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Patria y Vida

Al menos 250 desaparecidos, 5000 arrestos, corte nacional del internet, cientos de casos de abusos policiales y muertos en las protestas que han desestabilizado las columnas del gobierno de Díaz-Canel.

Por Alonso Correa
Periodista panameño

Cuba. La isla más grande del Caribe. La joya de la corona. Quien controla Cuba, controla el Nuevo Mundo decía Felipe II y esta ya lleva más de 62 años bajo el control comunista de los Castro y sus seguidores. 62 años de miseria, de huidas, de control, de desapariciones, de represión, de miedo. Era el miedo lo que mantenía a la población sumisa, el miedo a lo que podían llegar a hacer los tiranos, el miedo a las represalias a los familiares. Pero la explosión demostró que el miedo ya se acabó. Ahora son los déspotas los que tienen miedo.
Cuando ya no se tiene nada, cuando la opresión es ley, el mayor logro que se puede conseguir es la libertad. Una libertad, hasta ahora, que solo se encontraba en los sueños de poder llegar a las playas extranjeras y en el recuerdo del pasado brillante de la Isla. El grueso de civiles que han salido en búsqueda de la tan ansiada virtud ha sido un cambio, a pesar de que no cambie nada. Un cambio de paradigma para los que creían tener el poder. Un cambio en el status quo de lo que hubo durante más de medio siglo.
Al menos 250 desaparecidos, 5000 arrestos, corte nacional del internet, cientos de casos de abusos policiales y muertos en las protestas que han desestabilizado las columnas del gobierno de Díaz-Canel. Lo peor y la única manera en la que sigue a flote este caparazón de tiranía roída por el tiempo son los largos tentáculos que tienen sujetas las mentes de sus seguidores más acérrimos, lampreas del sistema que no desean despegarse de la teta de una vaca famélica. Vividores que están viendo el final de los tiempos de bonanza, de vivir a costillas de un país en crisis, de prohibiciones y de muerte.
Las protestas, iniciadas en San Antonio de los Baños, Pinar y Palma Soriano, lograron regarse por todo el territorio y marcar el tiempo de salida para los cubanos que ya están cansados. Han sido los dirigentes del gobierno, los que siguen viviendo a expensas del erario y los soñadores internacionales los únicos que han ido en contra de aquellos que han salido. Unos porque no quieren perder su estilo de vida, desean seguir viviendo del cuento, el peligro que crean viene del instinto más primitivo, la supervivencia, el acorralamiento, pero es la misma adrenalina de la situación lo que no les permite pensar bien sus próximos movimientos. Los otros son los que no quieren dejar de tener la voz de mando, sienten amenazados sus argumentos por hechos que no les dan la razón. Malcriados por sus semejantes, acostumbrados a usar de ejemplo de paraíso lo que es un infierno para millones.
De ambos grupos son los segundos los más peligrosos, por su alcance mediático y porque se encuentran tras el resguardo de la comodidad de un país libre. Pueden darse el gusto de equivocarse, porque no tienen nada que perder, una apuesta sin riesgo, donde la ganancia es solo la victoria en un debate. Pueden ser irresponsables, mentir, seducir y tergiversar porque no les interesa decir la verdad. Han mentido, mienten y mentirán para seguir justificando una dictadura. Una dictadura que encaja a la perfección con lo que ellos denominan, o no, el paraíso socialista.
Su juego se está terminando, así como el régimen en la Isla. Ya no le venden humo a nadie, pronto tendrán que diversificar su discurso por falta de ejemplos. Porque quieran o no, “todo tiene su final, nada dura para siempre. Tenemos que recordar que no existe eternidad” Héctor lo cantó y yo se los recuerdo. [FIRMAS PRESS]

Escritor panameño.

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Opinión ProtestasCuba Represión Política

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