es la de poner atención, la de prestar atención. En el contexto de la pregunta, ‘mindfulness’ se define como “prestar atención de forma intencionada al momento presente sin juzgar la experiencia”. Es pues, el desarrollo de la habilidad de prestar atención, de forma deliberada, a la experiencia que se tiene en el momento presente, sin emitir opiniones acerca de lo que sucede. Para desarrollar esa habilidad, existe una práctica que es conocida con el nombre de Meditación.

En el mundo moderno, la “meditación mindfulness” comenzó a difundirse a partir de mediados de los años 70 del siglo pasado, pero tiene una antigüedad de 25 siglos. Esta práctica nace en la India de la mano de un hombre llamado Siddhartha Gautama, quien fue conocido con el título de Buda (El despierto).

Ilustración de Buda. Imagen: Shutterstock

¿Cómo puede una persona iniciarse en el ‘mindfulness’?, ¿hay alguna técnica?, ¿todos pueden practicarla?
El mejor modo de iniciarse es acudir a algún centro que brinde el curso básico que tiene dos meses de duración, o también en cualquier centro de meditación budista, ya que el budismo es en sí mismo la fuente de donde surge la práctica y son los maestros budistas quienes más experiencia acumulan en ello. No es necesario convertirse en budista para la práctica de ‘mindfulness’. Existen, como en cualquier aprendizaje, técnicas, pasos y grados de crecimiento.

En principio se puede decir que toda persona está capacitada para entrenar y desarrollar la habilidad de la “atención plena”. Sin embargo, es siempre necesario señalar que si se tiene diagnóstico de alguna patología psicológica seria, es imprescindible contar con la aprobación del psicólogo o psiquiatra, y si es posible, que sea un profesional de la salud mental quien guíe el proceso de entrenamiento. (Aunque de momento es escaso el numero de profesionales de la salud mental preparados en el tema)

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¿Qué tipo de personas pueden asesorar a aquellos que deseen adoptar esta práctica?
Este es un tema muy delicado. Lo que podemos llamar la “moda del mindfulness” surge a finales de la década de los 70 del siglo pasado. Es el Dr. Jon Kabat-Zinn, médico de la Universidad de Massachusetts, quien implementó la meditación budista como un método para la gestión del estrés y creó un programa que llamó Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR por sus siglas en inglés). Dicho programa es de dos meses y desde los años 80 han pasado por él miles de personas; algunos de ellos solo deseaban aprender la técnica y otros enseñarla.

Desde entonces, se han multiplicado los “enseñantes de mindfulness” y si bien podemos creer que todos ellos son maravillosas personas y con muy buenas intenciones, no todos tienen la capacidad de guiar un proceso de aprendizaje. Lamentablemente, no existe ninguna titulación oficial que autorice y garantice una enseñanza genuina. Hasta en el ámbito de la psicología hay algunos titulados que dan cursos con escasos conocimientos del tema. Así que quien desee iniciarse en la práctica se encuentra en principio algo indefenso. Debe fiarse de las titulaciones que el “enseñante de mindfulness” presente y de su propia intuición acerca de la integridad del mismo.

Escena de una reunión para practicar meditación en Los Ángeles, California, en 2019. Foto: AFP Archivo

Hay quizá algunas “señales” que pueden guiarnos para encontrar un buen “asesor”. Esas señales son claramente visibles: congruencia, integridad, honestidad, serenidad, compasión, disciplina, hábitos de vida saludables, excelentes relaciones, buena salud, escaso interés por el “mundo material” (aunque todos estos puntos pueden y deben ser explicados para su correcta interpretación).

¿En cuánto tiempo se puede dominar esta habilidad?
El tema del tiempo es algo que está fuera de contexto en el ámbito de la práctica de ‘mindfulness’. Quien comience a caminar el sendero de la “atención plena” debe abandonar toda prisa, toda impaciencia. ‘Mindfulness’ no es “una cosa que se aprende” sino más bien “una habilidad que se practica”. Quiere esto decir que, aunque en general los cursos de ‘mindfulness’ tienen una duración de dos meses, en ese tiempo se aprenden las técnicas fundamentales, pero el dominio de las mismas puede llevar, y de hecho lleva, toda una vida. Pero el punto no es “dominar” una técnica, sino practicar a diario. En el ámbito de la práctica cada día se parte de cero. La práctica gloriosa de ayer ya pasó, hoy es un nuevo día, hoy entreno como si ayer no hubiera existido.

