Negligencia de Estado

Se sabe que el próximo espectáculo será, no los aviones que surcarán el cielo el Día de la Independencia, sino el tiraje de un rotativo que se dice que saldrá ese día en circulación. El objetivo es tener una maquinaria poderosa donde la verdad no se conozca sino que lo que el gobierno quiere que se sepa.

Por Ricardo Lara
Médico

Sep 10, 2020- 18:24

Lo que está sucediendo en El Salvador en relación con el pésimo manejo de la pandemia: somos el país que tuvo la cuarentena más larga del mundo; mientras, la población era sometida a un terror inimaginable, al hambre y a su suerte y queda al descubierto que no hubo ni habrá un interés genuino por la vida del salvadoreño; al contrario, se manejó la información de la peor manera para confundir, atemorizar, coartar la voluntad y el espíritu.
¿Qué fue lo que prevaleció en esos cuatro meses de encierro? La corrupción a todo nivel, el personal de salud poco importó y se le brindó equipo de la peor calidad; ejemplo claro es del enfermero Moisés Mejía Umaña, cuyo delito para ser condenado a muerte fue el medir más de dos metros de altura, por lo que no le dieron el equipo adecuado; ese dolo y esa indiferencia a la vida no se puede entender, aparte de ser uno de los países en que más personal de salud ha fallecido.
Algo que es para sentir vergüenza también ser los primeros en actos de corrupción comprando equipo médico a altísimos precios, de una u otra forma todo debe quedar entre familia, todo ese aparataje solo recuerda a la “Cosa Nostra”, donde el capo y sus capitanes se reparten un botín empapado en sangre; familias enteras a la deriva y nada parece alterar al responsable de proteger al personal de salud; lo ocurrido en los albergues es una negligencia del Estado, las encerronas antojadizas hasta llegar a mencionar el uso de la fuerza como tal para detener a la población, quizá esto fuera un novela de mal gusto pero es algo tristemente real.
Esta negligencia de Estado debe conocerla el mundo para que se dé cuenta de las dos realidades que se viven: el uso de la pandemia para el lucro descarado y la triste situación que el país atraviesa con un desempleo como nunca, la economía quebrada al igual que la columna moral de la sociedad donde ignorantes, como es el caso de los venezolanos, dieron y siguen dando “órdenes”. Esas decisiones mal tomadas tienen nombres, historia y familias, de cada personal de salud que se contagio. Mientras familias enteras que perdieron a sus seres queridos sufren el embate de la pobreza, los responsables desvían su mirada del dolor y la dirigen a ver que negocio los lucra más; se llega al sexto mes de tomar las decisiones más antojadizas y aún no se tiene un plan; no hay estímulos, incentivos y respeto para el personal de salud.
Pareciera que hay una ignorancia intencionada al no decir con exactitud cuánto personal de salud ha fallecido; gracias a la publicación de El Diario de Hoy, donde se le pone rostro a la muerte, sabemos que el número de fallecidos tiene nombre y apellido que su gran pecado fue servir al enfermo. Y mientras eso sucede, vemos el delito más cruel que han cometido no es sólo el robo, corrupción y negociaciones oscuras con líderes de pandillas, lo que duele es ver cómo le quinta a un país pobre lo poco que tiene la esperanza de un gobierno que vendió humo; se vendió la imagen de un hospital único en Latinoamérica, cuando una pandemia se ataca en la comunidad y no en una unidad de cuidados intensivos.
Fácil resulta gastar el dinero a manos llenas, pues está a la vista que entre más grande es la obra a realizar, más dinero queda en los bolsillos de los responsables. En un año el país ha caído cual avión en picada, nada detiene ese rumbo y quizá no deberíamos preocuparnos pues palabras sabias son aquellas que dicen: “Cada sociedad tiene el gobierno que se merece”.
Ojalá que nos surja el patriotismo en este mes y que no se nos robe también eso, ante tan nefasta conducción de un país. Se sabe que el próximo espectáculo será, no los aviones que surcarán el cielo el Día de la Independencia, sino el tiraje de un rotativo que se dice que saldrá ese día en circulación. El objetivo es tener una maquinaria poderosa donde la verdad no se conozca sino que lo que el gobierno quiere que se sepa.
Viene otra oleada de contagios y nada parece preocupar a las autoridades; importan más las fotos, el ejército de camarógrafos para hacer relevante lo más insignificante.

Médico.

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