Las 4 enfermedades neurológicas que más afectan al adulto joven

Varias de ellas pueden prevenirse.

Foto/ Shutterstock

Por Alfredo García

Ago 08, 2018- 17:52

La etapa adulto joven, entre los 18 y alrededor de los 40 años, es la más productiva a nivel laboral, sin embargo, dicha productividad se ve afectada en muchos casos por enfermedades graves.

En primer lugar se encuentra el Accidente Cerebrovascular (ACV), conocido popularmente como derrame cerebral. Le siguen la migraña, la epilepsia y el insomnio, afirma el doctor Héctor Orrego, neurólogo vascular del Hospital de la Mujer, quien se basa en los informes médicos locales e internacionales.

“Para los 30 años estamos en nuestra máxima capacidad productiva, de desarrollo. Pero si llevamos una mala salud vamos a tener problemas más adelante. Dependiendo qué tan sana sea nuestra vida entre los 18 y 36 años así serán las secuelas que tendremos más adelante”, dice Orrego.

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Cuando llegamos a los 21 años todos los procesos están finalizados y tenemos un “cerebro maduro”. No solo en funciones sino en control de la ira, el llanto, el sexo y sentimientos de responsabilidad. Para los 30 años el cerebro ha llegado a la cúspide de su desarrollo. Curiosamente aquí empieza la decadencia.

1. Accidente Cerebrovascular

Por mucho, el Accidente Cerebrovascular (ACV) o derrame cerebral supera a otras enfermedades neurológicas. Ocupa casi el 60 % de la lista, afirma el neurólogo Héctor Orrego.
Es la segunda causa de muerte en todo el mundo y también en El Salvador, y la primera causa de discapacidad.
“Es una de las enfermedades del adulto joven que ha aumentado en frecuencia”, advierte Orrego.

Evitar el stress

Cuando estamos estresados y no dormimos bien, nuestro cuerpo entra en estado de alerta y segrega una hormona llamada cortisol, este proceso hace lento el metabolismo y vuelve ineficiente la oxidación de grasa, lo que nos hace engordar.

Los principales factores de riesgo de un ACV son el inadecuado control del azúcar en sangre, al igual que altos niveles de colesterol y triglicéridos. También el mal tratamiento de la presión arterial, el consumo de tabaco, el sobrepeso, el sedentarismo y una vida llena de estrés. “Si nos ponemos a analizar, todo esto son las características de la vida moderna”, dice Orrego.

La Clínica de la Universidad de Navarra describe los síntomas de un ACV: pérdida de fuerza en la mitad del cuerpo (cara, brazo y pierna del mismo lado), dificultad para hablar, pérdida de sensibilidad u hormigueos en la mitad del cuerpo, pérdida súbita de visión en un ojo y dolor de cabeza muy intenso distinto del habitual.

Para disminuir el riesgo de padecer esta afección se recomienda evitar o disminuir el consumo de bebidas azucaradas como jugos artificiales y gaseosas, el tabaco y la comida rápida. También se debe practicar ejercicio por lo menos 30 minutos al día, cuatro o cinco días a la semana.

2. Migraña

La migraña es un tipo de dolor de cabeza que puede ocurrir con síntomas como náuseas, vómitos o sensibilidad a la luz y al sonido. En muchas personas, se siente un dolor pulsátil únicamente en un lado de la cabeza.

Foto de referencia/Archivo

Es causada por actividad cerebral anormal, lo cual se puede desencadenar por muchos factores. Sin embargo, la cadena exacta de hechos sigue sin aclararse. La mayoría de los expertos médicos cree que el ataque comienza en el cerebro e involucra vías nerviosas y químicos. Los cambios afectan el flujo sanguíneo en el cerebro y tejidos circundantes.

Las migrañas tienden a aparecer entre los 10 y los 45 años. Algunas veces, comienzan antes o más tarde en la vida. Pueden ser hereditarias y se presentan con más frecuencia en las mujeres que en los hombres. Algunas, sufren menos migrañas cuando están embarazadas, según el sitio especializado MedlinePlus.

También puede desencadenarse por abstinencia de cafeína, cambios en los niveles hormonales durante el ciclo menstrual de las mujeres o con el uso de píldoras anticonceptivas, cambios en los patrones del sueño, como no dormir lo suficiente, tomar alcohol, ejercicio u otro estrés físico, ruidos fuertes o luces brillantes, pasar por alto comidas, olores y perfumes y fumar o exposición al humo. Uno de los principales provocadores es el estrés y la ansiedad.

3. Epilepsia

Es un trastorno cerebral que hace que las personas tengan convulsiones recurrentes. Las convulsiones se presentan cuando los grupos de células nerviosas (neuronas) del cerebro envían señales erróneas. El paciente puede tener sensaciones y emociones extrañas o comportarse de una manera rara. Puede tener espasmos musculares violentos o perder el conocimiento.

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“Se cree que entre 2.4 hasta el 4 % de la población mundial padece de epilepsia. Lo que pasa es que algunas veces no es diagnosticada o cuando sí lo es no es del todo tratada. Es una enfermedad que puede ser controlada con medicamentos, pero si no se controla puede llevar a discapacidades a largo plazo”, describe el neurólogo.

La epilepsia tiene muchas causas posibles, que incluyen las enfermedades, lesiones cerebrales y el desarrollo cerebral anormal. A pesar de eso, en muchos casos se desconoce la causa.

Los médicos usan estudios cerebrales y otras pruebas para diagnosticarla. “El 85 % de las epilepsias aparecen antes de los 35 años”, explica Orrego. Hasta la fecha no existe una cura para la epilepsia, pero en la mayoría de los casos las medicinas pueden controlar las convulsiones.

4. Insomnio

Pasar horas y horas dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño es otro de los problemas que más afecta a miles de adultos.
El insomnio puede ser agudo (de corta duración) o crónico (de larga duración). El agudo es común. Las causas más frecuentes incluyen estrés en el trabajo, presiones familiares o un evento traumático. Por lo general, dura días o semanas.
El crónico dura un mes o más.

“La mayoría de los casos de insomnio crónico son secundarios. Esto significa que son el síntoma o el efecto secundario de algún otro problema, como ciertos problemas médicos, medicamentos y otros trastornos del sueño. Sustancias como la cafeína, el tabaco y el alcohol también pueden ser una causa”, explica MedlinePlus.

A veces, la causa principal es el insomnio crónico. Esto significa que no tiene otra fuente de generación. Su origen no se comprende bien, pero el estrés de larga duración, el malestar emocional, los viajes y el trabajo en turnos pueden ser factores.

La falta hábitos saludables de sueño puede causar somnolencia diurna y falta de energía. También puede hacerte sentir ansioso, deprimido o irritable. Provoca tener problemas para concentrarse en tareas, prestar atención, aprender y recordar. El insomnio también puede causar otros efectos graves. Por ejemplo, hacer que sientas sueño mientras manejas, lo que podría provocar un accidente automovilístico.

 

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