La lectura es la mejor forma de educar a personas y pueblos

El objetivo de la educación debe ser enseñar a pensar, a discernir, a valorar bien, a fortalecer la individualidad, a que la gente no se deje acarrear como parte de rebaños por los mercaderes de ilusiones, los que engañan con el truco de la barra de oro o el billete premiado.

Por El Diario de Hoy

Dic 19, 2019- 19:33

“Debes hacer un esfuerzo”, recomienda a los jóvenes y a todos el senador por Nebraska, Ben Sasse, “de convertirte en una persona leída, literata, pues además de darte muchos conocimientos te ayuda a madurar, a ser un adulto responsable”.
Sasse señala que leer no es una actividad pasiva como, digamos, ver televisión o estar de espectador en juegos deportivos, sino que demanda atención, pensamiento para seguir tramas y argumentos, análisis, saberes previos que ayudan a engarzar lo nuevo con el conocimiento que ya se tiene.
La meta debe ser, agrega, —como él mismo se propuso y lo hace— leer cien libros por año, libros que abarquen diversas culturas pero especialmente que traten sobre Dios, los escritores griegos, dramaturgos, los mercados, lo que además, en nuestra cultura, incluye la producción del Siglo de Oro en España, la lírica contemporánea, los rusos como Dostoievsky y Tolstoi, autores que escudriñan el alma.
Cuando se lee hay que separar lo que tiene mérito de lo que son autores menores o simple hojarasca. Y aunque en estos revueltos tiempos leer veinticinco libros en un año es ya un logro importante, para lo cual se puede recurrir a bibliotecas “sin costo” que están disponibles en la internet, el asunto es comenzar o intensificar lo que está haciéndose.
No hacerlo de parte de un colectivo rebaja el nivel general de comprensión sobre asuntos vitales, predisponiendo a la gente a ser presa de demagogos, de estafadores a gran escala, los que engañan populachos, como por desgracia ha sido el caso salvadoreño en la última década, un caso más de la gran enfermedad hispanoamericana y mundial.
Es lo que explica el fenómeno del chavismo que ha desembocado en un horror, o inclusive las plagas regionales como el narcotráfico, la violencia incontrolada y la apatía de tantos frente a los depredadores de pueblos.
Una buena forma de lograr que las nuevas generaciones lean es iniciarlas desde pequeños con obras clásicas adaptadas para niños, desde los cuentos de Esopo, Samaniego, Grimm, hasta novelas y obras clásicas, sean La Isla del Tesoro, Hamlet, Don Quijote y la mitología de todos los tiempos, lo que abarca las sagas de héroes griegos como los argonautas hasta las leyendas escandinavas, las walkirias y Thor.
Como contraste están los libros promovidos por el saliente régimen efemelenista, obritas sin mayor valor escogidas por gente que no sólo no lee sino que, en vez de educar, se propone indoctrinar, formar borregos y no ciudadanos.

Los diarios son libros al alcance de todos en un país

El objetivo de la educación debe ser enseñar a pensar, a discernir, a valorar bien, a fortalecer la individualidad, a que la gente no se deje acarrear como parte de rebaños por los mercaderes de ilusiones, los que engañan con el truco de la barra de oro o el billete premiado, aunque esto último no se da en nuestro suelo después de que los socialistas del Siglo XXI en un par de meses quebraron la Lotería Nacional, pues para llevar rápidamente instituciones o países a la pobreza y la bancarrota nadie les gana.
Y para los que inician como lectores, los diarios tienen excelentes contenidos, tanto políticos y sobre el mundo actual, como culturales e información valiosa para todos los miembros de una familia.

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