Sahel: La herida del Chad, columna vertebral contra los islamistas

Por Pascal Drouhaud
Politólogo, presidente LATFRAN

El Presidente del Chad, Idriss DEBY ha muerto. El anuncio de su desaparición, el 20 de abril pasado, después de haber sido herido en el combate, en el norte del Chad, quinto país más grande de África, con sus 1,284,000 km2, principalmente en el desierto, todavía suena como una bomba, tanto sorprendió, dejando entrever consecuencias geopolíticas muy grandes para una parte de África tanto como Europa.

Ese país, que tiene fronteras con Libia en el Norte, Níger, Nigeria y Camerún en el Oeste, Sudán en el Este y la República Centroafricana en el Sur, tiene un papel fundamental en la región. La posición del Presidente Idriss DEBY era estratégica : llegando en el poder en 1990, con el apoyo de los franceses después de haber derrotado y derribado a su predecesor Hissène HABRE, se mantuvo en el poder desde hace 30 años. Dos días antes del anuncio de su muerte, era elegido para un sexto período a la cabeza de su país. Militar en un país acostumbrado en su historia y desde su independencia en 1960 en operaciones de “rebeldes” tanto a raíz de disensiones étnicas o políticas regionales, Idriss DEBY fue al contacto de un grupo armado llegando de Libia cuando fue herido “en combate”. Unos afirman que fue víctima de una “revolución de palacio”. Pero no fue la primera vez que Idriss DEBY iba personalmente, al contacto de rebeldes, concepción del líder en ese país principalmente en el desierto, como su fuerte identidad nómada.

Lo cierto es el vacío que deja su muerte para el equilibrio político nacional tanto como para la lucha contra los islamistas en la región del Sahara y Sahel. Francia, a través de un comunicado del Presidente MACRON, declaró que “pierde un amigo de valor”. Era, para ese país europeo involucrado en una guerra contra los yihadistas desde 2013, “un aliado esencial en la lucha contra el terrorismo en el Sahel”. Y por cierto, la posición geográfica del Chad tiene muchas ventajas para el aliado francés : en el Este, se puede observar el Sudán y más allá, llegar al Golfo pérsico, donde Francia tiene bases militares. En el Sur, tanto como en el oeste, la inestabilidad de la República Centroafricana, tanto como la presión de la presencia del movimiento Boko Haram en el Norte de Nigeria y de Camerún, podía ser controlada.

Contando con la base de mando militar de la Operación “Barkhane”, el Presidente DEBY sabía poder contar sobre el apoyo francés cuando columnas armadas llegando de Libia, en el Norte tal y como ha sido en 2020. La victoria contra los rebeldes le valió acceder a la distinción de “Mariscal”, situación inédita en el Chad, pero lógica en el camino personal de Idriss DEBY que llegó al poder en 1990 siendo militar y murió “en combate” en 2021. Su hijo, el General Mahamat Idriss DEBY, Jefe de la temida Dirección general de los servicios de seguridad de las instituciones del Estado (DGSSIE), el cuerpo de élite del ejército, asumió al anuncio de la desaparición de su padre, la cabeza del Consejo militar de transición, nuevo órgano del poder central en el Chad.

Se trata de lograr la estabilización institucional del país, después de la muerte inesperada de la figura central que era Idriss DEBY tanto como en materia de seguridad regional.

El Chad era desde varios años un brazo armado que paga el precio fuerte de su acciones militares. El 16 de abril pasado, 4 cascos azules de la MINUSMA, las fuerzas de la organización de las Naciones Unidas en Malí, murieron en un ataque, cerca de Tessalit, en el Norte del país.

Sorpresa, estupor durante unos días, preocupaciones y voluntad de evitar una degradación mecánica de la situación, han sido las etapas que acompañaron la nueva situación generada por la desaparición de Idriss DEBY. Francia está presente desde decenios en ese país : por ejemplo, desde 1984, se establecieron las Operaciones “Manta” y “Epervier” a partir de 1986 para contrarrestar fuerzas militares de Libia, entonces dirigida por Muamar KADHAFI. Desde 1984, ese dispositivo se inscribe en la Operación “Barkhane” contando con las fuerzas de Francia y sus aliados africanos, dentro de los cuales las del Chad.

Rodeado de países inestables o sufriendo de tensiones como Libia, Sudán o República Centroafricana, el Chad es un proveedor de tropas y guerreros tanto para las Naciones Unidas en la región como para el dispositivo militar del G5, es decir de los 5 países del Sahel : Mauritania, Malí, Burkina Faso, Níger y Chad). Apareciendo como una “columna vertebral”, la muerte del Presidente saliente, en el combate, fragiliza mecánicamente la coalición contra los yihadistas.

La estabilización de la situación ha vuelto sensible, prioritaria para que no se extienda el incendio integrista en el centro del corazón de países tan estratégico como lo es el Chad. Los que están involucrados en esta lucha, que sean en las fuerzas de las Naciones Unidas, la “MINUSMA” en la cual participa El Salvador, tanto como en el dispositivo militar franco-europeo-africano “Barkhane” tienen interés en apoyar la transición iniciada en N’Djamena, la capital del Chad, corriendo el riesgo sino en alumbrar un incendio muy peligroso en África.

Politólogo. Presidente LATFRAN

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