Nuestros verdaderos Símbolos Patrios

En el Mes de la Independencia espero que como sociedad reivindiquemos nuestros Símbolos Patrios, sustituyendo los símbolos de irrespeto, fanatismo partidario, indiferencia y machismo, por el cumplimiento a las normas, el respeto al Estado de Derecho, la búsqueda del bien común y la igualdad entre hombres y mujeres

Sep 10, 2019- 18:07

De conformidad con el artículo 64 de la Constitución de la República, nuestros Símbolos Patrios son: el Pabellón o Bandera Nacional, el Escudo de Armas y el Himno Nacional. Dicho artículo remite a una ley su regulación: la Ley de Símbolos Patrios (LSP), aprobada por la Asamblea Legislativa el 14 de septiembre de 1972.

En los considerandos de la LSP se inmortalizan los nombres de los diputados que le dieron iniciativa. Entre ellos, me llena de mucho orgullo destacar a Miguel Arévalo Peña, mi bien recordado abuelo paterno, quien impregnó su honradez y probidad en la forma de hacer política, principalmente a favor de los más vulnerables de su amado departamento de Cabañas, del cual era originario.

Según establece la referida ley, alrededor del triángulo que conforma el Escudo de la República deben escribirse en letras de oro “República de El Salvador en la América Central” y es obligatorio usarlo así “en el papel correspondencia” del Estado. Por ello ha generado críticas el logotipo que ha creado el nuevo Gobierno, en el cual se han sustituido las mencionadas palabras de oro del escudo por catorce estrellas.

En cuanto al Himno Nacional, la LSP dispone que éste debe entonarse con “la palma de la mano derecha apoyada sobre el pecho y a la altura del corazón”. Sin embargo, como si el patriotismo tuviera preferencias partidarias, es común que algunos miembros de un partido de derecha pongan sobre su pecho el puño cerrado (y no su palma) al momento de cantar el Himno Nacional. Y qué decir del otrora presidente del Tribunal Supremo Electoral, propuesto por el partido de izquierda, quien cantaba el himno con su mano izquierda sobre el pecho.

Prácticas como las anteriores son comunes, a pesar de que la misma ley señala que aquellos funcionarios y empleados públicos o municipales y quienes trabajen en instituciones que reciben ayuda del Estado (como son los partidos políticos) incurren en una “falta grave” al incumplir con las disposiciones de la Ley de Símbolos Patrios, lo cual se sanciona con la destitución.

Además de los símbolos antes mencionados, debemos hacer referencia a nuestros Árboles Nacionales, declarados así por Decreto Ejecutivo del 26 de junio de 1939, “por sus sobresalientes cualidades botánicas y estéticas”: el Bálsamo, que goza de prestigio internacional por sus propiedades medicinales (principalmente en Europa, donde se conoce más de él que en El Salvador), el cual comúnmente consumimos en dulces para la garganta; y el Maquilishuat, con su singular flor rosada, que al igual que el Bálsamo, ahora son especies nativas en peligro de extinción.

Asimismo, debemos aludir al Torogoz, declarado Ave Nacional por Decreto Legislativo del 21 de octubre de 1999, debido a “su singular belleza” y por ser un “símbolo de la unidad familiar, por la participación en pareja en el cuido de sus pichones”. Sin embargo, vivimos en una sociedad machista, donde hay miles de demandas en la Procuraduría General de la República contra padres irresponsables que no quieren pagar la cuota alimenticia de sus hijos (las cifras arrojan que aproximadamente el 96% de los demandados son hombres y el 4% son mujeres).

Tenemos además un Código de Trabajo que “legaliza” la idea de que los hombres debemos trabajar y las mujeres dedicarse al cuido de los niños, otorgando una desigual —y a mi criterio inconstitucional— licencia de maternidad de dieciséis semanas, contra una licencia de paternidad de tan solo tres días. Lo anterior eleva los niveles de discriminación hacia la mujer en el trabajo, ya que, ante dos profesionales igualmente capacitados, suele preferirse contratar al hombre, quien únicamente se ausentará tres días con goce de sueldo, en caso de ser padre.

Termino destacando la Flor de Izote, nuestra Flor Nacional, declarada como tal por Decreto Legislativo del 21 de diciembre de 1995, sin que se haya motivado en el mismo a qué se debe la honra, por lo que debo asumir que es debido al buen sabor que da a los huevos picados acompañados de frijoles.

En el Mes de la Independencia espero que como sociedad reivindiquemos nuestros Símbolos Patrios, sustituyendo los símbolos de irrespeto, fanatismo partidario, indiferencia y machismo, por el cumplimiento a las normas, el respeto al Estado de Derecho, la búsqueda del bien común y la igualdad entre hombres y mujeres. ¡Dios te salve, Patria sagrada!

Abogado

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