Equilibrio de poderes y el Escudo Nacional

Estoy convencido de que todo aquel que voluntariamente se somete rindiéndole su corazón a la autoridad de nuestro patrono, Jesús el Divino Salvador del Mundo, poniendo su confianza en Él para el perdón de sus pecados y la salvación de su alma, experimentará un cambio interno, que le permitirá el ejercicio correcto de la autoridad que le ha sido delegada

Feb 09, 2020- 22:08

Mientras el calígrafo salvadoreño Rafael Barraza Rodríguez diseñaba nuestro Escudo Nacional, allá por 1912, para representar el equilibrio de los poderes del Gobierno, es decir, el Legislativo, Ejecutivo y Judicial, utilizó el triángulo equilátero.
Un triángulo equilátero, en geometría, es un polígono determinado por tres lados y ángulos iguales. Si el objetivo del triángulo equilátero en nuestro Escudo Nacional es representar la igualdad de los tres poderes del Estado, el hecho de que nuestra Nación en estos últimos tiempos se encuentre sufriendo una reiterada crisis de institucionalidad, en mi opinión, ha causado que esto ya no se asemeje a un triángulo equilátero, sino a un triángulo obtusángulo escaleno, en el cual ninguno de sus lados ni ángulos son iguales, al tratar de prevalecer algunos de los poderes sobre otro.
El concepto de la igualdad de poderes proviene de la influencia de los escritos de Montesquieu, a través de la publicación de su obra maestra “El espíritu de las leyes”, la cual inspiró a las democracias a considerar que los poderes del Estado deben estar separados y equilibrados.
La democracia se ha diferenciado de la autocracia en que en la democracia el poder está distribuido, controlado y limitado. En cambio en la autocracia el poder está concentrado, descontrolado e ilimitado.
El deseo desmedido de acumular autoridad es inherente en la naturaleza humana a causa del pecado original. La Palabra de Dios nos declara que el maligno engañó a nuestros primeros padres con el ofrecimiento de “seréis como Dios”. Desde entonces todos los seres humanos hemos heredado esa inclinación pecaminosa y somos proclives a la misma. Cuando esta inclinación se fomenta, en vez de combatirla, se llega a convertir en lo que conocemos como megalomanía, que es un estado caracterizado por los delirios de grandeza, poder, riqueza u omnipotencia. El reformador Juan Calvino en sus días afirmó que “la tiranía es el demonio que arruina el Estado, en su afán de poseerlo”. Esta inclinación lamentablemente se manifiesta en las distintas esferas de la sociedad, es decir, el gobierno a través de la tiranía; la empresa privada a través del aprovechamiento; las instituciones educativas a través del bullying o acoso escolar; en la Iglesia a través de abuso de poder, y la familia a través de machismo o el acoso intrafamiliar etc. Por lo tanto, yo creo que dicha inclinación debe ser, combatida, controlada y limitada. Tenemos que reconocer que Dios es el único que hace lo que quiere sin darle cuenta a nadie y sin que nadie se lo impida. Él es incapaz de cometer un error o equivocarse. Los seres humanos sí necesitamos tener limitaciones en el ejercicio de nuestra autoridad delegada.
Ante esta situación, sería muy importante el consultar lo que “Libro de los Libros” nos tiene que decir en cuanto a cómo combatir estas pasiones internas que están socavando la institucionalidad del mundo actual.
La inclinación tiránica del corazón humano fue vencida en Cruz de nuestro Señor y Él nos enseñó lo siguiente: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”. También la Palabra de Dios nos muestra el principio de que la forma correcta de ejercer la autoridad es estar bajo autoridad. Estoy convencido de que todo aquel que voluntariamente se somete rindiéndole su corazón a la autoridad de nuestro patrono, Jesús el Divino Salvador del Mundo, poniendo su confianza en Él para el perdón de sus pecados y la salvación de su alma, experimentará un cambio interno, que le permitirá el ejercicio correcto de la autoridad que le ha sido delegada, tanto en las esferas de gobierno, como en el área empresarial, educativa o familiar, recuperando el equilibrio perdido de nuestra institucional, representado por el triángulo equilátero de nuestro Escudo Nacional y las relaciones adecuadas en cada una de las esferas de nuestra sociedad.

Pastor evangélico. rmv@cimientoestable.org

Te recomendamos

El festival “Foodsion Suprema 2020” llega cargado de sorpresas y esto es lo que debes saber
7 preguntas y respuestas frecuentes sobre el coronavirus
Frijoles, el beneficioso y tradicional alimento que favorece tu salud
5 maneras infalibles para ahuyentar los zancudos por las noches

Utilizamos cookies y otras tecnologias para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web.

Política de privacidad