¿Por qué podría ser peligroso tratar a las mascotas como humanos?

Ponerles ropa y joyas exclusivas a los animales de compañía, celebrarles sus cumpleaños y someterlos a terapias sicológica antiestrés, son algunas señales claras de la humanización animal, una obsesión que puede ser contraproducente.

Foto EDH / Archivo

Por Osmín Monge

Ene 24, 2020- 16:59

Después de trabajar en un despacho jurídico, Guadalupe N. llega a su casa al final de cada tarde con su nivel de entusiasmo y alegría por todo lo alto. Antes de introducir la llave en la cerradura de la puerta, dentro de la vivienda, se escucha una extraña bullanga. Se trata de Camila, Lucas y Gustavo, sus tres “hijos”.

Luego de hablarles “chiquito”, de propinarles unas caricias en la cabeza y de cargarlos en brazos, la joven de 28 años corre presta a la alacena para buscarles un poco de comida.

Luego continúa con su cotidiano ritual. Se dirige al armario, busca en él las prendas de vestir que planchó antes de irse a trabajar y luego se las coloca a sus tres “chiquitines”. Posteriormente, procede a tomarles fotos a sus adorables criaturas, quienes lucen mamelucos, vestidos, zapatitos de lana, gorritos… Tras la cotidiana sesión de fotos, la mujer se dedica a publicar las instantáneas en sus cuentas de Facebook e Instagram.

“Son mi adoración. Son mis ‘hijos’. Una buena parte de mi salario lo invierto en ellos. Les compro la mejor comida, los llevo a la peluquería frecuentemente, les pido por internet mucha ropa y accesorios… Creo que soy una buena madre”, refiere Guadalupe.

Al leer el relato anterior, cualquiera pensaría que los hijos de Guadalupe son tres niños. Pero no es así. En realidad, se trata de tres perros de diferentes razas, a los cuales ella ama, cuida, mima y protege de sobremanera.

Muchas personas gastan una fortuna en ropa, calzado y accesorios para mascotas. Foto EDH / Archivo

Guadalupe es una más de esos miles de personas en el mundo que tratan a sus mascotas como si fueran humanos. Se trata de esos hombres y mujeres que no solo se preocupan por brindarle a perros y gatos las atenciones básicas necesarias, como alimentación, protección y salud, sino también los visten, les compran ropas exclusivas, los calzan con zapatos de marca, los mandan de excursión en autobuses especiales, les hacen la manicure, les tiñen el pelo, les crean cuentas en redes sociales, les celebran los cumpleaños, los hacen dormir en cómodas camas y hasta les ponen en tratamiento sicológico cuando “sufren de ansiedad o estrés”. Estas personas no escatiman esfuerzos ni gastos por hacer que su compañero de compañía de cuatro patas se sienta amado y consentido.

Hoy en día existe una gran cantidad de casos en donde las mascotas ya no solo son consideradas animales de compañía, ahora se han convertido en “hijos” y miembros de la familia. Se les ha otorgado un sitial muy importante dentro del hogar; han pasado a cumplir un rol funcional y emocional.

Este afán por humanizar las mascotas se denomina antropomorfismo, y es la atribución de características y cualidades humanas a los animales.

“Es un tipo de amor malentendido, ya que el animal tiene derecho a ser un animal, y debe tener su propia vida”, comenta el sicólogo Santiago Salamanca.

El afán por humanizar las mascotas se denomina antropomorfismo, y es la atribución de características y cualidades humanas a los animales. Foto EDH / Archivo

Ese amor desmedido por los animales domésticos hace que las personas los traten como seres humanos, es por eso que actualmente existen lujosos restaurantes y hoteles para perros, escuelas exclusivas, clubes, peluquerías, almacenes de ropa y otros establecimientos dedicados a someter a los animales a actividades propias de las personas.

Según el licenciado Salamanca, los dueños de mascotas hacen esto porque quieren mucho a sus mascotas, sin embargo, eso no significa que sea un buen trato.

Humanizar a perros y gatos hace que estos pierdan su identidad, que se sientan frustrados, ansiosos e inseguros. Provoca problemas como el hiperapego, agresividad, timidez extrema, entre otras alteraciones, que luego el propio dueño rechaza”, expresa Salamanca.

Además de todos esos problemas, el antropomorfismo podría provocar obesidad. Según un estudio de Royal Canin de Alemania, los animales “humanizados” tienen a ser más obesos, ya que son sobrealimentados y son menos activos. También puede desarrollar artritis, problemas locomotores y trastornos articulares.

La humanización animal podría causarle problemas a las mascotas, entre ellas, agresividad, timidez extrema. Foto EDH / Archivo

Esta tendencia de ver a las mascotas como humanos, ya sea de forma consciente o inconsciente, tendría relación con las características propias de la sociedad actual, ya que vendrían a suplir espacios de vinculación y apoyo afectivo que no se encuentra en otras personas.

Expertos aseguran que esta tendencia es, en gran medida, impulsada por los millennials (personas nacidas entre las décadas de 1980 y 2000). Varias investigaciones han demostrado que los que pertenecen a esta generación son menos propensos a casarse, pero son los que más adquieren animales de compañía.

“Las mascotas se están convirtiendo en un reemplazo de los niños”, expresa Jean Twenge, profesor de psicología en la Universidad Estatal de San Diego y autor de “Generation Me”.

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