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El alcalde de Santa Tecla ha ordenado una auditoría de cómo entrega el municipio

El clepto-régimen ha ido un paso más allá: no solo no responde a preguntas sino que además se ha dado a la tarea de insultar, amenazar y difamar a los periodistas nacionales.

Por El Diario de Hoy |

Una auditoría de la municipalidad de Santa Tecla, antes de entregarla a su sucesor, está llevando a cabo el alcalde Roberto d’Aubuisson, para evitar que más tarde le echen encima fallas y pecados que no ha cometido.

El ejemplo deben seguirlo otros alcaldes, funcionarios salientes, diputados, para que no les culpen de errores o sustracciones que no cometieron, sobre todo porque los nuevos se han negado a una transición ordenada y que las cuentas queden en orden.

Estos son los procedimientos normales en el sector productivo: si por alguna razón una persona que ha manejado valores, equipos, enseres diversos deja su cargo, entrega todo con inventario, para no exponerse a que más tarde lo acusen de algo que no cometió.

En el caso de Santa Tecla, el entrante hasta ya se recetó un viaje a París y Madrid para “observar” cómo se administran esas municipalidades, esto en un momento en que las fronteras entre los distintos países europeos están cerradas.

En París no hay “una alcaldía” sino veinte, cada una administrada con eficiencia gracias a dos hechos: a esas posiciones no llegan improvisados, nombrados a dedo como en El Salvador, sino personas que se los han ganado en competencia con otros, a lo que se suma un hecho decisivo: lo que hacen, deciden, proponen está vigilado por la opinión pública, por medios de información y grupos cívicos.

Nadie trabaja a puertas cerradas.

En Suecia, como ejemplo, un periodista de un medio acreditado por su trayectoria tiene el derecho de presentarse en la oficina de un funcionario, abrir los cajones y archivos, revisar papel por papel, hacer las preguntas que estime convenientes pero que no caigan en la esfera personal como la clásica broma de ¿ya dejó usted de pegarle a su mujer (o su marido)?

¿Encuentran ustedes, estimables lectores, alguna pequeña diferencia con lo que sucede en nuestra saqueada Patria?

En nuestro suelo el cleptodesgobernante y sus secuaces no solo se niegan a dar información sobre su manejo de dineros públicos, sino que además prohiben que nadie en su entorno hable con periodistas, como un director departamental, el de Cuscatlán, ordenó a los maestros de su departamento: no hablen con periodistas sino que deben instruirles a que consulten con el Ministerio, entidad que a su vez no siempre brinda información e inclusive no responde a llamadas.

El “simpático” caso de Anliker y las compras de granos a Sinaloa…

El clepto-régimen ha ido un paso más allá: no solo no responde a preguntas sino que además se ha dado a la tarea de insultar, amenazar y difamar a los periodistas nacionales.

Para “muestra” un caso: el exministro de agricultura y ahora viceministro (que no obtuvo finiquito para su nombramiento), rehusa aclarar lo de las turbias compras de granos a mercaderes de Sinaloa, una región de México conocida por las operaciones de mafias, compras efectuadas a precios más altos de mercado de granos que estaban en plaza en nuestro país.

Las compras eran de barcazas enteras y en cantidades absurdas, al extremo que se dice que parte de esos granos está pudriéndose en bodegas.

No cuesta imaginar los motivos por los cuales el régimen compra en Sinaloa y asimismo a otros “inocentes pajaritos” en Brasil.

Lo de Anliker no es caso aislado: ya se dio que el clepto-régimen compre insumos médicos a una empresa especializada en repuestos automovilísticos en España, como encargar a un fabricante de suelas de zapatos fabricar mascarillas para dotar a personal de salud…

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