Los padres no pueden perder el derecho de corrección de los hijos

El punto es encontrar una solución media que no implique maltratar a los niños, pero tampoco caer en ocurrencias y sensiblerías, como quitar el derecho de corrección a los padres, las cales pueden complicar más las cosas.

Jun 12, 2019- 19:31

En una ánfora griega del Siglo V antes de Jesucristo aparece la figura de Afrodita (Venus, la diosa del amor ) que está para propinarle un chancletazo a su desobediente hijo Eros (Eros = amor, cupido para los romanos) para disciplinarlo.

Afrodita sabía, como piensan muchos padres y madres, que una buena zurra, un cinchazo, hincarlos sobre maicillo, prohibirles ver programas, no dejarlos salir, etcétera, puede salvar a sus hijos de malas costumbres, malas compañías, de los peligros de las calles, de vicios aniquiladores.

Los maestros ingleses consideran que un buen y sabio reglazo en las asentaderas de un discípulo que no cumple con sus deberes y tareas, con frecuencia hace la diferencia entre adultos responsables y vagos y perdidos.

En el otro extremo, ya hemos comentado que un pequeño grupo de diputadas propone penas de cárcel para los padres que disciplinen a sus hijos, que no los dejen salir cuando les venga en gana, que los denuncien si les alzan la voz… los padres quedarían en la condición de acosados y vigilados, como en Cuba, donde los niños son espías del régimen.

Como ya dijimos, si encarcelan a los padres ¿quiénes cuidarán a esos niños y niñas, quiénes les darán de comer, quiénes los protegerán de pervertidos y criminales?

El punto es encontrar una solución media que no implique maltratar a los niños, pero tampoco caer en ocurrencias y sensiblerías, como quitar el derecho de corrección a los padres, las cales pueden complicar más las cosas.

Hay malas madres que cogen a leñazos o les queman las manos a sus hijos, padres que poco les hablan ni se cuidan de no beber frente a ellos, progenitores que por ver partidos deportivos o “novelas” cursis desatienden a sus niños, que casi crecen solos, sin otra guía que la recibida de buenos maestros cuando tienen la fortuna de tenerlos. Una cosa es el abuso que no debe permitirse, pero otra es la validez de que los padres enmienden la conducta de sus hijos desde la primera infancia.

No vivimos en el mejor de los mundos, sino en una sociedad violenta, desganada, que sufre mucha corrupción y en mucho confundida, confundida por prédicas del odio, por demagogos, por sinvergüenzas, por sujetos que se abren paso “a puro sombrerazo y dedazo”.

Es el resultado de no pensar las cosas, de no medir las consecuencias de leyes y reglamentos fabricados a base de sensiblería social, de posturas que quieren tapar con un dedo la realidad humana.

El crimen organizado se ha beneficiado de las leyes para reclutar a jóvenes

Bajo el amparo de la ley Lepina y la Ley Penal Juvenil se han cometido verdaderos errores y excesos de los cuales se han aprovechado las pandillas para reclutar adolescentes y convertirlos en sicarios y cobradores de extorsiones.

Disciplinar a los niños es un derecho de todo padre y toda madre responsable o inclusive indiferente, pues como crecen los niños, de si hacen sus tareas escolares, de si obedecen para realizar pequeños esfuerzos como ser ordenados y limpios, puede hacer la diferencia más adelante, más en una sociedad donde el abandono de sus familias es un vicio generalizado entre los hombres, que luego, al llegar a viejos, se encuentran que nadie quiere saber de ellos.

Las madres son cabeza de familia en muchos hogares y sólo saldrán adelante si sus niños les obedecen.

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