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¿En qué cabezas podridas se fraguó lo del bulevar Venezuela?

Feb 12, 2018- 22:01

Una serie de execrables hechos vienen produciéndose en el país y constituyen señales de una desmoralización, de pérdida de brújula entre muchos sectores e individuos, comenzando por los homicidios y asesinatos por cualquier causa y ahora el colmo de volver a los coches bombas como durante la guerra de los años 80.

Ahora matan para extorsionar, robar celulares y para eliminar testigos, como el caso del señor que fue asesinado cuando estaba a punto de ir a juicio a acusar de robar en su casa a varios policías, los cuales efectivamente fueron absueltos sin el testimonio clave y sin que las autoridades judiciales recurrirán a otros medios o evidencias incriminatorias.

Una madrugada de estas, perturbados mentales arrojaron una camionada de estiércol de cerdo en el bulevar Venezuela, lo que además de una nauseabunda pestilencia en la zona, causó varios accidentes por lo lisa que quedó la vía.

Las prédicas del odio, el socavamiento permanente de las instituciones, la mediocridad entronizada en cargos de importancia, el descarado saqueo de una nación, irremediablemente conducen al colapso de la conducta de los menos pensantes, de los que creen que es “moral” lo que les conviene sin más consideraciones.

Ahora resulta que, pese a que está prohibido que personas vinculadas a partidos ocupen cargos de jueces y magistrados, un grupo de abogados que han sido ligados al oficialismo se burla y persiste en competir por puestos en la Corte Suprema.

Volviendo al incidente del bulevar Venezuela, lo que debería causar indignación general no lo fue; muchos son indiferentes, otros se ríen, pocos presionan para averiguar dónde se recogió la carga de inmundicia, pues porquerizas no sobran en este suelo.

Son estos lodos de aquellos polvos, tormentas resultantes de los vientos que se sembraron. Y muy al inicio de lo que se sufre, como lo hemos señalado en diversas ocasiones, fue la mal llamada “reforma educativa”, que suprimió la enseñanza de la moral, de la urbanidad, de la higiene para diluir todo eso en “sociales”, a lo que se suma la permanente indoctrinación política de estudiantes o las presiones para que se sumen a las pandillas.

El voto sensato es el inicio del rescate de nuestro país

Aquí se vive el fenómeno descrito por Alberto Camus en su obra sobre la plaga, una plaga, el totalitarismo, que va carcomiendo una sociedad. Totalitarismo que siempre es odio de clases, odio hacia determinados grupos o etnias, otro al que supera a los que odian, odio por odiar, porque esas cabezas no tienen espacio para otra cosa que sentimientos e ideas elementales, primitivas, aunque llamar ideas a lo que son motivaciones viscerales, lo que de animales llevan muchos en sus cabezas, es un contrasentido.

Esto es lo que está sucediendo en nuestro país, con el odio de clases impulsado desde el grupo en el poder y sus satélites, que lo utilizan para desviar la atención de la gente frente a su incompetencia y su única intención de enriquecerse y aprovecharse de los bienes públicos.

Se dice que nunca es la noche más oscura que antes de asomar el alba, el alba “de sonrosados dedos”, como la describe Homero.

Y es que la pestilencia de lo que se arrojó sobre el bulevar es similar a mucho de lo que esta sucediendo en El Salvador.

El remedio viene con el voto sensato…