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¿Qué beneficios otorga a las funciones biológicas del organismo y a la salud mental y emocional?
Sería muy largo detallar los beneficios tanto biológicos como psico-emocionales que otorga la práctica de ‘mindfulness’. Podemos sintetizar explicando que quizá el primer efecto es el de una mejor gestión del estrés. Se puede afirmar que gran cantidad de problemas de salud tienen su origen en el estrés no gestionado, y que esa “no gestión” deviene de una mente dispersa que se siente en peligro constante y genera un estado de tensión continua que desgasta el organismo. El entreno de la mente en “aceptación del presente tal como es sin juzgar lo que sucede” conduce a contactar con la fuente de serenidad interior y ello permitirá que surja la salud. Aunque hay multitud de estudios que constatan los resultados positivos de la práctica de ‘mindfulness’, el mejor consejo que se puede dar a quien quiera iniciarse es que practique abandonando toda expectativa, y observe qué beneficios le aporta en lo personal. No hay nada como la experiencia de primera mano.

Mia Michelson-Bartlett, profesora de yoga, practica yoga y meditación de atención plena, en la catedral de Saint John the Divine de Nueva York, en marzo pasado. Foto: AFP

¿Hay mitos sobre esta práctica?
El Dr. Jon Kabat-Zinn, principal abanderado de la técnica señala 7 “mitos” o “creencias erróneas” acerca de la práctica de ‘mindfulness’. Sería muy largo detallarlos todos, así que nos centraremos en los tres que creo son los más importantes a “deconstruir”.

1- LA MEDITACIÓN ES PONER LA MENTE EN BLANCO

Esta es la creencia errónea por excelencia que se tiene a nivel popular. Meditar no es poner la mente en blanco, sino más bien dejar que la mente genere pensamientos sin “identificarnos” con ellos, es decir, sin dialogar con los pensamientos. Los pensamientos son “objetos” que surgen en la mente y no se puede evitar que surjan. La práctica consiste en dejar que los pensamientos pasen “como nubes en el cielo” (frase típica del budismo). Esto conlleva, evidentemente, un entrenamiento, una técnica, una disciplina. Con el entrenamiento y la práctica, es posible que vayan surgiendo momentos de gran calma y silencio en la mente, pero es un efecto secundario. El objetivo de la práctica no es la búsqueda del “silencio de la mente” sino la aceptación de que hay pensamientos y que estos no deben afectar. Si hay pensamientos, estoy en calma; si no hay pensamientos, estoy en calma.

2- LA MEDITACIÓN ES UNA PRÁCTICA RELIGIOSA

Esta segunda creencia errónea es resultado del desconocimiento acerca de una práctica que puede ser realizada en un contexto laico. Si bien la práctica se origina en el budismo, no es necesario adoptar ninguna postura religiosa. Hay practicantes de la meditación que se confiesan religiosos, pero también los hay no religiosos. Entrenar la “Atención Plena” es el desarrollo de una habilidad humana y para ello no es necesario adoptar, ni abandonar, las ideas y convicciones que se tengan en lo que tiene que ver con lo religioso. Es muy normal, últimamente, oír a muchos practicantes decir cosas como: “La práctica de ‘mindfulness’ me ha ayudado a ser mejor persona, más serena, empática, comprensiva y sobre todo compasiva”. Si alguien es religioso, ‘mindfulness’ lo ayudará a ser más práctico y congruente con sus creencias; si no lo es, lo ayudará a expresar la calidad humana generosa que todos portamos en nuestro interior.

3- MEDITAR ES MUY DIFÍCIL

La meditación conlleva un proceso de aprendizaje que es necesario que sea guiado. Aunque se puede ser autodidacta, como en todas las cosas, la práctica de la meditación tiene 25 siglos de antigüedad y eso ha permitido tener un “mapa” bastante preciso del sendero. Para ello existen los maestros, instructores, guías… para hacer del proceso de aprendizaje algo llevadero, facilitando herramientas, acompañando con compasión. Aprender a meditar no es difícil, lo que quizá sea difícil es tener la constancia, la perseverancia, la disciplina. Siempre hay que recordar que hay algo que convierte en fácil lo que parecía difícil: es la práctica, el entreno. Quienes llevan algún tiempo dedicado al entrenamiento de la meditación saben por experiencia que lo difícil no es meditar, lo difícil es vivir sin meditar, porque se está a merced del sufrimiento sin herramientas que lo alivien.

Esa es la situación de la gran mayoría de seres humanos. Sufren sin saber por qué, y sin medios que les permitan comprenderse a sí mismos y comprender lo que les pasa. Es por ello que la herramienta del ‘mindfulness” se ha demostrado como sumamente importante en lo que a fuente de serenidad se refiere.

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