Seguridad: llamado de emergencia

¿Son pulsos entre el Estado y la delincuencia, son pláticas, es una negociación? La Nota del Día de El Diario de Hoy, del pasado 6 de noviembre, nos recuerda lapidariamente: “Mentir y comer pescado es algo de mucho cuidado”.

Nov 12, 2019- 17:51

Me preocupa El Salvador. Vivimos en una sociedad polarizada políticamente, donde lo dominante, aunque no mayoritario, se sustenta en el control del poder total.
Es una verdad inocultable que los mecanismos de contrapeso están siendo atacados, buscando el control de éstos por el Ejecutivo que toma decisiones con las que no convence a todos, pero son glotones de poder. Ello me inquieta, pero sobre todo me preocupa.
La realidad nos deja claro que la violencia sigue descontrolada y que en los territorios la gente está obligada a convivir con las maras y bajo las reglas de ellas; el control social está en sus manos. ¿Quién ignora que la institucionalidad puede ser llevada al caos y a un verdadero estado fallido? La denuncia es dura y no es descartable, es alarmante y no es el simple ejercicio de la libertad de expresión y de pensamiento. Estoy desafiando, estoy retando, porque nuestro país está amenazado, está fracturado y pareciera que lo ignoramos.
Me pregunto, ¿ahora que tenemos las estadísticas que indican una reducción de los homicidios, todos estamos alegres? ¿Es un milagro? O es que en cuatro meses cambió el accionar en la PNC y FAES para este efecto. Si están intervenidos 22 municipios, ¿cómo es que la reducción de homicidios se da en los 262 municipios? ¿Es esto consistente? O hay alguna explicación fuera del Plan de Control Territorial que no conocemos. Pareciera sugerir que estamos parados sobre un polvorín. Es un tsunami y es delicado. Siempre ha habido huracanes, pero ahora hay aguas turbulentas y tormentas ocultas.
Entre 2012-2013 hubo una reducción significativa de los homicidios. La celebración nos duró bien poco. Se destapó todo lo que estaba detrás de esa maniobra infame llamada tregua. Se cambió abrazos por balas, se dieron privilegios oscuros, todo fue un fracaso y desnudó, eso sí, la relatividad presente en la mente política, que choca con los valores para confrontar los problemas de la criminalidad y la incapacidad de los gobiernos ante el control social de las maras, ratificado hoy en los juzgados con la llegada de Noé e investigaciones periodísticas, parecido a AMLO que dijo: “Suelten al capo para evitar más muertes”, trágico precedente.
¿Quién nos asegura que no es esto lo que está en juego? Un buen plan integral de seguridad evitará que caigamos en un vacío, pero, eso sí, éste debe tener rigor académico y valores y principios éticos que lo fundamenten.
También desnudó el verdadero control social que las maras ejercen en nuestro país, se publicaron videos de ministros, diputados, alcaldes, distribuidores de productos, empresas que ya tienen en sus costos la extorsión, negociando la entrada a los territorios. Los proyectos en la capital, de la administración municipal anterior, contactó con las pandillas y recibieron puestos en el Mercado Central. Hay llamadas telefónicas que la Fiscalía tiene dentro de un proceso.
También, luego de una reunión en un centro comercial los mensajeros fueron interceptados, dos actuales funcionarios del gobierno. Hay expedientes judiciales, audios y notas de seguimiento que diagraman estas relaciones donde vieron necesario desbloquear los obstáculos en los territorios mediante mecanismos institucionales. Así lo hace ver una investigación periodística. ¿Hay cambios reales en esto? ¿Es consistente, sostenible lo que tenemos?
Llama la atención que en las conferencias, funcionarios del Ejecutivo amenazan con regresar a endurecer las medidas en penales, “no verán la luz del día” dicen, si hay nuevas alzas en homicidios “no verán el sol”; les amenazan con no medicar contra la tuberculosis si hay repuntes como el del 20 de septiembre. ¿Son pulsos entre el Estado y la delincuencia, son pláticas, es una negociación? La Nota del Día de El Diario de Hoy, del pasado 6 de noviembre, nos recuerda lapidariamente: “Mentir y comer pescado es algo de mucho cuidado”.
En los territorios las realidades y lo que se habla en voz baja es distinto a lo que oímos de funcionarios, estamos a merced de las maras, lo que vemos difiere con lo que oímos, se deforma la realidad. Todos, cámaras empresariales, políticos, funcionarios, tanques de pensamiento, las ONG, comunidades, deberíamos estar denunciando y exigiendo una explicación clara, sino estamos a la deriva. ¿Dónde están ustedes? Que alguien me explique Plan Control Territorial. Abrazos a cambio del estricto cumplimiento de la ley.

General (r) y diputado

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