75 años después de Yalta

En Yalta se adoptó el esquema de una división de Alemania en tres partes, Churchill consiguiendo una acuerdo con los Estados Unidos para crear una cuarta parte para Francia. La redefinición del mundo para la posguerra no fue establecida con precisión en Yalta, lo que dejó un espacio a Stalin para avanzar lo más lejos que podía en Europa.

Por Pascal Drouhaud
Politólogo, presidente LATFRAN

Feb 08, 2020- 23:56

Fue del 4 hasta el 11 de febrero de 1945 cuando tuvo lugar, en Yalta, en Crimea de la entonces Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), una de las cumbres más importantes de la Segunda Guerra Mundial. Después de Teherán en noviembre de 1944 y antes de Potsdam en julio de 1945, Yalta decidió el provenir de una Alemania que se rindió el 8 de mayo de 1945. Todos nos recordamos de la foto ilustre que muestra un Roosevelt disminuido que murió dos meses después, un Churchill pensativo y un Stalin sereno con apariencia de victorioso.
En Yalta se adoptó el esquema de una división de Alemania en tres partes, Churchill consiguiendo una acuerdo con los Estados Unidos para crear una cuarta parte para Francia. La redefinición del mundo para la posguerra no fue establecida con precisión en Yalta, lo que dejó un espacio a Stalin para avanzar lo más lejos que podía en Europa. Llegó a Berlín mientras había declarado que su prioridad era Hungría y Checoslovaquia. Berlín iba a volver un parámetro de la relación Este-Oeste hasta la caída del Muro en noviembre de 1989.
Yalta organizó un mundo que pasó de un sistema que había sido dominado por potencias europeas coloniales hasta el principio de la Segunda Guerra Mundial a una lógica de bloques: el Reino Unido fue vencedor pero disminuido económicamente por el conflicto de 1939-1945. Francia, derrotada en 1940, tenía que reconstruirse mientras los Estados Unidos y la URSS salieron del conflicto como potencias mundiales.
El sistema de diálogo internacional que había sido creado después de la Primera Guerra Mundial, la SDN (Sociedad de las Naciones) que fracasó, fue remplazado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que toma en cuenta los equilibrios de potencias. El Consejo Permanente de la ONU, con derecho de veto, ilustró esta nueva realidad, con sus miembros permanentes: EE.UU., Rusia, China, Francia, Gran Bretaña, con un sistema de miembros no permanentes. El tema de la reforma del Consejo de Seguridad queda pendiente mientras el G20 aparece con un paso para integrar un multilateralismo actualmente en crisis.
Por cierto, las potencias de 1945 han evolucionado. El factor contemporáneo esencial es la relación enlace-rivalidad entre los Estados Unidos y la República Popular de China. Los Estados Unidos quedan siendo una potencia mundial de primer rango, entre otros, por su capacidad militar, que representa 40% de los gastos mundiales en armamento tanto como un “soft power” permanente y al nivel global. Pero el monopolio nuclear de 1945 se acabó cuando la URSS accedió a la bomba atómica en 1949.
Desde entonces, son nueve los países que cuentan con este potencial, representando 40% del planeta. Pero la economía de las potencias en la época de Yalta, que representaba más de la mitad del PIB mundial en 1945, representa 25% de la riqueza mundial actual.
La ONU contaba 51 miembros en 1945. Hoy en día, son 193 los países los que la componen. En 75 años, Asia ganó un peso enorme : 30% del PIB mundial, 60% de la población del planeta. Europa, dividida entre influencia estadounidense y soviética, cambió: los países de Europa Central y Oriental se adhirieron a la Unión Europea, después de la caída de la URSS. La Unión Europea nació en 1957 después de unos años de reconstrucción alimentada por el Plan Marshall. ¿Quién podía imaginar en Yalta que los países de una Europa Occidental entonces destrozada, con el sobrefondo de la alianza entre Francia y Alemania, iba a volver en un espacio comercial próspero, representando hoy en día 20% de la actividad económica mundial?
Hoy en día, Rusia pesa en varias partes del mundo, volviendo en Medio Oriente o en Asia Central. Pero ya no tiene una capacidad ideológica similar a la de 1945, alimentando una rivalidad Este-Oeste, con unos picos de tensiones como pudo ser por ejemplo 1962 con la Crisis de los Misiles de Cuba. ¿Quién podía pensar en Yalta que Alemania volvería 75 años después un líder mundial en materia de excedentes comerciales? En este contexto, la Unión Europea, espacio fuerte comercial, atraviesa una crisis de identidad ilustrada hace pocos días, por la salida del Reino unido.
El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó desde su creación 2499 resoluciones. Fueron casi 9000 por la Asamblea General. Pero en 2020, el multilateralismo está debilitado por visiones más nacionalistas cuando las Naciones Unidas tienen dificultades en resolver conflictos como existen en Yemen, Libia, en Medio Oriente globalmente. El hecho mayor de estos últimos años ha sido la posición global tomada por China, que enfrenta la crisis del coronavirus, una crisis mayor en término de imagen tanto como económica.
La inversión por el Banco Central chino del equivalente de 160 mil millones de dólares de estos últimos días, tiene como objetivo el de sostener la economía china . Con 717 muertos, 17,000 personas infectadas, la crisis del virus tiene consecuencias económicas reales : el mercado de la Bolsa china vio el índice CS1300 bajar de un 8% cuando empresas como Apple suspendieron sus actividades. Las perspectivas de crecimiento acaban de ser revisadas a 5% cuando eran todavía de 6.3% en el principio del año. China saldrá de esta terrible crisis pero hoy en día esta situación tiene consecuencias en las demás economías.
Nadie podía proyectar la fuerza de los GAFAS: Apple, por ejemplo, tiene un valor más importante que el conjunto de las 40 empresas más grandes de Alemania. La valorización de Apple, hoy en día, es de 1354 mil millones de dólares, cuando el DAX representa 1320 mil millones de dólares. Esta realidad ilustra las evoluciones increíbles del mundo, donde empresas nuevas y globales constituyen potencias económicas mientras temáticas globales como el cambio climático que plantea nuevas visiones económicas a la par, de manera paradójica, de un resurgimiento de un nacionalismo que debilita el multilateralismo de estos últimos años.

Politólogo, especialista francés en relaciones internacionales, presidente de la Asociación Francia-América Latina (LATFRAN).

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