La reactivación de oriente del país pasa por el Puerto de La Unión

Lo lógico, lo decente y lo moralmente obligado es pedir a Japón que retome el plan. Los puertos japoneses son un ejemplo de eficiencia en este sentido y mucho estaban dispuestos a enseñar a los salvadoreños.

Ene 16, 2019- 21:32

La reactivación de la Zona Oriental del país fue uno de los planteamientos del debate de los tres candidatos a la Presidencia, con propuestas de impulsar el empleo y la inversión.

A este respecto vale recordar el gran proyecto de financiamiento y plan de reactivación de la Zona Oriental a partir de la construcción del Puerto de La Unión, un plan muy completo y esperanzador, con el apoyo del Gobierno de Japón.

El entusiasmo y las proyecciones que despertó esta obra, incluyendo el aumento de la plusvalía en el área, se estrellaron con el bloqueo que los efemelenistas mantuvieron a la concesión en estos más de diez años, primero desde la Asamblea y luego en la Presidencia.

Es más que evidente que los efemelenistas no han tenido ningún interés en que el Puerto funcione y que el oriente se reactive, “sepa Dios cuáles son los motivos”, aunque no son muchas las razones que se pueden pensar. Solo ahora que han estrechado relaciones con China Continental hablan de concesionar el Puerto a toda prisa, algo que Estados Unidos ha cuestionado.

Lo lógico, lo decente y lo moralmente obligado es pedir a Japón que retome el plan, que contemplaba el establecimiento de centros de formación humana. Desarrollo de tecnologías propias del proyecto, talleres para reparar navíos, grúas de carga y descarga… los puertos japoneses son un ejemplo de eficiencia en este sentido y mucho estaban dispuestos a enseñar a los salvadoreños.

¿Por qué ha habido tanta oposición a que el Puerto funcione como una estructura eficiente? ¿Por qué antes hubo tanta oposición a concesionar el Puerto y ahora que entra China hacen una serie de movimientos para acelerar un proceso que, como dijimos, los estadounidenses han cuestionado por las dudas que genera?

Le dieron la espalda a dos
países que más nos han
apoyado con proyectos

Y en esto del Puerto queremos tocar lo de “dar oportunidades a los jóvenes”, crear empleos…

Hay que comenzar por un hecho: crear un puesto de trabajo cuesta de quinientos mil a más de dos millones de dólares, dinero que no tienen ni el actual gobierno ni muchos negocios. Y una manera de aliviar las necesidades públicas es suprimir los cuarenta y tantos mil “empleos” que se ha denunciado que se crearon en el gobierno para igual número de activistas. Cualquier gobierno que tenga en sus manos los destinos del país debe acabar con esa sangría sobre el país.

Jóvenes, niños y adultos capaces, con buen potencial y deseos de hacer algo de positivo en sus vidas los hay, por lo que deben crearse los caminos para que ellos mismos labren su futuro, ya sea presentándose y aplicar a becas, cursos y seminarios, como aprendiendo de sus propios familiares.

Lo más que reprochable en todo esto es que los del actual gobierno han dado la espalda —o injuriado en el caso de la República de China en Taiwán— a los dos países que más larga experiencia han tenido promoviendo programas de capacitación en El Salvador, todo literalmente por “unos dólares más” que sacaron de estrechar relaciones con los chinos continentales.

El desarrollo no es tanto cuestión de financiamientos, cuanto de confianza, de seguridad en las reglas, de garantías para un buen futuro, precisamente lo que han destruido los efemelenistas.

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