¿Por qué la muerte de un perro puede doler igual a la de una persona?

El proceso de duelo es similar y aunque para algunas personas es difícil de entender, la pérdida puede llevar a la depresión.

El contacto físico con los animales de compañía incide en la producción de endorfinas. Foto EDH/ archivo

Por N. Hernández / Agencias

Oct 14, 2019- 10:50

¿Qué sentiste cuando tu perrito con el que compartiste felices momentos y mucho amor murió?, ¿alguna vez has llorado por la muerte de una mascota?, ¿te ha sido difícil acostumbrarte a su ausencia? estas reacciones son completamente normales, pues se acostumbra a crear un vínculo de amor, amistad y fidelidad.

Casi siempre, más que un animal, un perro se vuelve parte de la familia. Un miembro fiel, cariñosos y protector, por ello es normal que su partida duela igual a la pérdida de una persona querida. Además, las mismas hormonas y sustancias químicas que nos hacen sentir amados y conectados con otros humanos, se liberan en nuestro cuerpo cuando uno está con su amigo canino; es así que superar su pérdida es igual de difícil que la de un familiar o amigo cercano.

Estudios científicos han comprobado que los perros son capaces de interpretar las emociones. Además de identificar a las personas que tienen malas intenciones contra ellos o sus dueños, solo a través de su actitud, tono de voz y lenguaje corporal.

El duelo dependerá del vínculo que se tenga con ese amigo peludo y este proceso pasa de la depresión a la aceptación, pero ¿por qué duele igual a la pérdida de una persona?

Diversos psicólogos afirman que es porque su muerte representa la pérdida de una fuente de amor incondicional. También afecta la rutina diaria y esto puede generar algún tipo de estrés.

Falta de ritos

A ello se suma un sentimiento de incomprensión, pues no existe un rito de despedida y el duelo por la mascota no es algo que esté normalizado en nuestra cultura, a diferencia de una pérdida humana, en la que las muestras públicas de dolor son consideradas normales.

El sentirse incomprendidos y el no tener un rito de despedida son factores que prolongan el dolor. Y es que, a diferencia de cuando fallece un hermano, amigo o pareja, en el caso de una mascota no se permite faltar al trabajo ni detener las actividades cotidianas para centrarse en el luto. Ello fomenta que se repriman las emociones y no se afronte el dolor que sentimos ante la ausencia de nuestro peludo.

Lo mejor es afrontar el duelo. Hablar sobre la muerte de ese ser querido y compartir buenos recuerdos son clave para empezar a sentirte mejor.

Cualquier cosa que te ayude a seguir conectado con los buenos momentos que viviste con tu mascota te ayudará a superar la pérdida. Si tu tristeza es muy intensa, es recomendable hablar con un psicólogo, te ayudará a sobrellevar el proceso.

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