Mujeres, es Nuestro Tiempo

Yo estoy comprometida con la causa que me empuja a no rendirme hasta ver cambios sustanciales y sostenibles para todas las salvadoreñas

Por Gabriela Trigueros
Miembro de Nuestro Tiempo

Jun 26, 2020- 21:47

Las cifras dolorosas para nosotras las mujeres en El Salvador siguen aumentando.
En lo que va de 2020, más de 150 niñas de 10 a 14 años fueron embarazadas y las denuncias de abuso doméstico durante esta pandemia han aumentado en un 70%. Sólo 1 de cada 10 municipios tienen una alcaldesa y nunca hemos tenido una candidata presidencial mujer. Me pregunto constantemente: ¿quién va a luchar por detener y reducir estas estadísticas? Creo firmemente que tenemos que ser nosotras quienes asumamos la misión de levantar nuestra voz, y trabajar para revertir estos números.
El 4 de junio escuchamos al presidente Bukele aprovechar la crisis nacional para afirmar que, durante su mandato, las mujeres en El Salvador se encuentran 61% más seguras que en el pasado. Esta cifra obedece solamente a un dato, la disminución de feminicidios en comparación a años anteriores. ¿Nos vamos a conformar sólo con no estar muertas para creer que vivimos más seguras? La vida de una mujer en nuestro país sigue siendo marcada por la desigualdad y la violencia que a diario limita nuestro futuro y el de nuestras niñas.
Esta indignación por la realidad nos motiva a cientos de ciudadanas a reunimos semana tras semana para analizar y cuestionar no solo la incompleta narrativa que nos presenta el gobierno, también a plantear soluciones que, basadas en la escucha de nuestras propias experiencias y necesidades, nos empodera para no quedarnos simplemente como observadoras inconformes de la dura realidad de ser mujer en nuestro país. Es con esa misión que Nuestro Tiempo ha puesto en marcha la iniciativa “Abramos el Megáfono”. Que se define como una serie de espacios ciudadanos periódicos, para platicar sobre temáticas de importancia para el país.
Yo he decidido liderar aquellos espacios que son exclusivos para hablar de nosotras, de lo que nos preocupa como mujeres. Con una alta afluencia de mujeres jóvenes diversas que buscan ser inspiradas y acompañadas en una ruta de hacerse valer, dedicamos valioso tiempo para conocernos y escucharnos. Lo que más he aprendido de cada uno de estos Megáfonos de Nuestro Tiempo es que podemos dejar a un lado nuestras diferencias y encontrar lo que tenemos en común para enfocarnos en eso. Sin embargo, aunque hay temas y posturas donde no pensamos igual, hemos mantenido siempre el respeto para escucharnos una a la otra, aprender una de la otra y cuidar este espacio para que sea seguro y haga crecer el apoyo que necesitamos. Creemos en una sororidad que fortalece el sentido de comunidad, que intenta sanar nuestro tejido y fomenta la importancia de educarnos en estos conceptos para levantar nuevas mujeres que se atrevan a seguir haciendo la diferencia, mujeres creando cambios.
Eliminar los obstáculos que enfrentan las mujeres desde que son niñas en nuestro país, depende de nosotras. No podemos seguir esperando que nos cedan espacios, tenemos que incidir en todas las mesas donde se toman decisiones. No es fácil, lo he vivido en carne propia, pero por lo mismo sé que es necesario buscar esas sillas, y una vez estemos ahí, liderar cambios y abrir espacios para que cada vez seamos más.
Agradezco a todas aquellas mujeres que ya han tomado el paso de participar en la política. Las admiro por su valentía y determinación para levantar su voz, por no dejarse minimizar y por decir lo que muchas quisiéramos decir en mesas donde necesitamos ser representadas. Algunas de ellas que, con su liderazgo nos inspiran a tantas y nos abren el camino son: Cristina Cornejo, Yeimy Muñoz, Martha Evelyn Batres, Aída Betancourt, Lourdes Argueta, Mariana Moisa, Bertha de León, Claudia Ortiz, Linda Funes, Carmen Aída Lazo, Alexandra Araujo, Wendy Fernández, Keyla Cáceres, Marcela Zamora…
La lista sigue, pero me quiero enfocar en demostrar como cada una de ella viene de una diferente historia, un distinto color político, una forma de pensar que a veces es opuesta, pero eso jamás ha sido un obstáculo para trabajar juntas por el objetivo común: sacar a nuestro país adelante, luchando por la igualdad y, sobre todo, poner siempre a la persona humana y su bienestar al centro de toda decisión. Dejemos de luchar divididas, entendamos que unidas siendo las mujeres inteligentes, capaces, valientes, intuitivas, protectoras que somos, es como vamos a conquistar los espacios que nos merecemos.
Yo estoy comprometida con la causa que me empuja a no rendirme hasta ver cambios sustanciales y sostenibles para todas las salvadoreñas. Por eso, hoy hago un llamado a que seamos más las que nos atrevemos a salir con coraje para ser cada vez más una generación de ciudadanas capaces de crear cambios para nuestro país. Nunca ha habido un mejor momento para decirles… Mujeres, ¡es Nuestro Tiempo!

Directora de Asuntos Electorales de Nuestro Tiempo.

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