Ikigai: la formula de 5 pasos que usan los japoneses para llevar una vida más feliz

¿Alguna vez te has preguntado por qué te levantas por la mañana? El “ikigai” te ayuda responder esta y otras preguntas que te ayudarán a llevar una vida más feliz en conexión con el aquí y ahora.

Los orígenes del “ikigai” se encuentran en las islas de la prefectura de Okinawa, que casualmente es el lugar donde se encuentra la población más longeva y feliz del mundo. Ilustración EDH / Shutterstock

Por Walu Hernández

Feb 24, 2021- 19:34

Ikigai es una palabra japonesa que se puede traducir como “la razón de ser” o más precisamente “la razón por la que te sientes motivado para levantarte todas las mañanas”. Si eres una persona que ya ha encontrado su propósito, que trabaja con motivación, que está feliz con lo que tiene, entonces probablemente ya hayas encontrado tu “ikigai”. Si ese no es tu caso todavía, en este articulo podrás entender por qué es importante conocer tu “ikigai” y también descubrirás los 5 pasos que debes seguir para encontrar tu “ikigai”.

Ikigai te ayuda a entender por qué quieres lo que quieres. Es que todos tenemos sueños, soñamos con tener ciertos bienes materiales, mejorar nuestra salud, vivir alguna experiencia que nos parezca interesante y a pesar de ello, a menudos nos olvidamos de preguntarnos por qué perseguimos estos sueños. ¿Por qué quieres tener esa posesión material especifica? ¿Por qué quieres estar más sano, perder peso o ganar músculos? ¿Por qué quieres viajar por el mundo, saltar en paracaídas o conocer a tu ídolo en persona?

Comprender los motivos que te hacen levantarte de la cama todas las mañanas es muy importante porque te da una motivación interna y duradera. Este tipo de motivación es capaz de mantenerte en el camino para conseguir tus objetivos. Es una motivación diferente mucho más efectiva que la motivación pasajera que proviene de un video motivacional, un eslogan o un ejemplo inspirador. Quien consigue encontrar esta razón para hacer cosas y actuar, encuentra el ikigai.

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El ikigai se basa en cuatro conceptos principales: lo que amas, lo que necesitas, en lo que eres bueno y lo que te da dinero. Foto EDH / Shutterstock

En el libro “Ikigai: los cinco pasos para encontrar tu propósito de vida y ser más feliz”, el neurocientífico Ken Mogi explica que encontrar tu ikigai es encontrar tu razón de vivir. El término fue creado en las islas japoneses que son famosas por tener una esperanza de vida muy superior a la media. Una de las razones para explicar esta longevidad es que las personas de esas islas saben lo que les gusta hacer y se dedican a esas actividades durante toda la vida. La teoría es que si podemos ganarnos la vida haciendo lo que nos gusta, tendemos a realizar nuestras actividades con mayor satisfacción, atención y productividad. Por eso, conocer tu ikigai es conocer tu propia razón de vivir. ¿Cómo hacerlo?

Estas técnicas varían según la definición de propósito. Sin embargo todas las técnicas coinciden en un aspecto. Para encontrar tu propósito, tienes que mirar en tu interior. Necesitas tener una conversación honesta contigo mismo y darte una buena dosis de autoconocimiento. De lo contrario lo que crees que es tu propósito puede ser sencillamente lo que otras personas creen que es bueno para ti. Esto incluye a los miembros de tu familia, tus compañeros de trabajo, los famosos que sigues e incluso la publicidad que ves por ahí. Para encontrar tu verdadera razón de vivir, aquí tienes cinco pasos sencillos, pero que tendrán un impacto realmente profundo.

Paso 1: empezar pequeño

El primer paso para encontrar tu ikigai es deshacerte de los delirios de grandeza que parecen afectar a mucha gente hoy en día. Queremos tener mucho dinero, tener un cuerpo en forma, tener una carrera de éxito, tener una familia feliz, tener una casa bien decorada, tener el carro del año, tener, tener, tener. Queremos tener tantas cosas que acabamos teniendo casi nada. En vez de eso, intenta empezar con cosas pequeñas. Elige una sola área de tu vida que necesite mayor atención y mira cómo puedes mejorarla un poco. Deja de lado los delirios de grandeza y empieza a construir tu razón de vivir poco a poco, pero de forma constante y que tenga sentido para una planificación de vida mayor.

