En la ONU se intenta desconocer la matanza en Nicaragua

Lo más censurable en esto de querer tapar la historia son los intentos de negar el Holocausto, la persecución y exterminio de millones de judíos por los nazis.

Dic 26, 2018- 21:13

Un alto funcionario de las Naciones Unidas declaró que “solo hay informes de supuesta persecución a ONG y medios” en Nicaragua, no menciona como responsable al régimen y más bien insiste en la fórmula del diálogo que solo le ha dado oxígeno a Ortega, denunció el director de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, calificando de “penoso” tal pronunciamiento.

Los 535 asesinados por la brutal policía de Ortega, como las condenas por “calumnias” a periodistas y el allanamiento de las oficinas de la publicación Confidencial, que dirige Carlos Fernando Chamorro, no tienen nada de censurable según este funcionario, como tampoco un problema para el gobierno salvadoreño, que continúa apoyando a Ortega pese a que los crímenes atribuidos a su régimen se califican de “lesa humanidad”.

Negar que en el mundo se hayan perpetrado genocidios, matanzas de personas inocentes, persecuciones a etnias, actos de xenofobia es frecuente, más si los criminales tienen vínculos con los movimientos socialistoides mundiales. A Francisco Franco, que salvó a España de una debacle como la que tuvo lugar en Portugal a la muerte de Salazar, lo pretenden desenterrar del Valle de los Caídos, pues las persecuciones son hasta después de muertos sus adversarios.

Y en esto sigue valiendo lo que se dice de los marxistas: ni olvidan ni perdonan ni aprenden.

Los turcos niegan al día de hoy el genocidio perpetrado contra los armenios (kurdos) a principios del siglo XX, una barbarie que costó la vida a millones de personas inocentes, en tanto los sobrevivientes debieron refugiarse en el norte de Iraq, donde han formado nación, o huir a países europeos, a Sudamérica y a los Estados Unidos. Kardashian y Lerlorian son dos apellidos armenios.

Los kurdos son descendientes de los hititas, una etnia indoeuropea emparentada con los jonios y los dorios, arios que poblaron Grecia, no semitas.

Lo más censurable en esto de querer tapar la historia son los intentos de negar el Holocausto, la persecución y exterminio de millones de judíos por los nazis antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Y los que más se empecinan en borrar esa negra página de la historia son grupos musulmanes, que han llegado hasta a prohibir que en escuelas suecas, escandinavas, se hable de ese horror.

El testimonio vivo, además de todas las crónicas historias y la misma historia del nazismo, es el campo de exterminio de Auschwitz, al igual que Bergen-Belsen, Dachau y otros.

Una visita a cualquiera de lo que fueron esos infiernos deja imborrables huellas de dolor.

Los matones exhiben su matonería;
los civilizados, su cultura

Las masacres y torturas de hoy se tapan, como sucede con las atrocidades que perpetran enloquecidas guerrillas o las policías de las dictaduras. Pero antes sucedía lo contrario: el déspota, tirano, reyezuelo o los inquisidores medievales no escondían sino más bien divulgaban sus ferocidades para disuadir rebeliones o hasta disidencias. En Madrid hay tres calles (Padilla, Maldonado y Juan Bravo) que conmemoran a tres dirigentes de un levantamiento popular, que fueron decapitados públicamente en Madrid. Y los Vlad (el de la leyenda de Drácula), los Tamerlán, los Visconti de Milán divulgaban sus atrocidades y sus envenenamientos como una manera de aferrarse al poder, como los Castro y los Maduro hoy en día, y, desde luego, Ortega para “pacificar” a la población.

Así las cosas en este mundo. Los matones hacen gala de su matonería; los civilizados, de su cultura.

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