La buena lectura y el aprendizaje de idiomas para aprovechar tiempo

Leer a los grandes escritores de la antigüedad clásica como a Homero y Sófocles deja saberes y criterios para toda la vida, como también leer a Shakespeare, a Cervantes, a Dostoyevski.

Dic 25, 2018- 21:07

¿Cómo pueden aprovechar los jóvenes las semanas que faltan antes de iniciar clases, sea como estudiantes de primaria o secundaria o jóvenes universitarios?

Una de las más enriquecedoras maneras es leer los grandes clásicos de la literatura, tanto española como universal. Leer a los grandes escritores de la antigüedad clásica como a Homero y Sófocles deja saberes y criterios para toda la vida, como también leer a Shakespeare, a Cervantes, a Dostoyevski. Esas grandes obrar son la fundación de la cultura, lo que hace de una persona un ser con visión refinada, “un hombre culto” y, por lo mismo, una persona que siempre tendrá una estatura intelectual.

Los más jóvenes, los niños, pueden estudiar un idioma, lo que se facilita si leen en la lengua que quieren aprender, libros que ya hayan leído. Ejemplo: un joven leyó ya La Isla del Tesoro o Blanca Nieves. Busca la edición en inglés de esas obras y las lee dos o tres veces, sin ocuparse mucho de buscar las palabras que ignora en el diccionario. Al cabo de la tercera o cuarta lectura se sorprenderá de lo mucho que ya sabe de inglés o, si fuera el caso, francés o italiano.

Por otra parte, leer sobre las materias que le tocará estudiar en el ciclo o año siguiente le facilitará la comprensión y podrá ahondar más en ellas, lo que también vale para muchachitos de primaria que llegarán más avanzados al curso que les toca. Y además pueden leer obras clásicas adaptadas para niños o cuentos desde las historias de la mitología universal hasta El Quijote.

De los diez años en adelante los jóvenes pueden leer mucho de lo que escribió Alejandro Dumas, incluyendo Los Tres Mosqueteros, muchas de las obras de Julio Verne, Pinocho rescatando a su padre del estómago de una ballena, Harry Potter y las aventuras de Sherlock Holmes, comenzando por el Sabueso de los Baskerville.

Conocer nuestra historia patria
fortalece la conciencia y el criterio

Igualmente pueden estudiar historia, comenzando por la historia patria y las gestas de nuestros Próceres, los que los marxistas ningunean precisamente por los altos ideales que movieron a nuestros Padres Fundadores y su lema incorporado en nuestra bandera de “Dios Unión Libertad” hasta la historia de los grandes libertadores de nuestro Continente, Washington, Hidalgo, Morelos, Bolívar y San Martín, agregando el pensamiento de Sarmiento.
¡Dichosos los que disponen del tiempo y tienen acceso a buenos libros!

Hay mucho que aprender con las manos, desde armar modelos hasta crear cerámica, sembrar y cuidar plantas, lo elemental de la mecánica, pequeños experimentos como se exponen en Guanaquín Escolar y Guanaquín Dominical.

Hay que saber cuidar y amaestrar animales, aprender a cocinar, hacer tortillas como lo demostró la linda Reina del Carnaval de San Miguel.

Los príncipes de la Casa Real de Austria tenían, además de estudiar, aprender idiomas, saber de la historia de su corona, ser diestros en una manualidad, desde jardinería hasta reparar muelos.

Padres y tíos deben enseñar a los jóvenes y niños de su familia, lo que ellos hacen, desde fontanería hasta pegar ladrillos.

Hay que leer y hay que aprender. Y nada atrofia más que la mente que los videojuegos y los saberes pasajeros del internet.

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