Las dictaduras siempre arrastran a países a pobreza y desastres

La bancarrota venezolana, un desastre sin precedentes en la historia contemporánea, fue causada por las estatizaciones, la corrupción pero primordialmente por las medidas arbitrarias, las ocurrencias y los actos de fuerza, como está sucediendo aquí en nuestro suelo salvadoreño.

Por El Diario de Hoy

May 07, 2020- 20:32

Acaba de estrenarse un filme sobre la trayectoria de Hugo Chávez, el carismático demagogo que desde que ingresó en la escuela militar preparó el aparataje que lo llevaría al poder casi absoluto en Venezuela, país al que desangró, hundió en la ruina, lo transformó en una narcodictadura y que, de no haber sido por su deceso, habría seguido derramando sangre por un tiempo más.
Hasta la llegada de Chávez al poder, Venezuela era una democracia muy próspera en lo económico, con las mayores reservas de petróleo en el mundo, recursos minerales inmensos, un territorio fértil, con caudalosos ríos, entre ellos su Orinoco, que se conecta por río Negro con el Amazonas…
En los primeros años de chavismo, los precios del petróleo alcanzaron un nivel sin precedentes —presionados por él mismo en menoscabo de los países más pobres—, lo que generó una bonanza de corta duración para su régimen…
Chávez se declaró socialista y viajó a La Habana para pedir a Castro una “hoja de ruta” para su revolución, la que declaró “bolivariana”, desecrando el nombre del Libertador.
Además fue acusado internacionalmente de perpetrar un fraude electoral para reelegirse y dar inicio a sus desmanes, confiscaciones, sus denunciadas alianzas con los narcoterroristas de las FARC (los mismos que en su momento abrazó el Profe) e hizo llegar a Caracas como “huéspedes distinguidos” a Gadafi, a Mugabe, a déspotas aliados a sus causas, los miembros de la Internacional del Terror.
El chavismo deja al mundo una importantísima lección: las dictaduras, los regímenes de fuerza, el paso de mesiánicos por el poder, son tremendamente empobrecedores, hunden a naciones en la bancarrota pero enriquecen a niveles exorbitantes a sus cabecillas. La hija de Chávez y su madre son de las mujeres más opulentas del Hemisferio.

De desatino en desatino vamos a convertirnos en un Estado fallido

La bancarrota venezolana, un desastre sin precedentes en la historia contemporánea, fue causada por las estatizaciones, la corrupción pero primordialmente por las medidas arbitrarias, las ocurrencias y los actos de fuerza, como está sucediendo aquí en nuestro suelo salvadoreño:
—nada se hace partiendo de consensos, de análisis racionales, de lo que profesionales experimentados, voces prestigiosas, aconsejen, respalden. Todo lo decide el excelentísimo por sí y ante sí.
—Prohibir la circulación del transporte público genera graves problemas para hacer frente a inesperadas situaciones, como un enfermo que se agrava, una persona que se accidenta en su casa, la entrega de partes e insumos de los que dependen productores.
—Hay personas que tienen que efectuarse diálisis, someterse a procedimientos médicos. Sin ninguna razón ha estado prohibido que, aunque se tengan los recursos, nadie puede buscar los servicios de hospitales y clínicas privadas, forzándolos a pasar con el médico que toque.
Al prohibir totalmente la circulación de vehículos, taxis y Uber, los vecinos de un extremo de la ciudad que tengan que efectuar diligencias en otro sector alejado, tienen que recorrer largas distancias a pie, exponiéndose a penurias y asaltos.
La gente puede salir dos veces a la semana a comprar para su familia, pero no son muchos los que tienen los recursos suficientes…
Lo que se viene para El Salvador es un empobrecimiento grave, lo que puede dejar a este país como un Estado fallido aunque haya quien salga inmensamente rico, más que los Funes, los Saca y sus cómplices juntos…

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