Como ya arreglaron sus vidas, no les aflige lo que le pase al resto

Cada familia y persona que pueda, las colonias, las comunidades en pueblos y cantones, las ciudades, deben esforzarse para sembrar y cultivar lo que este a su alcance para dar de comer a la gente que pasa hambre

Por El Diario de Hoy

Jun 08, 2020- 22:14

¿Recuerdan, queridos lectores, los huertos escolares que hubo en algunos centros de enseñanza?
Ahora y dado que el país está en bancarrota pues inclusive el Ministro de Hacienda ha dicho que no habrá dinero para pagar salarios —la bancarrota en la que nos ha hundido Bukele— los huertos contribuirán a mantener familias.
Cada familia y persona que pueda, las colonias, las comunidades en pueblos y cantones, las ciudades, deben esforzarse para sembrar y cultivar lo que esté a su alcance para dar de comer a la gente que pasa hambre.
En muchas residencias parte de los jardines pueden utilizarse para sembrar zanahorias, tomates, papas, berenjenas, camote, espinaca, lechugas, acelgas, repollos, ejotes, frijoles, maíz… las familias pueden sembrar para su uso romero, albahaca, yerbabuena, perejil, cilantro, loroco…
No tenemos duda de que muchos de nuestros lectores pueden agregar a estas listas, dar sugerencias, buscar alternativas.
La pandemia ha desquiciado el tejido social y económico de prácticamente todos los países del mundo, indistintamente de las estrategias adoptadas con mayor o menor éxito por unos u otros, sobresaliendo en esta lucha Taiwán, Corea del Sur y Suecia.
En igual forma, naciones como Brasil, Ecuador, varias de África, Irán y a causa de torpes estrategias o por el hecho de que muchos grupos humanos están hacinados y no pueden tomar ninguna “distancia personal”, los contagios son inevitables. En Estados Unidos, los latinos y afroamericanos han sido los más golpeados en gran medida porque descuidan su salud o no tienen acceso a servicios médicos completos.
Las personas con obesidad, problemas respiratorios, cardiacos y renales, los fumadores, los alcoholizados están mucho más expuestos, aunque nadie puede anticipar cómo reaccionará su organismo si llega a contagiarse.
Con el proyecto “faraónico” del hospital temporal del CIFCO para un país pobre como el nuestro, que por ahora no tiene posibilidades a causa de la quiebra financiera, se pasa por alto la necesidad de construir lo antes posible unidades médicas para tratar a los reos de las cárceles que se contagien, algo para lo cual sin duda puede llegar asistencia externa.
Y de llegar fondos no se puede quitar ni un segundo los ojos de ellos, dada la actitud de “papá” gobierno sabe cómo cuidarlos y gastarlos, “papá” gobierno que es contrario a controles, pues tales controles dificultan las operaciones de privatizar lo público, metérselo en el bolsillo.
Huertos a lo largo y ancho del país pueden contribuir a alimentar a muchos
Es obvio, como se deduce de los emolumentos “ad honorem” del grupo familiar y allegados a Bukele, que ellos “ya arreglaron su vida”, más si se realiza la reforma profunda del Estado (léase imponer una dictadura) de la que ha hablado Bukele.
Como Hitler, Chávez y Perón en su momento, llegados al poder con el entusiasta respaldo de una masa de incautos que no logran ver más allá de sus narices.
En un año, a causa de “las muchachadas” como dijo el Nuncio, de “acciones incomprendidas” como dijo un diplomático de la Unión Europea, por los pecadillos que pueden ignorarse de acuerdo con un señor embajador, el país está en quiebra.
Dios mediante no veamos aquí en El Salvador los cuadros de niños y adultos famélicos que fueron el horror de varias naciones de África.
Volvamos a los huertos, a una lucha de los que podamos para paliar el hambre de tantos de nuestros hermanos en la desgracia…

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