La inexorable escalada de tensión franco-británica

Más que nunca las tensiones franco-británicas revelan fallas profundas tanto en la cohabitación que obliga la geografía, pero a la vez en visión estratégica de ambos países

Por Pascal Drouhaud
Politólogo, presidente LATFRAN

Las relaciones entre Francia y Gran Bretaña atraviesan una escalada de tensiones: la muerte de 27 migrantes provenientes de Medio Oriente e África, que intentaban llegar a Gran Bretaña en una embarcación, ha sido el detonante.

Ese drama humano terrible, ocurrido el miércoles pasado, frente de las costas del norte de Francia, es el más trágico desde hace varios años en este brazo de mar que separa los dos países. Desde hace varios años son miles los migrantes proveniente de África del Este, de Medio Oriente tanto como Asia Central, esperando llegar a Gran Bretaña. Para lograr ese objetivo, ramas de migraciones constituidas por grupos de traficantes inescrupulosos ofrecen “sus servicios” a esa población con está pasando por el Mediterráneo, tanto como en “las zonas fuentes” de migraciones.

Cuando no llegan en Bélgica o en los Países Bajos, se posicionan en dos grandes ciudades frente a Gran Bretaña: Calais y Dunkerque. Desde principio de año, más de 31,500 personas han salido para las islas británicas; 7800 han sido salvador en mar de una muerte anunciada. Es decir, la tragedia del miércoles revela la gravedad que encendió las tensiones bilaterales.

El primer ministro Boris Johnson pidió, a través de una carta al presidente francés Emmanuel Macron y publicada en Twitter, que Francia retome a los migrantes que llegan ilegalmente a Inglaterra. Desde Italia, donde está en el marco de una visita histórica y después de haber visitado al Papa Francisco, el presidente francés rechazó la propuesta británica, sobre todo porque publicarla en las redes sociales. La reunión interministerial entre Francia, Bélgica, los Países bajos, Alemania y la Comisión Europea no contó con la presencia británico, que no fue invitada.

El tema es demasiado grave, vidas están en peligro diariamente para que no se pueda llegar, entre los socios europeos, en un acuerdo global que lleve sobre el tema migratorio en Europa. Hasta estas últimas semanas, Francia y Gran Bretaña parecían mascar sus divergencias. Por cierto, la realidad de los migrantes que cruzan el brazo del mar de La Mancha es bastante complejo para el gobierno conservador británico, quien ha hecho de la lucha contra la inmigración un tema central de su política interna, después de la adopción del Brexit. Y por cierto, varios son los temas de tensiones desde entonces: ambos países se destrozan sobre los derechos de la pesca en sus espacios marítimos.

El drama migratorio se inscribe además en un contexto estratégico global en el cual la desconfianza bilateral gana fuerza. En septiembre pasado, la alianza secreta entre los Estados Unidos y Gran Bretaña, en favor de la entrega de submarinos a propulsión nuclear a Australia mediante una nueva alianza llamada AUKUS precipitó la cancelación de un contrato de venta de submarinos franceses a Australia. Esto ha sido el revelador de visiones divergentes del Pacífico que parece volver desde entonces y frente a la rivalidad sino-estadoudinense, un próximo espacio nuclearizado. Francia, país del Pacífico a través de Nueva Caledonia, Wallis y Futuna tanto como Polinesia Francesa, se sintió, por lo menos, engañado, para no decir traicionado.

Es decir, cuanto por la forma como por el fondo, el drama migratorio se inscribe en un contexto de tensiones entre Francia y Gran Bretaña: divergencias de análisis sobre los orígenes y consecuencias de las migraciones que han vuelto temática prioritaria para los europeos, incomprensión frente posiciones británicas que los franceses consideran como esencialmente nacionales cuando necesitarían una dimensión multilateral con los propios miembros de la Unión Europea.

Más que nunca las tensiones franco-británicas revelan fallas profundas tanto en la cohabitación que obliga la geografía, pero a la vez en visión estratégica de ambos países. Mientras, el drama de los migrantes de La Mancha sigue volviéndose una vergüenza humana.

Politólogo, especialista francés en relaciones internacionales, presidente de la Asociación Francia-América Latina (LATFRAN). www.latfran.fr

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Europa Francia Inmigrantes Opinión Reino Unido

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