Claves para entender la tendencia del “slow sex”

En la intimidad, hay experiencias como el sexo lento que elevan al máximo la satisfacción y contribuyen a avivar el fuego.

Para disfrutar del "slow sex" se necesita de compenetración con la pareja, verdadero interés y autoconocimiento. Foto EDH / Shutterstock

Por Rosemarié Mixco

Abr 09, 2019- 08:10

“Yo no podría aguantar tanto”, exclamó Horacio (nombre ficticio) a su esposa mientras ella leía la experiencia de una mujer cuya pareja le mostraba su amor de formas impredecibles. En esa oportunidad, Horacio escuchaba cómo ese hombre se dedicó a bañar a su mujer pasito a pasito, tiernamente; desde el cabello hasta la punta de los pies. Luego de asearla, la secó, la vistió y la colocó en la cama. Después, la besó de forma amorosa y la dejó descansar. “Imposible, no podría resistirme”, agregó el jefe de familia de 50 años y padre de tres hijos.

En ese momento, su esposa Tatiana lanzó una carcajada y terminó abrazándolo, no sin antes susurrarle al oído probar esa experiencia.

Esta realidad es la de millones de parejas, cuya intimidad se ha reducido al mero coito. La vida en el siglo XXI es tan acelerada, que incluso los encuentros sexuales se reducen al tiempo promedio: 13 minutos —según un estudio realizado por la Universidad Estatal de Pensilvania, que publicó la revista Journal of Sexual Medicine, en el 2008—. Claro está, ese tiempo se limita al momento en que inicia la penetración y concluye la eyaculación. Pero el sexo no es solo eso.

La tendencia del “slow sex” tomó fuerza hace unos cinco a seis años, como una forma de contrarrestar esa aceleración que termina por apagar la llama del deseo.

Literalmente, se trata de sexo lento; pero más que una sesión interminable, es un encuentro integral entre mente y cuerpo, que se extiende al antes y al después del orgasmo.

“El ‘slow sex’ no es una disciplina oriental ni entrega el control del orgasmo. Es la invitación a disfrutar del sexo para brindar mayor calidad a la relación”, afirma el médico psiquiatra, psicoterapeuta y sexólogo clínico argentino Walter Ghedin, autor de una diversidad de libros, como Tipos en la cama, Personalidad y sexualidad, y Amores ansiosos y otras cuestiones del amor.

“Para que el cuerpo físico registre las sensaciones placenteras que se producen en él se requiere de tiempo, detenerse en la acción, sentir y que el sexo no se limite a la penetración”, enfatiza el especialista, en nota publicada en salud180.com.

Tampoco hay que confundirlo con el sexo tántrico, fundamentado en una larga tradición esotérica oriental.

Es más simple que eso. Bajar las revoluciones entre las sábanas invita a las parejas a conocerse a sí mismas, a explorarse y experimentar con las sensaciones. Tampoco es limitarse a los juevos previos. Más bien sugiere retomar el romance, fantasear y potencializar los cinco sentidos. Incluye música, aromas, luces, sabores, ritmo y miradas. La comunicación es fundamental y la propia aceptación.

Trabaja la ambientación previa, la complicidad diaria, el juego de pareja y el disfrute del éxtasis, el ‘slow sex’ te propone olvidarte de los genitales y concentrarte más en tu pareja. Por supuesto, para eso necesitas tiempo, autoconocimiento y verdadero interés. Es una experiencia que debe programarse.

ALGUNAS RECOMENDACIONES

El portal bioguia.com detalla algunas de las claves a tomar en cuenta si se ha tomado la decisión de sumarse a la tendencia del ‘slow sex’.

Uno de los objetivos de esta tendencia es conocerse y aceptarse a sí mismo y a la pareja. Imagen EDH / Shutterstock

1. LA BÚSQUEDA

Tener tiempo es esencial. Es necesario que la pareja se comunique para buscar el momento ideal de su día a día y dedicarse a ellos. Si bien la espontaneidad enriquece la relación, para experimentar esta tendencia es vital programarse. Hay quienes se justifican alegando falta de tiempo, pero cuando se desea algo con intensidad el momento aparece. Además es fundamental dejar fuera de esto el celular y la televisión.

2. CINCO SENTIDOS

Programar el encuentro es básico, para dedicar parte de la cotidianidad a imaginar ese momento. Es importante que involucren todos los sentidos. Piensa en el tipo de iluminación que desean tener, los aromas que despierten sus sensaciones, la música o los sonidos que los liberen y seduzcan. Debe existir una aceptación del propio cuerpo y el de tu pareja, no apaguen la luz. Incorporen los aceites para masajearse.

3. EXPLORACIÓN

Para disfrutar del ‘slow sex’ hay que soltar las ataduras que imponen los complejos. Hay parejas que tienen años de vivir juntos y no se conocen entre sí. Es importante la autoestimulación y explicar a tu compañero lo que te gusta. Si es difícil dar ese paso, prueben a explorar su anatomía mutuamente. Las caricias y los besos son herramientas esenciales en la intimidad. Si eres muy apasionado, deberás controlarte.

4. ESTAR PRESENTE

En una sesión de sexo lento es crucial el contacto visual. Si eres capaz de mantener la mirada de tu pareja, lograrás elevar su excitación. También es clave que mantengas una respiración lenta y profunda. Hacerse presente y dejar fuera del lecho todo tipo de preocupación. De esta forma, trabajas en tu concentración y no solo te aseguras de disfrutar de tu placer, también contribuyes a la satisfacción de ambos.

5. ES PERSONAL

No hay una sola fórmula para experimentar el ‘slow sex’. La vivencia es personal para ti y para tu pareja, ambos tienen que diseñar el encuentro con base en sus gustos. No impongas las ideas, mejor conversen y discutan qué es lo más conveniente para los dos. Nunca olvides que el objetivo es gozar la sexualidad con alguien más, potencializando las emociones individuales. Olviden los tabúes y experimenten.

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