Lo que todos debemos saber

Estamos ante funcionarios que no solo son cínicos sino mentirosos, atacan a los corruptos de los otros, pero encubren con todo el peso del aparato del estado sus corruptos, persiguen e intimidan a sus adversarios que se atreven a sacar a la luz la cloaca de corrupción.

Sep 23, 2020- 21:51

Como un estilo de moda que ya penetra a América latina, México, Brasil y EEUU., el presidente Bukele pretende gobernarnos sin intermediarios institucionales a través de las redes sociales, lo cual entraña un profundo riesgo democrático.
En septiembre 2019 se tomó una selfie en la asamblea general de las Naciones Unidas, considerándose la estrella de la política virtual y manifestando que era el presidente más cool del mundo.
Nuestro sistema político pide a sus gobernantes responder por sus decisiones. El hacerlo mediante las redes o monólogos como las nocheras de Bukele es complejo, ya que evaden las instituciones y cualquier mecanismo de control de la democracia, sin intermediarios, haciendo y anunciando lo que le plazca. El tatuaje de su esposa, criticar a la oposición, defensa de un veto, aislar a los presos, remover funcionarios, su deseo de fusilar 5 magistrados, exigir al ministro de Hacienda dinero para uniformes, “renunciar” al presidente del Banco Central de Reserva por decir la verdad, diatribas contra sus opositores, anuncios del gobierno y más que todo, la grandilocuencia personal, refugiándose en su cuenta como un auto exilio y siendo el motor de propaganda de un país ficcional, donde todo está perfecto con el efecto de la pirotecnia del tuit, lo que no es lo mejor para la gobernabilidad, especialmente para nosotros que contamos con una democracia naciente e incluso tambaleante.
Las necesidades de satisfacciones inmediatas se han casado con las demandas postergadas, creando un coctel de frustración ciudadana, erosión institucional, personalismos, populismo virtual y una autocracia real, maltratando decenas de personas, opositores, instituciones y hasta gobiernos amigos.
También tenemos una cantidad de documentos oficiales que sugieren que altos funcionarios han tenido conversaciones con pandillas, lo cual nadie ha justificado sino solamente la tradicional desacreditación se olvida de su expresión “mil veces malditos”. De los 15 días de encierro y de no hacerlo se cometería un genocidio.Lo del secretario privado de la desubicación de los diputados que están locos pidiendo cercos sanitarios, ¿dónde se ha visto esa locura? Las denuncias de actos de corrupción, malversación de fondos públicos, sobreprecios, nepotismos dobles sueldos, arbitrariedades son el pan nuestro de cada día.
Estamos ante funcionarios que no solo son cínicos sino mentirosos, atacan a los corruptos de los otros, pero encubren con todo el peso del aparato del estado sus corruptos, persiguen e intimidan a sus adversarios que se atreven a sacar a la luz la cloaca de corrupción. Ya dejen de robarle a la pandemia y de aprovecharse de la calamidad y del dolor de la población, solo están premiando a sus ladrones y sinvergüenzas. Estoy claro de que nadie es perfecto, todos cometemos errores, pero el error es casual, la mentira es causal, el mentir es la decisión que ustedes han tomado como prioridad en el manual de comunicaciones de Bukele, lo cual no es tolerable, mucho menos de funcionarios pretendiendo hacer verse distintos de los mismos de siempre, aunque sea la misma rapiña. Denuncias de sobreprecios, favorecimiento de familias y amigos, anuncian que han entregado a 3,4 millones de familias canastas familiares, ¿de dónde sale ese número? Denuncian una empresa que evadió 293 millones y luego se contradicen. La millonaria compra de medicamentos que luego también dicen corregir en su monto. No dicen cuánto se ha invertido en la red de salud, el gasto en los centros de contención en hospedaje y comida. No veo la razón si todo se hizo bien, si todo es correcto, porque la negación a la rendición de cuentas y transparencia.
Dejen la obsesión con el pasado, asuman sus responsabilidades.
No permitamos, salvadoreños, que esto pase inadvertido, ya que sobre esto poco se hace, no se discute, nos concentramos en argumentar en muy pocos temas. Me es difícil entender cómo tanta bobería pone los pelos de punta, pero la tendencia a destruir nuestra República, la democracia y la pérdida de nuestras libertades no merezcan ni tan siquiera un comentario.
No podemos permitirnos que su majestad virtual de alto riesgo sistémico provoque más inestabilidad y destruya el sistema democrático.

General retirado y diputado de ARENA.

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