La violencia hacia el niño

"El efecto inmediato del castigo físico puede ser detener el mal comportamiento, pero el efecto a largo plazo es incrementar la posibilidad de una conducta peor y de otros problemas, incluyendo el deterioro del aprendizaje”.

Nov 20, 2020- 19:49

Hace 23 años, el viernes 8 de agosto de 1997, el que escribe estas líneas publicó en este prestigioso rotativo, El Diario de Hoy, el artículo “El castigo físico a los niños”, referente a la violencia hacia los niños y a los adolescentes, que puede ir desde palabras hirientes, regaños fuertes, humillaciones azotainas, hasta la conducta aberrante de energúmenos, depredadores sexuales, que abusan de niños y de adolescentes.
Decía que “Un día de éstos, vi el castigo salvaje que una vendedora de frutas ambulante, cuando abofeteaba, tiraba del cabello y le profería insultos a una hija adolescente. El espectáculo en plena calle fue ingrato, grosero y repugnante. Así castigan casi siempre estas desalmadas madres a sus hijos”.
“En este comentario nos sirvió de fuente el librito titulado ‘Golpear a las personas es incorrecto’, publicado por Räda Barnen , de Suecia, y Epoch Worldwide, dos instituciones reconocidas en el mundo por su dedicación a la protección de niños y jóvenes”.
Esta publicación refiere que ya es tiempo de erradicar el castigo físico infantil porque golpear a los niños es una violación a sus derechos fundamentales como personas y una confirmación constante a su bajo estatus. Porque es una práctica peligrosa, que a veces causa serios daños.
Daños “accidentales” en los castigados, o termina esta costumbre de castigar, en una reconocida conducta de abuso al niño o al jovencito.
Castigar físicamente incita a actitudes y comportamientos violentos, tanto en la niñez como en la vida adulta. La violencia sólo engendra violencia.
El castigo físico —continúa el librito— es cualquier castigo en el cual la fuerza física tenga la intención de causar dolor o malestar: golpear a los niños con la mano o con una vara, correa u otro objeto; dar un puntapié, zarandear o tirar a los niños, arañar, pellizcar, etcétera.
Esta forma de disciplina es usada frecuentemente, pero sus efectos son dañinos, han sido comprobados; en la mayoría de las sociedades, los niños son las únicas personas que no están protegidas contra ello. En varios países del mundo este inadecuado procedimiento ha sido prohibido.
“El efecto inmediato del castigo físico —refiere un especialista en esa publicación— puede ser detener el mal comportamiento, pero el efecto a largo plazo es incrementar la posibilidad de una conducta peor y de otros problemas, incluyendo el deterioro del aprendizaje”.
“También esta clase de castigo —continúa el especialista— puede inducir a la delincuencia, y posteriormente en la vida, puede producir depresión, abuso infantil, maltrato a la esposa u otros crímenes”.
Pero como dice R äda Barnen: “Esta forma de disciplina es usada frecuentemente”. Tan frecuente que no se termina.
Veamos algunas notas de abuso infantil publicadas en El Diario de Hoy de hace unos años:
Miércoles 6 de diciembre de 2006: “Piden regresar a abusador al país. El hombre cumplió condena de seis años. Walter R., inmigrante, de 36 años, fue sentenciado en 1990 a 6 años de prisión en Los Ángeles, por tocar de una manera indebida a un menor de 3 años”.
Viernes 8 de mayo de 2007: “Sujeto a cárcel por violar a su hija”. “La víctima está embarazada. El agresor estaba borracho. El incidente sucedió en la ciudad de San Miguel”.
Domingo 13 de mayo de 2007: “Acusan a joven por muerte de hijastra. La niña murió tras recibir los golpes en diferentes partes del cuerpo. Una hermana de la víctima narró cómo eran abusadas por el hombre. En la mayoría de los casos el abuso es cometido por personas cercanas”. Esto sucedió en Ciudad Delgado.
Domingo 2 de marzo de 2008: “El policía José M., de la Unidad de Investigaciones (Udin), del departamento de Morazán, es acusado de violación sexual agravada en su hija menor de 11 años”.
En El Diario de Hoy del sábado 14 de noviembre de este año se lee “Hombre mata a su mujer, Marta Idalia, de 37 años, y a sus hijos, Luis Gustavo, de 10, y Wuilliam Alexánder, de 17. El crimen fue en casa de las víctimas, en el cantón El Jute, de Candelaria de la Frontera”.
“El abandono y la negligencia pueden constituir una forma insidiosa de causar daños graves, existiendo la impresión de que gran parte del retraso que se observa en niños que sufren maltrato está menos relacionado con la violencia física que con la negligencia y los agravios emocionales que frecuentemente lo acompañan”, se lee en el libro “Niños maltratados”, de Juan Carlos Casado Flores, José A. Díaz Huertas y Carmen Martínez González, Editorial Díaz Santos, S. A., Madrid, España, 1997.

Maestro, psicólogo, gramático

Utilizamos cookies y otras tecnologias para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web.

Política de privacidad

Suscríbete a elsalvador.com  

Bienvenido a elsalvador.com Estás por completar la cantidad de artículos gratis semanales. Te quedan 3 notas disponibles.

Al suscribirte obtienes:

  • Acceso ilimitado a ELSALVADOR.COM en web, móvil y app.
  • Contenido exclusivo de Focus Data
  • Acceso a E-paper de El Diario de Hoy.
  • 2 membresías del Club EDH con beneficios y descuentos exclusivos
Suscribirme ahora
Suscríbete a elsalvador.com  

Has llegado al límite de artículos gratis semanales, suscríbete y accede a:

  • Acceso ilimitado a ELSALVADOR.COM en web, móvil y app.
  • Contenido exclusivo de Focus Data
  • Acceso a E-paper de El Diario de Hoy.
  • 2 membresías del Club EDH con beneficios y descuentos exclusivos
Suscribirme ahora
DESDE

$1.99 mensual

Ya eres suscriptor? Ingresa aquí.

Términos y condiciones