“El precio de la libertad es la eterna vigilancia”… Nunca lo olvidemos

Es contrario a la naturaleza del hombre, vulnera su innata dignidad como una criatura hecha a semejanza de Dios, no ser libre para actuar, disponer de su destino, buscar su felicidad.

Feb 03, 2019- 22:08

Esta mañana de lunes, pasada la jornada electoral de ayer, debe revivir en nuestras mentes la sabia advertencia para todos los hombres y mujeres y todas las épocas:

“El precio de la libertad es la vigilancia eterna”.

Nunca, como los antiguos vigías en las costas de Dover, en Inglaterra, podemos bajar la guardia escudriñando el horizonte para detectar naves enemigas, en tal caso una flota napoleónica, en la actualidad las fuerzas que se mueven contra la civilización, contra un bienestar fruto del esfuerzo de hombres trabajando en paz.

Debemos vigilar para que no se vulneren y se intenten destruir los frutos de la Civilización Occidental, que son ahora patrimonio de toda la humanidad, aun bajo dictaduras, pues nunca puede apagarse en todos los seres que sufren bajo ellas al espíritu del que piensa y que al pensar se rebela en su interno.

En las oscilaciones políticas por las que pasan casi todas las naciones a causa de la corta memoria de la mayoría de ciudadanos, memorias que no abarcan más de unos pocos años, se cae con frecuencia en los mismos errores del pasado, como ha sucedido en nuestro suelo: olvidaron la guerra de los años 80, los asesinatos de personas inocentes, la destrucción de infraestructura, los éxodos a los que fueron forzados millones de salvadoreños por la violencia…

Olvidan muchos de las nuevas generaciones que, a causa de esa guerra a la que nos empujaron, empresas de alta tecnología, como la Texas Instruments, se marcharon de nuestro país, aunque dejaron muchos ingenieros y profesionales capacitados que al día de hoy siguen contribuyendo a nuestro bienestar, contrarrestando en una gran medida las torpezas en distintos campos que se derivan de las decisiones de los últimos gobiernos en nuestro país.

Es contrario a la naturaleza del hombre, vulnera su innata dignidad como una criatura hecha a semejanza de Dios, no ser libre para actuar, disponer de su destino, buscar su felicidad, para escoger entre las múltiples opciones que se presentan en su vida en cada momento. Pues no podemos cambiar mucho de la realidad en que nos toca vivir a cada instante, pero sí escoger los caminos a los que nos llevan nuestras peregrinaciones.

Solo merecen la vida y la
libertad quienes saben
conquistarlas cada día

En todo momento de la existencia humana se presentan ráfagas de libertad como también oscuras amenazas, tiranías, desórdenes sociales.

Pero el deber de los honestos, de los que anhelan un mejor presente y prometedor futuro, es siempre ocuparse y luchar en favor del bien, de la paz, de la concordia, pues eso va en beneficio de todos.

Es lo que nos toca a los salvadoreños en este momento: luchar del lado de la razón, del bien común, del entendimiento entre todos, que los gobernantes sepan evaluar cada paso que dan, seguir en lo que aciertan y corregir en lo que fallan.

Goethe, el gran pensador y poeta alemán, dijo que solo los hombres que saben cada día conquistarlas, merecen la libertad y la vida. Por lo mismo los hombres y mujeres de bien en este El Salvador deben proponerse alcanzar esas conquistas del espíritu con la ayuda de Dios.

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