Cinco puntos de reflexión para el 28F

Feb 23, 2021- 21:00

Primero: En elecciones municipales y legislativas no hay desperdicio de votos. En cada departamento, algunos diputados son electos con cantidades grandes de votos (cocientes), pero otros son electos con pocos votos (residuos). Algunas veces, la competencia entre dos partidos o dos candidatos se resuelve por unos pocos cientos de votos, entre ellos el tuyo. En los gobiernos municipales, los candidatos que tienen más votos, pero menos que el ganador, pueden obtener una posición en el Consejo Municipal, lo cual es muy importante para lograr un efectivo control de la gestión del alcalde electo. Entonces, lo de desperdiciar el voto no es excusa para no votar o para anular el voto.

Segundo: El rol de la Asamblea Legislativa en nuestro sistema político es sumamente importante. Además de aprobar o rechazar proyectos de ley enviados por el órgano ejecutivo, La Asamblea puede dejar sin efecto el veto que el presidente de la república imponga a una ley ya aprobada. La Asamblea puede llamar a rendir cuentas a cualquier funcionario del órgano ejecutivo cuando hay evidencias de corrupción, incumplimiento, violación de derechos y otras situaciones similares. La Asamblea elige a los jueces de la Corte Suprema de Justicia, a los magistrados de la Corte de Cuentas, al Fiscal General de la república, y a otros servidores públicos cuyo desempeño es importante para el funcionamiento armónico de la totalidad del gobierno. La Asamblea tiene también la potestad de aprobar o rechazar el presupuesto general de la nación y las deudas que el órgano ejecutivo contrae.

Tercero:  Las diputaciones se ganan o se pierden por la proporción de votos obtenidos sobre el total de votos válidos. Si un candidato obtiene 3,000 de 6,000 votos válidos, habrá ganado el 50% de los votos; pero si el número de votos válidos es 12,000, entonces los 3,000 de ese candidato se reducen al 25%. Por eso es importante que haya una votación masiva y que los ciudadanos eviten hacer marcas que anulen su voto. Para mejorar las probabilidades de triunfo de un candidato, es mejor abstenerse de dividir el voto entre varios candidatos. Aunque se permite marcar varios rostros, lo mejor es marcar solo uno, dos a lo sumo, bajo la misma bandera.

Cuarto: En una democracia genuina, es necesario que haya diversidad de criterios para debatir las grandes decisiones que afectan positiva o negativamente a la población actual y a las nuevas generaciones de salvadoreños (tus hijos y tus nietos).  Si el partido de gobierno consigue la mayoría de diputados en la Asamblea, ésta se volverá un apéndice del órgano ejecutivo, no al servicio de la sociedad, sino a las órdenes del presidente de la República, para avalar y dar fachada legal a sus caprichos y a sus ambiciones de poder. Una Asamblea cobarde y sumisa es lo peor que le podría pasar a nuestro país, habida cuenta de las ideas y prácticas autoritarias del presidente Bukele, las cuales se han hecho evidentes una y otra y otra vez. Si en 2019 muchas personas se encandilaron con la imagen de Bukele y otras pensaron que era razonable concederle el beneficio de la duda y darle una oportunidad, en 2021 las cosas están ya muy claras, no hay donde perderse: Bukele está usando los medios democráticos para destruir la democracia. La única manera de frenarlo es con el voto, por cualquiera que no sea GANA ni NI.

Quinto:  Mi último punto es una alerta ciudadana. Al único que le conviene el abstencionismo en las elecciones es a Bukele. Así pudo él ganar la presidencia con menos del 25% de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral. No se extrañen, entonces, si ahora Bukele trata de evitar una votación masiva, para lo cual provocará disturbios y echará a andar rumores para que la gente con débiles convicciones democráticas tenga miedo de salir a votar. El atentado contra la caravana del FMLN y las amenazas a muerte contra miembros del TSE fueron el preámbulo de ese tipo de acciones terroristas. No nos dejemos embaucar. Salgamos. Vamos a los centros de votación. Seamos pacientes, si hay retrasos en la apertura de los centros, no hagamos eco a los rumores de disturbios o violencia y, sobre todo, no nos prestemos al engaño de los que nos digan, a media mañana o media tarde, que los partidos de Bukele están arrasando y, por consiguiente, no vale la pena que se molesten en ir a votar los que favorecen a candidatos de otros partidos. El 28F tenemos todos una cita histórica con la democracia.

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