Paso 2: liberarse

El segundo paso es liberarte de las viejas ideas que pueden no estar alineadas con lo que realmente quieres en la vida. Por ejemplo, ¿quién dice que necesitar tener un cuerpo esbelto, una casa grande o el carro del año para sentirte más feliz? ¿Es esta tu verdadera necesidad, o es algo que ha venido de fuera -de tus compañeros, de familiares, de la publicidad- y qué has interiorizado tanto que hoy realmente crees que es una idea tuya? Para encontrar tu ikigai intenta liberarte de esas ideas preconcebidas y reflexiona cuidadosamente, analizándote a ti mismo, para encontrar realmente lo que quieres en la vida.

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Paso 3: busca armonía y sostenibilidad

No sirve de nada encontrar tu ikigai si no trae armonía a tu vida y si no es sostenible a largo plazo. Utiliza estas preguntas como herramientas para ayudarte a encontrar tu ikigai: ¿Esto es sostenible? ¿Se puede mantener esta actividad a largo plazo? ¿Se puede vivir de ello? ¿Mantendrás tu salud? Piensa en el ikigai como la intersección de cuatro circulos: lo que amas, lo que el mundo necesita, lo que se te da bien y lo que te hace ganar suficiente dinero para vivir. Si consigues encontrar una actividad que reúna estas cuatro cualidades, habrás encontrado tu razón de vivir.

Paso 4: sentir alegría de las pequeñas cosas

El cuarto paso es no condicionar tu felicidad a si consigues grandes metas. Un error que muchas personas cometen al diseñar planes de vida es crear proyectos gigantescos y condicionar su felicidad propia a cumplirlos. Por ejemplo, supongamos que uno de tus grandes objetivos es acabar un posgrado. Esta puede ser una tarea ardua que te va a llevar años de dedicación y estudio. Si solo te permites estar feliz cuando consigas el diploma de posgrado, te habrás enfrentado a años de sufrimiento por unos momentos de alegría. Sí porque poco después de conseguir el posgrado de tus sueños, vas a buscar otras metas. Tu alegría pasará, y te establecerás nuevas y mayores metas a las que volverás a condicionar tu felicidad. Es un ciclo interminable.

Hay una forma más inteligente de vivir la vida. Aprende a alegrarte por las pequeñas cosas. Alégrate cada vez que tengas que sentarte a estudiar para tu posgrado. Alégrate por cada error que cometas al escribir el trabajo de final de grado. Alégrate incluso cuando te veas condicionando tu propia felicidad a alcanzar una meta. Nuestra vida tiene muchos más momentos comunes que grandes momentos. Si solo te permites alegrarte cuando consigas grandes logros, te estarás condenando a una vida llena de insatisfacción con unos pocos momentos fugaces de felicidad.

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Paso 5: estar en el aquí y ahora

Por último, aprende a vivir en el momento presente. Aprende a disfrutar de todo el viaje, y no solo del objetivo final. En este momento, tal como me estás leyendo, ¿estás disfrutando del viaje? ¿O estás pensando que no eres una de esas personas afortunadas que pueden encontrar un gran propósito, una gran razón de vivir?

Muchas filosofías orientales nos advierten del riesgo de abandonar el ahora, de dejar de vivir en el momento presente. Y cuando nos centramos en el deseo, cuando nos centramos en lo que queremos o en lo que no queremos, estamos dejando de vivir en el ahora. Y así es como abrimos las puertas al sufrimiento.

La razón por la que sufrimos es el deseo inoportuno, el hábito de querer siempre anticipar el futuro, querer más y más, o de recordar el pasado, sin disfrutar nunca el momento presente. Si nunca estamos satisfechos con el ahora, siempre querremos algo más. Esta es la principal causa del sufrimiento. Si estamos presentes, viviendo el momento presente por completo, no habría “querer” y “no querer”. Estaríamos en plenitud.

Encontrar tu ikigai es conocerte a ti mismo. Imagina por un momento que tienes una gran motivación para levantarte de la cama todos los días. Has encontrado un verdadero propósito. Una actividad que disfrutas, que se te da bien, que el mundo necesita y que, además, puede darte suficiente dinero para vivir. ¿Cómo afectará esto tu calidad de vida? ¿Cómo cambiará la forma en que vives tus días? ¿Cómo afectará a las personas que te rodean? En Japón esto se llama ikigai.

Puedes mirar dentro de ti hoy y seguir los cinco pasos que has leído para encontrar tu razón de vivir. Empieza pequeño, desecha las viejas ideas y busca algo que te brinde armonía y sostenibilidad. Recuerda alegrarte por las pequeñas cosas, y sobretodo, prestar atención al aquí y ahora. Encontrar ese propósito es un paso esencial para crear un plan de vida que esté realmente alineado con lo que más valoras en la vida.

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