¿Las personas tercas pueden ser mejores? Los expertos lo revelan

A veces es difícil lidiar con algunos individuos, pero cuando reconoces que tiene las características de un terco entiendes el trato que merece. Estas personas no pueden negociar su opinión así que debes aprender a lidiar con ellos sin desgastarte.

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Por Diana Orantes

Mar 16, 2020- 04:13

La persona terca es aquella “incapaz de flexibilizar su posición ante situaciones de la vida diaria y hace cumplir su decisión por encima de la opinión o deseos de los demás”, explica la psicóloga Heidy Camillo. Quienes se llevan el principal reto de soportarlos son la familia, los amigos y los colegas de trabajo.

En general a los tercos hay que llegarles con tino, ya que sus opiniones son indiscutibles y toca practicar la escucha activa para saber qué les molesta y por qué. “Debemos evitar el ruido con palabras que no conducen a nada y mantener una mirada franca y generosa. Con movimientos pausados lograremos rebajar el nivel de tensión de las palabras y abriremos la vía del diálogo constructivo”, explica el experto en lenguaje y comunicación Julio García Gómez.

Si sabes que eres un necio porque tu familia te lo repite, tu pareja te lo ha reprochado o tus compañeros del trabajo lo comentan, y también porque muy dentro de ti sabes que es cierto, puedes comenzar a hacer pequeños cambios en tu vida a fin de convertirte en una mejor persona.

El periódico español El Mundo afirma en su sitio que lo principal es admitir lo que eres, cultivar la empatía, colocarte en el lugar del prójimo, y así obtendrás otra perspectiva de su comportamiento, y comenzarás a tratar a los demás como quisieras que te trataran a ti.

Es obvio que, por demostrar que tenías la razón, tu actitud fue hiriente, entonces es momento de pedir disculpas. Eso no te hace débil o perdedor, solo te hace más humano y sensato.

¿La terquedad puede ser buena?

 

Algunos expertos sostienen que esa actitud obstinada tiene un lado positivo. A continuación dos ejemplos de ello.

Paola Espinoza es una clavadista mexicana que rompió con la tendencia que solo los hombres practican ese deporte en su país. Espinoza batalló para que los federativos creyeran en su capacidad y en 2008 consiguió una medalla olímpica en esa rama.

“Algo que nos caracteriza a las mujeres que hemos salido adelante es que somos muy tercas y ello es una cualidad. No te rindes, pues te caes y te vuelves a levantar hasta que te salen las cosas o cumples el objetivo que te fijas. Somos muy valientes, somos capaces de enfrentarnos a cualquier cosa”, afirmó.

Otra historia de constancia la tiene Guillermo del Toro. El cineasta dijo a EFE, tras ganar a mejor película en 2018 con “La forma del agua”, que “la terquedad sostenida se convierte en estilo (…) No te cases con una sola forma de hacer cine, porque hay mil maneras de hacerse y mil maneras de verse”.

Ambos casos admiten la terquedad como una virtud, pero en realidad existe una sutil diferencia entre eso y ser perseverante. El periódico elcolombiano.com explica que el perseverante trabaja y actúa desde todas las aristas de sus posibilidades y tiene la certeza que con disciplina y voluntad puede lograr su objetivo. En cambio el terco, insiste en un asunto sin futuro, sin posibilidades de convertirse en éxito, que no trae ningún beneficio y está movido por un deseo bien egoísta y vano: demostrar lo indemostrable.

Entérate de otros puntos importantes sobre esta actitud y evítala.

Cómo identificar a un terco

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– No desea cambiar
Es su característica principal, porque el testarudo teme a un posible cambio en su vida, aunque sea algo menor. Considera las nuevas situaciones como una amenaza, las evita y vive con la percepción que quien le invita a cambiar es alguien muy peligroso. El terco enfrenta estas circunstancias con la negación o la evasión.

– Es confrontativo
Las discusiones surgen de todo aquello que le genera inconformidad o vaya contra su visión del mundo. En estos pleitos involucra su ego con el fin de ganarle al otro. Estas fricciones generalmente terminan como iniciaron: en nada sólido y además es muy desgastante.

– Se aferra a su pensamiento
La mentalidad de este individuo solo tiene dos caminos: si o no, blanco o negro, no existen otras alternativas ni términos medios. No se desvía de su mentalidad porque eso le proporciona seguridad y le protege de los cambios. No es capaz de aceptar comportamientos, hábitos, ideas diferentes a las suyas o experimentar cosas nuevas.

– Agrede de forma personal
Sucede que al no tener argumentos razonables para persuadir a los demás, los necios se ensañan en los ataques personales, especialmente cuestionan la credibilidad y la autoestima. A eso le añaden insultos o juicios de valor que solo alientan a una discusión más acalorada y que termina en el plano personal.

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¿Se puede convivir con alguien tan tóxico?

– Aprende a introducir la duda de la manera más sutil en la persona terca para que no te vea como a un adversario. Eso provocará que se cuestione y haga sus propias conclusiones. Durante la interacción evita frases como “te equivocas” o “no tienes razón”, tampoco quieras demostrarle con hechos o pruebas aquello que confirme tu idea porque nada de eso entrará a su cabeza.

– La comunicación debe estar marcada por el respeto y la empatía. Haz tu parte aunque el otro no lo reconozca. Lo idóneo es mantener la calma y que expongas tus ideas sin que el terco te coarte. Tú, en cambio, no lo presiones para que se exprese, la mayoría de veces es más eficaz discutir desde su punto de vista que desde el tuyo para desmontar más fácilmente sus argumentos. Si cada uno discute de acuerdo a sus perspectivas, no llegarán a ningún lado.

– Cuando hables y para no acalorarse trata de no llevar la cuestión al plano personal, eso lo haría el terco, pero debes tratar de detenerlo y enfocarlo. Si comienzan a hablar sobre sus defectos, autoestima, creencias y pensamientos personales todo estará perdido. Los tercos suelen padecer algo llamado “pérdida de audición temporal”, es decir que no son capaces de poner atención a lo que dice la otra persona.

– Olvídate de la idea de que uno de los dos tiene que ganar durante una conversación, precisamente porque un terco no se considera jamás un perdedor. Para que puedas introducirte y conocer su mente debes abrir la tuya, ser receptivo, dejar a un lado tus juicios, solo escuchar. Vas a ganar cuando explores sus puntos de vista y esa mentalidad te ayudará a reflejar una mejor actitud mientras que la comunicación será más fluida.

 

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