¿Por qué los niños deben dormir solos?

Luego de cierta edad, es necesario que los menores cuenten con un dormitorio propio a fin de aprender a ser independientes, pero también para conseguir el descanso óptimo que les permita un adecuado desarrollo.

Por Mireya Amaya

Nov 26, 2018- 17:59

Desde la llegada del bebé a casa, una de las prioridades de los padres es estar siempre cerca, y por lo general el nuevo inquilino se acomoda en la misma habitación con ellos.
Esta práctica de hecho está respaldada por la Academia Americana de Pediatría (AAP), según la cual los niños deben dormir en la misma habitación de los padres, cerca de su cama, pero en una superficie diferente, como por ejemplo la cuna.

La institución estima que esto debe hacerse “idealmente hasta el primer año o por lo menos durante los primeros seis meses”.

Este lapso de tiempo, según indica sciencenews.org, apunta a reducir el riesgo de muertes relacionadas con el sueño, incluido el síndrome de muerte súbita infantil. Algunos estudios sugieren que en su primer año de vida, los bebés que duermen con sus padres (pero no en la misma cama) tienen menos probabilidades de fallecer por muerte súbita que los bebés que duermen en su propia habitación.

Las razones no están claras, pero los científicos sospechan que lo anterior tiene que ver con un sueño más ligero: los bebés que duermen cerca de sus padres podrían despertarse más fácilmente y evitar el sueño profundo, que es un factor de riesgo para dicho síndrome. De ahí la importancia de mantener cerca al recién nacido.

Otro punto que apoya esta práctica es la logística de la alimentación y el cambio de pañales a mitad de la noche, lo cual es frecuente en las primeras semanas y sin duda
resulta más fácil si el pequeño está cerca.

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Sin embargo a medida que crecen, los hábitos de los niños se van modificando: duermen más y comen menos o ya no comen por las noches. Entonces surge la interrogante ¿hasta cuando deben quedarse en el cuarto de los padres?, ¿porqué es importante que tengan su propio espacio? y ¿Qué sucede si ese cambio no se propicia?

No hay edad exacta
En definitiva no hay una edad exacta para que el niño abandone la habitación de sus padres. La AAP sugiere hacer el cambio a los seis meses o al año, mientras que algunos psicólogos como Isabel Guerrero, afirman que los pequeños “están listos para dormir en su propio cuarto desde los cuatro meses de vida, que es cuando las rutinas de sueño-vigilia se empiezan a organizar”.

Por su parte, la experta española Rocío Ramos-Paúl es de la opinión que incluso hasta los dos años pueden compartir la habitación con sus progenitores; pero recomienda que a los tres o cuatro años tengan su propio dormitorio o que duerman con sus hermanos, si los tienen.

“No es cuestión de afecto, sino de comenzar a realizar tareas por uno mismo. (…) Ellos deben empezar a ser un poquito más independientes, sino luego no sabrán hacer nada sin la ayuda de la familia”, afirma Ramos-Paúl en una publicación de cadenadial.com.

Esta idea es apoyada por la psicóloga Paula Bernal, quien señala que “es importante que los padres ayuden a sus pequeños a entender lo fundamental que es desarrollar su individualidad, independencia y autonomía desde muy corta edad”. Ella advierte que si esto no ocurre, los infantes pueden experimentar problemas para dormir, así como ansiedad por la separación.

Sumado a lo anterior, cuando padres e hijos duermen juntos, el sueño de ambos suele ser de mala calidad, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Pediatrics. Este señala que el descanso de los niños que duermen con sus padres es peor que el de aquellos que lo hacen en un cuarto separado.

Según las conclusiones del estudio, “compartir la habitación con los niños de edades entre los cuatro y los nueve meses está ligado a un menor tiempo de sueño durante la noche, menos ratos de sueño y prácticas de sueño poco saludables asociadas con el síndrome de muerte súbita del lactante”.

Mejor descanso
Además se comprobó que los niños que habían aprendido a reposar solos en su propia habitación dormían uno 40 minutos más que los que aún pernoctaban en el cuarto de sus padres.

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Al respecto, el doctor Ian M. Paul de la Escuela de Medicina de la Universidad de Penn, autor del estudio, señala que: “los bebés tienen breves episodios en los que se despiertan por las noches, y sospecho que si los padres están en la misma habitación tienen más posibilidades de responderles, que dejar que vuelvan a dormirse por sí mismos”.

De esa manera, indica, los pequeños se acostumbran a la rápida reacción de sus progenitores, por lo que no es bastante difícil que aprender a reposar por su cuenta.
¿Cuánto deben dormir los niños?

La National Sleep Foundation recomienda reposos de 14 a 17 horas hasta los tres meses y de 12 a 15 hasta los 11 meses.

Si duermen menos horas o descansan mal, todos salen perjudicados. Los padres porque se ven afectados en su calidad de vida y los niños porque las posibilidades de que sufran sobrepeso y problemas de sueño a una edad más avanzada se incrementan cuando el descanso es poco reparador.

Como ves las opiniones son diversas y en definitiva hasta la fecha nadie ha creado el manual para enseñar como ser padres.

Sin embargo, si tienes muchas dudas sobre la edad en la que tu hijo puede dormir solo nunca está demás solicitar el orientación del pediatra, quien podrá guiarte de una mejor manera.

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