Una tras otra los tribunales rechazan las acusaciones de Trump sobre “fraude”

En sus últimos días como presidente Trump parece estar empeñado en causar todo el mal que puede tanto a la futura presidencia de Biden como a quienes el considera son sus adversarios y sus enemigos, sin reparar en el daño que puede hacer a la democracia y a las diferencias normales que se dan en toda sociedad libre.

Por El Diario de Hoy

Ene 04, 2021- 19:35

El hasta ahora presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no cesa en sus meneos, febriles meneos, para revertir los resultados de la elección que dio el gane a su rival Joe Biden, siendo uno de los últimos la presión sobre el secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, para encontrar la manera de anular su derrota en las presidenciales.
Según medios como The Washington Post, que tuvo acceso a una grabación de la conversación entre ambos, Trump reprendió por momentos a Raffensperger, trató de halagarlo, le suplicó que actuara y lo amenazó con vagas consecuencias penales, advirtiéndole que tomaba “un gran riesgo”, lo cual fue rechazado por su interlocutor.
Funcionarios del Estado de Georgia, como el republicano Geoff Duncan, o el congresista demócrata Adam Schiff no han dudado en advertir que Trump habría cometido posibles ofensas penales tanto a nivel estatal como federal, como abuso de poder, extorsión e instigación a cometer fraude.
A las incitaciones de Trump, Raffensperger le respondió: “La información que usted tiene es incorrecta”. Parodiando la antigua frase sobre Sócrates, es como si le hubiera dicho: “Soy amigo de Trump, pero más amigo de la democracia y la verdad”.
Trump y casi desde el momento mismo que se dio cuenta de que Biden iba adelante ha venido alegando que hubo un fraude “masivo” en su contra, lo que sus incondicionales repiten hasta la saciedad pero sin que hasta el momento hayan logrado demostrar ni remotamente y más bien con lo acontecido ellos podrían terminar acusados de intento de fraude.
Uno de los intentos más descabellados fue el juicio que el Secretario de Estado de Texas, con el apoyo del senador republicano Ted Cruz, montó contra varios Estados acusándolos de condonar el “fraude” y exigiéndoles ordenar recuentos.
La pretensión fue rechazada por jueces federales, pues no hay disposición constitucional que autorice a un Estado ordenar a otros Estados a que efectúen tal o cual procedimiento.
En muchos Estados grupos pro-Trump han intentado obligar a recuentos o revertir resultados electorales, pero los tribunales, sin excepción, han rechazado tales demandas por no estar sustanciadas con ningún hecho comprobable.
En otro momento, Trump declaró apeló a la Corte Suprema, declarando que allí “hay personas muy capaces” para resolver, sin duda refiriéndose a los jueces nombrados por él. La resolución de la Corte fue contundente: no hay ninguna prueba sustancial para apoyar la pretensión. Los jueces nombrados por Trump “valoran mucho al presidente, pero valoran más la democracia y la verdad”…

Tomará un tiempo superar las heridas que deja Trump a la democracia

La última maniobra que queda en el arsenal de Trump es la de valerse de un grupo de senadores republicanos para oponerse al recuento de votos del Colegio Electoral y declarar como “presidente electo” a Trump, lo que es una propuesta que violaría crudamente el ordenamiento constitucional.
Muchos senadores republicanos aliados de Trump, pero conscientes de las graves consecuencias que tal hecho tendría sobre la democracia y la imagen del país en el exterior, no están dispuestos a ser parte de la trama.
Un papel decisivo en acabar de una vez por todas con las pretensiones del presidente queda en manos del vicepresidente Pence, que tendrá que escoger entre servir a Trump o servir a la democracia, la misma disyuntiva que se presentó al secretario de Estado de Georgia: “Amo a Trump pero amo más la democracia y la verdad”.
En sus últimos días como presidente Trump parece estar empeñado en causar todo el mal que puede tanto a la futura presidencia de Biden como a quienes él considera son sus adversarios y sus enemigos, sin reparar en el daño que puede hacer a la democracia y a las diferencias normales que se dan en toda sociedad libre.
Superar el “legado” de Trump no será ni fácil ni indoloro, considerando que su descomunal ego lo llevó a pretender que su efigie figurara al lado de los egregios personajes esculpidos en roca en Mount Rushmore: George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln.

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