En cada cuadra de las principales ciudades hay negocios incipientes

La riqueza no es resultado del robo, sino producto del esfuerzo, de la inteligencia, de la imaginación, de propicias condiciones, de anticipar lo que un mercado demanda

Por El Diario de Hoy

Feb 03, 2020- 20:20

Exceptuadas las zonas residenciales de nuestras ciudades, no hay calle, cuadra y hasta callejón en que negocios de la más variada índole operen lado a lado, cada uno con su especialidad, con sus rótulos, su personal, estanterías, escritorios, bodegas pequeñas o grandes, cajas registradoras y todo lo requerido para funcionar y mantenerse. Inclusive las ventas callejeras muestran una muy grande diversidad, desde los expendedores de comida hasta las ventas de pequeños electrodomésticos.
Lo que cada negocio vende, además de los servicios que presta, es el extremo de una cadena de producción, resultado a su vez de la actividad económica general. Un juguete empacado involucra desde los fabricantes directos hasta los indirectos, como el que transporta, suministra los colorantes usados en ese artículo, la energía eléctrica consumida, el mobiliario de la oficina y del taller, el constructor de la planta, casa o edificio, el que vende los implementos para limpiar, etcétera. Todos dependemos de todos; son contados los casos de Robinson Crusoe en el mundo que viven aislados fabricando o cosechando lo que necesitan para subsistir.
Esas realidades escapan al entendimiento de la izquierda radical, incapaz de ver la inescapable dependencia que existe entre toda clase de negocios; tanto necesita un pequeño negocio de lo que las empresas más grandes le proveen o compran, como sucede a la inversa. De allí que no se puede perseguir a unos sin afectar al resto, pues la baja en la confianza general, los problemas financieros de un sector, una mala cosecha o las decisiones de los productores de petróleo, repercuten a corto plazo en la salud económica de un país. El colapso de los mercados hipotecarios amenaza actualmente la estabilidad de la gran banca internacional y, como efecto, de la economía del mundo entero. Nadie se escapa.

La buena reputación comercial vale millones

A simple vista o para las miradas de los simples de la cabeza, hay una insalvable distancia entre la tienda de barrio y los grandes centros comerciales; desde que éstos existen, los “socialistas del Siglo XXI” repiten como una acusación que “a menos de tres cuadras de esos lujosos centros hay tugurios”, como si para construirlos y sostenerlos se quitó algo a la gente que vive en esos cordones de requerimientos. En su lustrosa ignorancia no entienden que la única manera de superar la pobreza en un país es a través de la creación de riqueza, no repartiendo lo que está en proceso de generarse y mucho menos destruyendo empresas y sectores por suponerlos contrarios al bien común. La riqueza no es resultado del robo, sino producto del esfuerzo, de la inteligencia, de la imaginación, de propicias condiciones, de anticipar lo que un mercado demanda.
Hace décadas un presidente salvadoreño creyó que los activos de las empresas eran dinero contante y sonante que él podía gravar y expropiar en un porcentaje, como un diezmo. Con suerte hubo quienes le aclararon que los activos tienen su contrapartida en los pasivos y que no están en una caja fuerte sino en instalaciones, inventarios, tecnología, buen nombre de una firma y otros intangibles. Una marca famosa es un activo; los vaqueros de Marlboro valen billones de dólares. El Salvador perdió activos valiosísimos cuando destruyó sus marcas de café al imponer, la pandilla de golpistas, la “reforma agraria”.

Utilizamos cookies y otras tecnologias para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web.

Política de privacidad

Suscríbete a elsalvador.com  

Bienvenido a elsalvador.com Estás por completar la cantidad de artículos gratis semanales. Te quedan 4 notas disponibles.

Al suscribirte obtienes:

  • Acceso ilimitado a ELSALVADOR.COM en web, móvil y app.
  • Contenido exclusivo de Focus Data
  • Acceso a E-paper de El Diario de Hoy.
  • 2 membresías del Club EDH con beneficios y descuentos exclusivos
Suscribirme ahora
Suscríbete a elsalvador.com  

Has llegado al límite de artículos gratis semanales, suscríbete y accede a:

  • Acceso ilimitado a ELSALVADOR.COM en web, móvil y app.
  • Contenido exclusivo de Focus Data
  • Acceso a E-paper de El Diario de Hoy.
  • 2 membresías del Club EDH con beneficios y descuentos exclusivos
Suscribirme ahora
DESDE

$1.99 mensual

Ya eres suscriptor? Ingresa aquí.

Términos y condiciones