Los abrazos y la salud

Aunque en muchas ocasiones de crisis, un abrazo sincero y por el tiempo suficiente puede decir más que muchas palabras, no deberíamos esperar a tener situaciones difíciles para expresarnos a través de un abrazo.

Dic 02, 2019- 05:40

El abrazo, el simple acto de envolver a otra persona con nuestros brazos, es una de las maneras más fáciles de dar a conocer nuestros sentimientos hacia los demás, pero desafortunadamente no es una de las más comunes. Todos necesitamos de los abrazos, no solamente para expresar sentimientos, también es importante pues nos ayuda a disminuir la tensión emocional y a atenuar la ansiedad y desconsuelo. Pero más significativo aun es la importancia del abrazo como generador de salud y la mejoría en la sobrevivencia humana. Si, efectivamente los abrazos nos ayudan a vivir más y mejoran nuestra calidad de vida.

Los efectos positivos que se generan con el acto de abrazar y de los abrazos mismos, se produce muy temprano en nuestra infancia. Es interesante notar que aquellos padres que abrazan frecuentemente a sus hijos, están en realidad enseñándoles a abrazar. De manera que cuando estos crezcan verán como normal el hecho de abrazarse. Por el contrario, si no hemos aprendido de nuestros progenitores el “arte de abrazar”, esto no debería limitarnos, pues siempre es un buen momento para aprender y comenzar.

Con seguridad el contacto producido por los abrazos, es importante desde el inicio de nuestra vida, afortunadamente se vuelve también esencial para mantener una vida normal en nuestra etapa como adultos. Sin esta forma sencilla de relacionarnos con los demás, se puede llegar a tener una vida que se volverá solitaria y antisocial aun cuando estemos rodeados de otras personas. La verdad es que la necesidad de abrazar es universal de manera que, si no nos han abrazado lo suficiente, en algún momento de nuestra vida estaremos más tensos y con la predisposición a alteraciones de la salud, según lo reportan nuevos estudios en dicha área.

Los estudios son claros, cuando abrazamos o nos abrazan por el tiempo suficiente, liberamos una hormona llamada oxitocina que es la encargada de generar el apego que sentimos hacia otras personas. Esta hormona es liberada en la madre cuando amamanta a su bebe, de acá la teoría que el apego materno-filial se produzca por la liberación de la hormona oxitocina. La otra acción hormonal que se desencadena cuando nos abrazamos, es la disminución de las hormonas llamadas cortisol y adrenalina, las cuales se encuentran elevadas en todos aquellos casos en que nos sentimos amenazados o estamos sometidos a la tensión y stress del diario vivir. Al modular estos efectos hormonales, nos damos cuenta que los abrazos promueven el apego y disminuyen la tensión, ansiedad y sensación de amenaza que podamos experimentar.

El doctor Paul Zak, científico de la Universidad de Claremont, California en los Estados Unidos, ha integrado la psicología con las ciencias económicas, conformando una nueva ciencia denominada neuro-economía, la que nos permite saber cómo nuestras acciones y actitudes pueden hacernos ver como confiables o no ante otros.

Este científico ha realizado estudios que se han orientado a la investigación de la relación entre la confianza y la producción de comportamientos positivos tales como generosidad y sinceridad. Estos experimentos nos demuestran que un abrazo puede ser percibido por el que lo recibe como un “abrazo real” o un “abrazo por compromiso”. Más aun los abrazos reales sirven, según el investigador, para mejorar nuestra percepción y confianza en la persona que los provee.
En términos generales un abrazo social dura entre 3 y 5 segundos, sin embargo para que los adultos nos beneficiemos de los efectos positivos antes descritos es necesario que la duración de los abrazos sea de al menos 20 a 30 segundos y que se repita de 6 a 8 veces al día. Estos últimos números son significativamente mayores en los niños y adolescentes pues ellos están más ávidos de contacto corporal, lo que les permitirá un mejor crecimiento físico-psicológico y una mejor integración social.

Los abrazos en los niños ayudan a sentirse integrados a sus familias, favorecen el desarrollo normal de la inteligencia y les permite un método efectivo para superar el miedo entre muchos otros efectos positivos. Reconocemos así, como los abrazos se han convertido en una de las más importantes expresiones de sentimientos y emociones que disponemos los seres humanos. Pero sus efectos positivos van más allá que cumplir una función social o complementar nuestro armamentario emocional. Debido a que se trata de una actividad producto de la acción humana hacia otros, esto significa que se produce una integración de nosotros con los otros, condicionando de esta manera a la atenuación del egoísmo que nos impide integrarnos a los demás.
Aunque en muchas ocasiones de crisis, un abrazo sincero y por el tiempo suficiente puede decir más que muchas palabras, no deberíamos esperar a tener situaciones difíciles para expresarnos a través de un abrazo. Es por esa razón, que debemos saber que la terapia con abrazos se aprenderá haciéndolo desde la niñez, dato que los adultos estamos obligados a transmitir.

Médico.

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