Aceptación

La salud mental de todos se ha visto muy afectada estos meses, ni quien lo niegue. Es esencial hacer esfuerzos por mantenerse emocionalmente estable. Siga las recomendaciones básicas.

Por Jorge Alejandro Castrillo
Psicólogo

Jul 03, 2020- 19:54

“Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio…” nos hizo cantar Joan Manuel Serrat con aquella belleza de canción que popularizó a principios de los Ochenta, ya en el pináculo de su fama (“Enteramente tuyo”). Les regalo una de sus estrofas: “Cuéntale a tu corazón / que existe siempre una razón / escondida en cada gesto // Del derecho y del revés / uno siempre es lo que es / y anda siempre con lo puesto. / Nunca es triste la verdad, / lo que no tiene es remedio”. Romántico incurable. Sinceramente, demos gracias a Dios de haber crecido con esa música y no con el reggaetón.

A estas alturas, quien no haya entendido que la situación que venimos viviendo desde hace meses es una de excepcionalidad extrema, merece ser considerado una persona especialmente corta de miras. O enfermizamente testaruda. O falto de inteligencia. La situación también podrá generar resultados positivos. – “Saldremos mejor preparados al terminar esta cuarentena, colegas”, comentó jovialmente una profesora con quien, esa mañana, examinaríamos por vídeo-conferencia a estudiantes al final de sus estudios universitarios.

“Si salimos”, fue la lacónica y realista respuesta del tercer miembro del jurado, una persona seria de mayor edad.

Desde que inició la cuarentena he venido insistiendo en que no todos la vivimos de la misma manera ni tenemos las mismas preocupaciones. Lo he confirmado por la evolución de los motivos de las consultas atendidas virtualmente durante los últimos meses (jorcastrillo@gmail.com  7743 6064 para programar cita). De la ansiedad y el miedo difusos de las primeras semanas, se pasó en los siguientes meses al incremento de sintomatología personal pre-existente y a los efectos del encierro. En esta última quincena, he tenido la oportunidad de apoyar emocionalmente a quienes han contraído el virus y se mantienen en aislamiento domiciliar y a sus familias.

“Primero fue miedo lo que sentí. Paralizante. Cuesta pensar bien con la bestia soplando sobre tus hombros. Me tomé algunos exámenes y junté la evidencia clínica. Todo apuntaba a que era positivo. Acepté la situación y me decidí a luchar. Junto con otros colegas diseñamos mi plan de tratamiento. Autoaislamiento en primer lugar. Farmacología, control de síntomas.  Los datos objetivos son importantísimos. Te ayudan a mantenerte concentrado en lo objetivo y mantener la angustia a raya. Ahora puedo decir que he visto a la bestia de frente, directamente a los ojos, y le grité “te vencí, hija de tu madre” comentaba un médico —de los buenos, que no deja de estudiar— en un grupo de chat.

Otro adulto mayor a quien he venido acompañando virtualmente durante estas últimas semanas, lo resumía de la siguiente manera. “Ha sido muy difícil este trance. Cuando me informaron que había dado positivo, creí que moriría. Soy mayor de sesenta años, enfermo del corazón e hipertenso. Imaginará todo lo que pasó por mi cabeza estos días previos. La mañana siguiente a nuestra primera cita, me desperté distinto, había logrado dormir mejor que las noches anteriores. Mientras me duchaba, me di cuenta que me había estado negando a aceptar el resultado. ¡Había guardado todas las precauciones, no lo sentía justo! Al terminar de afeitarme, me miré en el espejo y me dije: ni modo, estás infectado. Pero noté que me lo decía de otra manera. En ese momento, sentí que mis energías se re direccionaban, por decirlo de alguna forma. Las alternativas me parecieron más claras y opté por enfocarme en la mejor para mí. Decidí que el aislamiento era “del mal, el menos” como decimos. Me propuse respetarlo y vivirlo tranquilamente. Gracias a Dios mis síntomas fueron leves. Pero me mantuve sereno. Estoy convencido que eso ha de haber ayudado a mi cuerpo a pelear la batalla”

Alguien más, un joven emprendedor, tomó la decisión de entregar el local que alquilaba para su negocio. “No me lo va a creer, licenciado, toda la noche estuve dándole vueltas. En eso me acordé de mi abuelita quien cuando no tenía para algo que quería, se decía ‘¿De dónde telas, si no hay arañas?, quizás mañana’. Lo acepté. No tenía ni tendría para pagar mientras la cuarentena se mantuviera. Me decidí. Ya encontraré otra manera de hacer las cosas, en eso estoy ahora, viendo las otras posibilidades que se me puedan abrir. Pero más tranquilo. Menos nervioso, hasta con más fuerzas me siento”.

La salud mental de todos se ha visto muy afectada estos meses, ni quien lo niegue. Es esencial hacer esfuerzos por mantenerse emocionalmente estable. Siga las recomendaciones básicas. No busque motivos para angustiarse más allá de lo que pueda controlar. Los datos objetivos son necesarios: la intervención temprana, cardinal. Es importante que se libere la posibilidad de contar con exámenes confiables. La oximetría es un dato fácil de obtener y ayuda a intervenir oportunamente. Hay casos tristes, fatales. También los hay exitosos. Algunos casi milagrosos. Busque la ayuda oportuna en caso de necesitarla. Recuerde: nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio….

Psicólogo.

 

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