Opción preferencial por los pobres es generar empleo

Ese es el mejor esfuerzo por el bien común y en favor de los pobres, ayudarles a superarse, a educarse, a obtener el fruto de su esfuerzo, pues lo contrario es repartir pobreza y propiciar pueblos mendicantes. “No me des pescado, enséñame mejor a pescar”, dicen los chinos.

Nov 13, 2018- 22:07

No hay más que una ruta por seguir si es que una nación o una persona quieren dejar de ser pobres: educarse o asociarse a través del trabajo con aquellos que lograron educarse y que a través de sus actividades incorporan a más y más personas en su quehacer para crear riqueza.

En una sociedad libre, capitalista, justa, nadie puede enriquecerse si no beneficia a otros. Y el ejemplo es muy simple: el fabricante de muebles solo gana dinero si sus clientes los compran para llenar una necesidad. El ebanista, como ejemplo, gana dinero al hacerle una estantería a un comerciante, que a su vez consigue ordenar su mercadería y exponerla a sus compradores.

Y así sucesivamente solo se gana dinero cuando se beneficia a los que adquieren sus servicios.

La prosperidad general no se consigue por decreto, como pretenden los efemelenistas con el “buen vivir” y la “sociedad feliz” que funcionan sólo para ellos o más bien para sus dirigentes, para los que necesitan cinco mil dólares para vivir pero que tanto dicen abogar por los pobres.

La solución, se dice y se repite, es la educación, pero haciendo la salvedad de que educar no es indoctrinar, pues los indoctrinados quedan peor que antes de ser sometidos a los lavados del cerebro.

Se educa en escuelas, academias, universidades, pero también se educa en el trabajo, con el aprendizaje, con el ejemplo y la disciplina que muchos padres o tíos dan a sus hijos y sobrinos. En El Salvador había avanzado en la educación tanto en las ciudades como en el área rural, pero se ha retrocedido por el embate de la delincuencia y el abandono en que se mantienen muchas escuelas.

Cada familia debe procurar que sus hijos sean mejores que ellos…

Sin entrar en debates teológicos ni negar la inspiración evangélica del concepto, diremos que la “opción preferencial por los pobres” se manifiesta en generar fuentes de empleo digno y en procurar el bien común, el ganar-ganar de empresarios y su personal.

Ese es el mejor esfuerzo por el bien común y en favor de los pobres, ayudarles a superarse, a educarse, a obtener el fruto de su esfuerzo, pues lo contrario es repartir pobreza y propiciar pueblos mendicantes. “No me des pescado, enséñame mejor a pescar”, dicen los chinos.

La fórmula contra la pobreza

La pobreza era una especie de maldición irremediable, lo cual cambió al surgir el capitalismo bajo el rostro de la Revolución Industrial, que acabó con la pobreza de las masas de las naciones que iban adoptando formas nuevas de laborar y organizarse, aunque en la mayor parte del mundo se sigue sufriendo.

Los populistas y la izquierda radical siempre recurren a la vieja prédica del odio de clases, de ricos contra pobres, para seducir a las masas, pero esto solo puede tener un efecto nocivo.

Solo hay que recordar cómo muchas empresas y negocios que daban trabajo a millares de personas sucumbieron por las demandas desaforadas de sindicatos cuyo único objetivo era desestabilizar al país.

La mejor manera de sacar a los pobres de su condición es incorporándolos al aparato productivo de la sociedad, lograr que en fábricas, maquilas, comercios, oficinas o como empleados de hogar, vayan labrando un mejor futuro para ellos y sus hijos.

Y casos de hijos de oficinistas o maquileros que logran una educación superior todos conocemos y todos estamos orgullosos de que tal cosa sea posible…

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