La inspiración para el 2020 ya llegó

Sesenta y cinco obispos de la región invitaron a una delegación del Congreso Judío Latinoamericano, de la que tuve el gusto de ser parte, a la Asamblea Anual del SEDAC

Ene 12, 2020- 05:40

La última parte del año siempre está llena de espiritualidad. El espíritu navideño, que es mucho más que un sentimiento religioso, está presente durante semanas y la renovación del año es acompañada de buenos deseos. La comunidad judía también tiene una festividad importante en esta época: Janucá, a la que llamamos nada más ni nada menos, la fiesta de las luces.
Creo que una de las cosas más importantes que sucedieron durante las últimas semanas y que nos pueden inspirar a todos en el año que comienza fue un encuentro muy especial entre comunidades y credos. En Costa Rica, los obispos de todo Centroamérica se reunieron como lo hacen anualmente, e incluyeron en su programa un encuentro con distintos miembros de comunidades judías de la región para intercambiar ideas y compartir visiones sobre el futuro. La comunidad judía y la Iglesia Católica de nuestro país fuimos parte de esta gran ceremonia de coexistencia.
Me refiero a la Asamblea Anual del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC). Allí, 65 obispos de la región invitaron a una delegación del Congreso Judío Latinoamericano de la que tuve el gusto de ser parte. Representantes de las comunidades judías de Panamá, Costa Rica y nuestro país, llevaron sus experiencias en trabajo con otras colectividades, expusieron sus perspectivas frente a distintos temas comunes y, por sobre todo, compartieron un momento de rezo y comida, en el marco de la reunión de obispos más importante de la región. Este tipo de acciones reconocen al pluralismo como un valor central para nuestras sociedades y a la diversidad como un capital social que debe ser cuidado por todos.
A veces lo naturalizamos, pero la buena coexistencia entre diferentes credos en la región es fruto del trabajo de muchas personas valientes y decididas, sostenido en el tiempo más allá de gobiernos y avatares políticos. El encuentro entre el SEDAC y el Congreso Judío Latinoamericano, por ejemplo, se dio ya por tercera vez. Además, solo este año, una docena de países adhirieron a la Declaración de Córdoba, un documento encabezado por las representaciones monoteístas más importantes de la región que establece a Latinoamérica como “Zona de Convivencia Interreligiosa”.
A la hora de pensar qué hay de especial en nuestro país y región a veces se nos escapa esto, la buena convivencia entre religiones, credos, comunidades, algo que al mundo de hoy le falta y pide a gritos. Empecemos el año valorando este ejemplo, celebrándolo y exhibiéndolo con orgullo. Tantas veces el mundo ignora o piensa en América Central en formas peyorativas. Y entre todo lo bueno que tenemos, el respeto por las creencias del otro es algo que día a día, hora a hora, toma más relevancia y podemos decir con mucho orgullo: En El Salvador y toda Centroamérica y América Latina estamos comprometidos con la coexistencia. Así lo estuvimos en 2019 y esperamos profundizarlo y contagiarlo al mundo el año que comienza.
¡Feliz Año Nuevo!

Referente de la Comunidad Judía de El Salvador

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