Ninguna crisis es solo crisis…

Pensándolo y organizándose, esta crisis puede ser una excelente alternativa para que todas las ciudades de nuestro país se reconviertan en autosuficientes con inteligencia y las nuevas tecnologías. Este fenómeno está sucediendo dese hace años en otros países…

Por Pedro Roque
Ingeniero

Jun 27, 2020- 16:50

Todas traen consigo un sinfín de oportunidades que debemos concentrarnos en descubrir y, desde luego, muchas personas en todo el mundo lo están haciendo, estrujándose el cerebro para encontrar nuevos caminos de desarrollo y progreso, incluso, empezando de cero.

Pasarse a lo “online”,  debido a que la gran mayoría de ciudadanos tiene un teléfono inteligente, está siendo lo más aplicado, pues casi todas las interrelaciones cliente proveedor son manejables online.  Cientos de miles de APPs en todos los países han sido desarrolladas y puestas en internet a la disposición de los clientes para facilitar el comercio y se han creado redes de distribución y entrega de todo tipo de productos.

En la formación estamos utilizando la enseñanza remota y virtual y son cientos los webinars que se anuncian gratuitos, en los que muestran un poco de lo que después, se quiere vender…

Pero hay otras cosas en las que hay que aprovechar las ventajas de las crisis y como nunca llueve para todos, para el turismo internacional no se ve muy bien, pero se presenta una excelente oportunidad para el turismo interior, sobre todo en los países que tienen sol y clima cálido todo el año. Esperemos que haya mucha inversión en ese terreno y se mejoren las carreteras a los lugares tan lindos que tenemos aquí y al mismo tiempo se mejore la educación de los visitantes para conservarlos en excelentes condiciones.

Otra gran oportunidad que pienso puede funcionar, sobre todo en las ciudades con alcaldes y consejos municipales con visión más de bienestar y progreso a medio plazo de la ciudad y sus habitantes, que de aprovechamiento colateral del cargo y los ingresos de las alcaldías, es volver a crear ciudades autosuficientes para también crear fuentes de trabajo aprovechando las nuevas tecnologías.

En varios momentos me he referido a mi ciudad natal San Vicente, por cierto en los últimos años, cada día más descuidada, sucia y desordenada… Pero a lo que me quiero referir es que en los Años Cincuenta, era una ciudad autosuficiente para los veinte mil ciudadanos y había mucho trabajo. Había excelentes zapaterías, sastrerías, costurerías, talabarterías, talleres de obra de banco, talleres de reparación de vehículos, orfebrerías, hornos de diferentes tipos de pan, maestros constructores de casas y caminos, el mercado era limpio y se vivía sin miedo. La banda regimental ofrecía conciertos tres veces por semana en el parque y la gente acudía a escucharlos y a pasear en el parque.

Hoy y desde hace años por la invasión de productos de China y otros países se acabaron las industrias y en muchas casas hay tienda de sobrevivencia todas vendiendo lo mismo y no hay talleres donde los jóvenes aprendan oficios. La ilusión que tienen es irse, pero con las nuevas restricciones internacionales ya no será tan fácil, ni con los mejores especialistas introducir personas ilegalmente a Estados Unidos. Diariamente y desde las tres de la mañana salen varios buses por hora con cientos de personas a trabajar a más de cien kilómetros y vuelven casi la noche…  ¿No ven eso el consejo municipal y el alcalde pregunté a algunos vicentinos? Si, me respondieron. Lo ven todos los días, pero no les preocupa porque no hacen nada para mejorar la situación.

Pensándolo y organizándose, esta crisis puede ser una excelente alternativa para que todas las ciudades de nuestro país se reconviertan en autosuficientes con inteligencia y las nuevas tecnologías. Este fenómeno está sucediendo dese hace años en otros países…

Pues sí, señores alcaldes y regidores municipales, concéntrense en convertir la crisis en oportunidades para sus ciudades. Hay muchos proyectos internacionales que se pueden poner en práctica también aquí. Bájense del tren de cómodamente pedir ayuda y más ayuda. Seguro que no será fácil, ni de hoy para mañana, pues son proyectos de reconversión de por lo menos cinco años. Pero si ven más allá de las elecciones, se puede.

 

Ingeniero/p.roque@gccinternacional.com

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