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¿Cualquiera puede ser magistrado o campeón olímpico?

En 1992, cuando se firmaron los acuerdos de paz, se hicieron reformas constitucionales sobre el Poder Judicial precisamente para “despolitizarlo”, cosa a la que se quiere volver a conveniencia de los socialistas del Siglo XXI.

Feb 22, 2018- 21:15

Cualquiera podría ser magistrado si “el pueblo” lo elige, según proponen los efemelenistas, para quienes no hay jerarquías del saber ni hojas de vida que naturalmente separen a los que saben y piensan frente a los improvisados.

Sostener tal cosa equivale a creer que un individuo que daba fuego a autobuses durante la guerra está preparado para regir los transportes en esta tierra.

Un abogado que carezca de estudios especializados sobre la Constitución, el Orden de Derecho y las grandes tradiciones jurídicas del mundo occidental, ahora patrimonio universal, desde el primer día estaría forzado a depender de sus “asesores”, los que estudiarían los casos, analizarían las leyes, formularían argumentos y luego redactarían fallos, siendo para efectos prácticos los magistrados en ejercicio, los que estarían detrás del magistrado nominal “electo por el pueblo”.

Eso a su vez conduce a comités de apoyo, lo que a su vez coloca el poder de decisión en aquellos que nombran a los miembros de tales comités. Y de allí a que en Cuba escriban las resoluciones hay un paso.

Actualmente los jueces y magistrados salvadoreños tienen colaboradores jurídicos que les asisten, pero aquéllos son los que revisan, firman y tienen la última palabra porque se juegan su carrera si hay un error o manifiesta ignorancia.

Los peligros de nombrar a jueces y magistrados obedientes a partidos se resumen en la advertencia que hizo el arzobispo Escobar Alas: “es una traición al pueblo”, a la Patria, porque eso se presta a manipular la justicia y violentar los derechos humanos de los salvadoreños.

En 1992, cuando se firmaron los acuerdos de paz, se hicieron reformas constitucionales sobre el Poder Judicial precisamente para “despolitizarlo”, cosa a la que se quiere volver a conveniencia de los socialistas del Siglo XXI, como durante un largo tiempo sacaban lo de las pensiones en un intento por quedarse con los ahorros de los trabajadores.

Todo esto es parte de la trama para consolidar en nuestro suelo la panza-cracia, un esquema basado en la esencial prioridad y sueño del movimiento: alcanzar la entronización en nuestro suelo de la panza-cracia como en Cuba y Venezuela es un país panzocrático. Venezuela, donde la mayor parte de los recursos están al servicio de la dictadura aunque la población esté comiendo basura y forzada a escapar como pueda, como salían huyendo del bloque soviético los desgraciados seres entrampados detrás de la Cortina de Hierro.

Para tener magistrados capaces,
vota con la cabeza en marzo

Desconocer y sobre todo menospreciar las jerarquías que la misma naturaleza y el esfuerzo de cada quien labran, es dar la espalda a los logros académicos y deportivos, a creer que no se necesita esfuerzo y visión para ser excelentes profesionales o campeones olímpicos, sino que la gente que triunfa es porque tuvo “mejores oportunidades”.

El Derecho no es comida de hocicones, como dice la gente al referirse a saberes y experiencias complejas, difíciles de dominar, como no lo es la especialidad de cirujanos del cerebro u otras muy complejas como los expertos en física molecular.

Estamos de nuevo ante el intento de inventar nuevas justicias y nuevas maneras de manipularlas machete en mano.

La defensa de la institucionalidad, de las buenas tradiciones, de nuestro futuro pasa por el voto consciente y responsable de cada ciudadano.