El proceso para devolver la libertad a Venezuela no tiene reversa

La economía libre y la moneda estable fueron el remedio al que recurrió Ludwig Erhard para poner en pie a Alemania, fórmula que más tarde fue aplicada en el Japón y hoy en día por naciones que fueron hundidas en el comunismo como Vietnam y los Tigres de Asia.

Ene 28, 2019- 22:02

Poner a Venezuela de pie una vez que Maduro termine de salir —lo que parece inminente dado el rechazo de la comunidad internacional a la dictadura que él encabeza— será un proceso relativamente rápido y  natural.

Una vez que Maduro esté fuera del cuadro, refugiado en Cuba o Nicaragua, habrá que restablecer las libertades y garantías, hacer un recuento de lo que más necesita la población y reactivar la economía. Panaderías, granjas avícolas y la producción de granos se ponen en marcha, pero obviamente la producción de carne iría por etapas, primero granjas avícolas y porcinas; más adelante hatos, que necesitan más tiempo para reconstituirse, pues el abandono en que se encuentran hace más dificultoso reactivarlos.

Para esto es imprescindible devolver los bancos a los grupos financieros que los manejaban, para en tal forma apoyar con créditos a los productores de todo tamaño.

Además es importante devolver a sus legítimos dueños las empresas, negocios, bienes raíces, fincas y haciendas expropiadas por el chavismo.

Un similar proceso se vivió en países como Alemania y Polonia al despanchurrarse el “glorioso bloque socialista de naciones”; antiguos consorcios como la cadena de hoteles Kempinski fueron devueltos a las familias propietarias, mientras en Polonia propiedades y títulos nobiliarios retornaron a sus familias.

Y en todos estos procesos, comenzando por la reconstrucción alemana después de la Segunda Guerra Mundial y con el país en ruinas, la economía libre y la moneda estable fueron el remedio al que recurrió Ludwig Erhard para poner en pie a la nación, fórmula que más tarde fue aplicada en el Japón y hoy en día por naciones que fueron hundidas en el comunismo como Vietnam y los Tigres de Asia.

Dios mediante, Venezuela volverá a ser un auténtico faro de democracia

En defensa de la narcodictadura se han manifestado tanto los rusos como los chinos, por una razón muy comprensible: temen que al estar las mayores reservas del mundo en poder de los estadounidenses, que ya son un productor de primer rango de petróleo, los precios del crudo y del gas sean manipulados para golpear a Rusia, que depende de la venta de gas a Europa para sus principales importaciones tanto de alimentos como de bienes de consumo y tecnología.

No se debe perder de vista en este cuadro que Rusia quedó devastada por los setenta años de comunismo, por lo que su producto interno bruto es menor que el de Italia, pese a la enorme extensión del territorio ruso.

En muchos casos los dueños de bienes y empresas confiscadas buscarán socios externos para llegar a la normalización de sus operaciones más rapidamente y fortalecerse frente a sus competidores; en otros, los capitales que hayan salido de Venezuela volverán una vez que haya seguridad jurídica. Pero queda siempre el otro problema, muy grave, el de desmantelar los cárteles de la droga, que por hoy se denuncia que son la base del financiamiento del castrismo y el chavismo, además de alimentar las mafias de la droga tanto en nuestro Hemisferio como en Europa y el Lejano Oriente.

Hasta la llegada de Carlos Andrés Pérez y, más grave aún, del chavismo, Venezuela fue una admirable nación que abrió sus puertas a inmigrantes de todo el mundo, que aportaron inteligencia, cultura y muchas ganas de hacer cosas, de trabajar. Dios mediante esa Venezuela vuelva muy pronto a renacer.

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