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Nancy Pelosi: ¿provocación a China o alerta internacional?

Nancy Pelosi logró, a pocos meses de las elecciones de medio término, dar una nueva visión sobre la situación de Taiwan. Incribiéndose en las relaciones internacionales actuales, da resonancia a la ultima declaración del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, quien dijo el 1 de agosto pasado que la humanidad está “a un mal entendimiento” o “a un error de juicio” de “la aniquilación nuclear”

Por Pascal Drouhaud
Politólogo, presidente LATFRAN

Nancy Pelosi, la presidenta del Congreso de los Estados Unidos, realizó una polémica visita a Taiwan, provocando la cólera de la República Popular de China. Por cierto, este viaje consistía en “la promoción de nuestros intereses comunes, dentro de los cuales el desarrollo de una región indo-pacífica libre y abierta”, según el comunicado publicado por los miembros de la delegación norteamericana que la acompañaba. Beijing condenó “severamente” esta acción de la tercera persona más importante de los Estados Unidos, considerando que esta visita “socava la soberanía e integridad nacional de China”.

Esta visita se produce en un momento importante para Beijing: el presidente Xi Jinping debe ser prolongado para un tercer mandato en octubre próximo, mientras la economía conoce signos de una desaceleración. En medio de las tensiones internacionales y de la complejidad de las relaciones entre los Estados Unidos y China Popular, Nancy Pelosi provocó la ira de la China Popular, cuyo dogma está basado sobre la noción de una sola y única nación. Mao Zedong derrotó en 1949 a los nacionalistas, que se fueron a Taiwan, entonces Formosa. Desde entonces, los dos territorios fueron administrados de manera separada, cada uno reivindicando una legitimidad internacional.

La resolución 2758 de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, el 25 de octubre de 1971, decidió el restablecimiento de todos sus derechos en favor de la República Popular de China y reconocimiento de sus miembros. La visita del presidente Richard Nixon en febrero de 1972 a China Popular tuvo una repercusión mundial fuerte, basando nuevas relaciones entre ambos países: Washington reconoció al gobierno de la China Popular como el legítimo, afirmando por lo tanto que “mantendrán relaciones culturales, comerciales y otras con Taiwan”.

Desde entonces, la situación de China evolucionó: se ha vuelto segunda potencia económica mundial, principal competidor de los Estados Unidos al nivel comercial, financiero y tecnológico. “Las rutas de la seda” extendieron una presencia sobre todos los continentes. Al nivel militar, China se concentra sobre la región del Pacífico y del Mar de China donde los Estados Unidos están muy presentes, garantizando una protección estratégica a sus aliados regionales.

Las relaciones con China durante la administración del presidente Donald Trump fueron tensas, situación que sigue con la actual presidencia de Joe Biden. Por su parte, la llegada de Xi Jinping a la presidencia de la República Popular de China desde marzo de 2013 coincidió con una política más firme en su voluntad de “recuperar” Taiwan. Para la celebración de los 100 años del Partido Comunista Chino, Xi Jinping definió la reunificación de los dos territorios como “la misión histórica del partido”. Las incursiones chinas en el espacio taiwanés se vuelven más numerosas. Fueron 969 sólo en el año 2021.

La llegada de Nancy Pelosi ha sido considerada como una provocación, para no decir un acto agresivo. El ministerio de la Defensa estadounidense había tomado su distancia poco antes del viaje de la presidenta del Congreso. Esta visita, por cierto, no fue inscrita en el agenda oficial de Nancy Pelosi en su gira por Asia que la llevó en Singapur, Corea del Sur, Malasia y Japón.

Ahora bien, el encuentro entre la “speaker” y la presidenta Tsai Ing-Wen, partidaria de la independencia de Taiwan, otorga una nueva visibilidad a la situación de la isla y a sus dirigentes mientras la doctrina oficial de Washington sigue siendo la afirmación de que Beijing y Taipei constituyen un único y solo Estado.

La escalada verbal a la cual asistimos estas últimas horas, haciendo referencia a represalias que podrán ser económicas contra Taiwan, incluso de seguridad, ponen en relieve un contexto regional particular: presidente Xi debe más que nunca parecer firme sobre la dimensión nacionalista a pocos meses del próximo congreso del PCC.

La guerra en Ucrania demuestra que no se puede hacer proyecciones racionales sobre la probabilidad de un conflicto: China desarrolló estos últimos decenios una industria de guerra y un ejército en capacidad de actuar y neutralizar armamentos adversarios. Beijing prometió “unas acciones militares” como represalias a la visita de la líder del Congreso. ¿Provocación? ¿Alerta sobre un posible acción a corto o mediano plazo contra Taiwan, en medio de las tensiones internacionales que crecen ?

Nancy Pelosi logró, a pocos meses de las elecciones de medio término, dar una nueva visión sobre la situación de Taiwan. Incribiéndose en las relaciones internacionales actuales, da resonancia a la última declaración del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, quien dijo el 1 de agosto pasado que la humanidad está “a un mal entendimiento” o “a un error de juicio” de “la aniquilación nuclear”, algo no visto desde el fin de la Guerra Fría.

Politólogo, especialista francés en relaciones internacionales, presidente de la Asociación Francia-América Latina (LATFRAN). www.latfran.fr

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China Opinión Taiwán

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