Los siguientes pasos con el coronavirus

El gobierno tiene que discutir este tema, cómo se va a salir del aislamiento, algo que se va a tener que hacer porque el país no puede costear —y no va a poder, aunque lo quiera— mantenerlo por un periodo largo.

Por Manuel Hinds
Máster Economía Northwestern

Mar 23, 2020- 18:03

La semana pasada escribí una serie de artículos enfatizando la necesidad de proteger la estructura productiva del país para que pueda sobrevivir la convulsión del coronavirus y esté lista para cuando ésta termine. En el interin, el gobierno ha tomado una serie de medidas, pero el problema no se ha resuelto sino solo parcialmente. Se ha avanzado en el tema del sector informal con el subsidio de $10 diarios a los jefes de familia. Todavía no se han tomado las medidas necesarias para asegurar que las empresas formales no quiebren en el casi imposible reto de seguir pagando sus planillas mientras las ventas bajan, los insumos no llegan y tienen todo tipo de dificultades provenientes de esas otras. Evitar que quiebren es todavía indispensable para proteger al país no solo de una caída catastrófica de la producción sino también de grandes sufrimientos económicos y la posibilidad de desórdenes civiles.

Pero mientras el gobierno decide moverse en este sentido es necesario movernos a discutir el siguiente problema, que se nos va a presentar en el cortísimo plazo. El aislamiento total (lockdown) que el gobierno —y muchos otros gobiernos— han impuesto para controlar el contagio del coronavirus es una política razonable dadas las limitaciones impuestas por el rápido avance del virus a través del mundo y las limitaciones que nuestro subdesarrollo imponen en la provisión de servicios públicos. El aislamiento total retrasa el contagio y da tiempo para que no todos los que se van a infectar se infecten todos juntos y para preparar al país para tratar a los enfermos y dominar al virus. Pero también es carísimo porque requiere que el gobierno transfiera subsidios para que los trabajadores que no pueden ir a trabajar no se mueran de hambre y, en el caso del sector formal, no pierdan su trabajo en este momento y después si las empresas quiebran. Esta carga no la puede mantener en gobierno por mucho tiempo. Por eso es necesario encontrar una manera de controlar al virus que permita que la economía funcione naturalmente, es decir, quitando el aislamiento total.

Para concebir esa otra manera de manejar al virus es importante realizar que lo que es necesario para detener su expansión es aislar a los infectados, que son un porcentaje bajo de la población, no al total. En estos momentos hay personas que están regando la enfermedad porque solo sabrán que la tienen en 5 a 14 días. Es mucho más eficiente aislar a esas personas para que no contagien a los demás, que a los demás para que no los contagien, o a todos para ambos propósitos. Esto es así porque aun en los casos más virulentos los infectados han sido un porcentaje bajo de la población.

Para poner en práctica esta estrategia es necesario contar con la capacidad de realizar grandes números de exámenes para determinar si una persona está infectada o no, lo que necesita tener los equipos y materiales necesarios para realizarlos y un sistema de inteligencia para orientar los exámenes hacia los sospechosos. Esta estrategia, bien realizada, puede funcionar muy bien, como se ve en la gráfica anexa, que compara los casos de Corea (en donde esta estrategia se puso en práctica) e Italia, que se confió y no aplicó ninguna estrategia hasta que se vio obligada a ir por el aislamiento total pero ya muy tarde (el 9 de marzo, cuando los casos comenzaron a verse significativos). Note que la población total de los países no tiene nada que ver con estos resultados. Los contagios se han ido manifestando en grupos que para el 22 de marzo eran de 59,000 personas en Italia y 8,897 en Corea del Sur, en ambos casos una proporción pequeña de la población total aunque, en el caso de Italia, inmanejablemente grande para la capacidad de los hospitales, que es la verdadera amenaza.

La gráfica muestra dos cosas. Primero, que si el aislamiento de cualquier tipo (sea como Corea o total) no se aplica hasta que ya hay bastantes casos, como pasó en Italia, la crisis se vuelve incontrolable por un largo periodo. Segundo, que la estrategia de hacer exámenes para aislar solo a los infectados puede ser muy efectiva.

Es decir, tener el aislamiento total nos está dando tiempo ahora para conseguir aparatos y tecnología para llevar a cabo exámenes del coronavirus cuando tengamos que quitarlo, y para diseñar y tener muy claro cómo se va a tratar a los que den resultado positivo. La cantidad de exámenes diarios que se necesitan para controlar el proceso, si se manejan bien, no es tan grande como parece. En Corea han logrado controlar el brote con 10,000 exámenes diarios, pero bien orientados a encontrar personas que se identifican como sospechosas a través de análisis de Inteligencia Artificial con Big Data.

El gobierno tiene que discutir este tema, cómo se va a salir del aislamiento, algo que se va a tener que hacer porque el país no puede costear —y no va a poder, aunque lo quiera— mantenerlo por un periodo largo. Tiene que comprar millones de exámenes. A Ecuador esta semana llegaron 2 millones. Necesitamos una cantidad así. Es un tema urgente y el gobierno debe atenderlo ya, para que cuando se vayan abriendo las puertas del aislamiento total ya exista la capacidad de realizar los exámenes como lo hace Corea.

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