¿Por qué a algunas personas no les gusta que las abracen?

Ese comportamiento refleja la manera de cómo les criaron de niños. A veces puede cambiar y otras no...

Por Diana Orantes

Nov 06, 2018- 11:02

“Al abrazarnos comunicamos con alta eficacia las emociones que experimenta nuestro cuerpo y que nuestros sentimientos quieren trasmitir. Son una expresión pura del corazón que trasciende los idiomas”, explica Lía Barbery, orientadora emocional de Uruguay.

En las parejas es algo que ocurre todo el tiempo, pero ¿por qué incluso ahí algunas personas se sienten invadidas e incómodas con este gesto?

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Esta situación, aunque incómoda, te ayudará a aclarar ideas o a tomar una decisión importante.

De acuerdo a Suzanne Degges-White, de la Universida de Northern Illinois, la repulsión que sienten algunos ante los abrazos se debe a la manera en cómo les criaron.

Ella explica que en una familia en la que no se suele mostrar mucho afecto físico, es probable que los menores repitan ese mismo patrón con la siguiente generación. Además sostiene que la tendencia a tener contacto físico como dar una palmada en la espalda, dar la mano o un abrazo como tal son producto de las primeras experiencias en la infancia.

Así que, cuando tu pareja rechace un abrazo solo recuerda que pudo haber tenido una infancia dura.

¿Se puede aprender a abrazar de corazón?

Sí y no, incluso tal vez. En ciertos casos los niños que crecieron sin que les abrazaran, cuando crecen sienten la necesidad de compensar esa falta de contacto físico y son ellos los que reparten más abrazos a amigos y familiares. En otras palabras, ocurre un efecto contrario.

A veces la baja autoestima bloquea la capacidad de dar y recibir abrazos. Según Degges-White quienes tienen mayores niveles de ansiedad social les cuesta más abrazar.

¡MÁS ABRAZOS!

“Al abrazar nuestro organismo libera sustancias tales como la oxitocina, conocida como la hormona del apego y el afecto; las endorfinas, que favorecen la sensación de bienestar; la DHEA u hormona de la juventud y la somatotropina u hormona del crecimiento, entre otras".

Lía Barbery, orientadora emocional.

Un detalle muy importante es dejar que a los que no les guste este tipo de muestras de cariño se abstengan de hacerlo si no se sienten bien. Para ellos puede no ser algo natural o fácil, así que hay que comprenderlos.

Aunque parezca poco importante la falta de abrazos afecta el desarrollo del cuerpo humano.

Por un lado provoca que el nervio vago no se desarrollen totalmente y eso conduce a que un individuo tenga muy poca capacidad para intimar con otros o desarrollar compasión hacia los demás. Esto fue de acuerdo a las conclusiones de Darcia Narváez, profesora de psicología de la Universidad de Notre Dame.

Por el otro lado la falta de ese contacto físico provoca un sistema de oxcitocina subdesarrollado (la oxcitocina es la hormona del placer que contrarresta el cortisol, es decir la hormona del estrés).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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