No nos quedemos calladas

Hago un llamado a todas las mujeres salvadoreñas a no tener miedo, puede que cometamos errores en el camino, pero no podemos cometer el error de quedarnos calladas por más tiempo

Mar 15, 2021- 18:53

El 8 de marzo celebramos el Día Internacional de la Mujer, en el cual rendimos tributo a la lucha de la mujer por su participación en la sociedad y su desarrollo íntegral como persona, en pie de igualdad con el hombre. Durante la semana me dediqué a leer, escuchar y apoyar a otras mujeres y niñas por medio de redes sociales. Muchas amigas y compañeras de lucha compartieron sus vivencias con el machismo y debo admitir que fue muy fuerte y emocional escuchar historias de abuso contra personas cercanas, compañeras y amigas.
En nuestro país hay muchos colectivos que luchan por los derechos de la mujer: Las Dignas, Movimiento de Mujeres Mélida Anaya Montes, Asociación de Mujeres de El Salvador, Colectiva Feminista, por nombrar algunos, y el movimiento feminista toma cada vez más fuerza y se manifiesta con más fervor. Uno de los logros más recientes de esta lucha fue la aprobación de la propuesta de Ley de reforma al Decreto 417, relativo al Código Electoral que garantiza, entre otras cosas, la inclusión de un mínimo de 40% de mujeres en todas las planillas electorales.
En nuestro país, que es uno de los lugares más peligrosos para ser mujer, el feminismo se percibe como un movimiento sin razón. Sin embargo, cada vez más mujeres tienen acceso a educación gracias a las becas que estos grupos brindan, cada vez nos encaminamos a un mejor ejercicio de los derechos económicos por la regulación en la legislación laboral del trabajo doméstico garantizando las mismas garantías que en cualquier otro trabajo.
Y no, las “verdaderas” feministas no son solo aquellas que trabajan, estudian y son responsables con sus familias; también son verdaderas feministas aquellas que salen a marchar, que se oponen abiertamente a las costumbres machistas, aquellas que organizan huelgas y manifestaciones. En el país ser feminista está mal visto, pues nos tachan de dementes, repitiendo la frase “esas no son formas de pedir derechos”, pero el verdadero punto es que no deberíamos tener que pedirlos. Estos derechos deben ser intrínsecos para todos los seres humanos. El feminismo no existe para ser complaciente ante todos. Es un movimiento que busca incomodar, pues de esa forma podemos crear conciencia y trabajar en educarnos y educar a otros sobre las injusticias de nuestro sistema.
En palabras de Nuria Varela, escritora, experta en feminismo y violencia de género, profesora y reportera española: es un discurso político que se basa en la justicia. El feminismo es una teoría y práctica política articulada por mujeres que tras analizar la realidad en la que viven toman conciencia de las discriminaciones que sufren por la única razón de ser mujeres y deciden organizarse para acabar con ellas, para cambiar la sociedad. Partiendo de esa realidad, el feminismo se articula como filosofía política y, al mismo tiempo, como movimiento social.
Debemos tomar en cuenta, además, que el feminismo va evolucionando y responde a nuevas problemáticas que siguen la misma primicia: “Las mujeres no son iguales, son inferiores y por ende no tenemos que ser reconocidas de la misma forma”.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportan que el 44 por ciento de las mujeres alguna vez casadas o acompañadas reportó que recibió maltratos verbales o sicológicos en la vida, el 24 por ciento reportó violencia física y el 12 por ciento violencia sexual por parte de alguna pareja o expareja; casi la mitad de las mujeres alguna vez casadas o acompañadas, experimentó alguno de los tres tipos de violencia en la vida y el 9 por ciento experimentó los tres tipos de violencia en conjunto. Y nuestro país, con una cultura de abuso y maltrato arraigada, no es la excepción a esta lamentable tendencia. Según el Isdemu, una de cada seis mujeres salvadoreñas ha sufrido algún tipo de violencia sexual durante su vida, y esta situación agrava si tomamos en cuenta que una buena parte de estos abusos son arremetidos contra menores de edad.
Finalmente, hago un llamado a todas las mujeres salvadoreñas a no tener miedo, puede que cometamos errores en el camino, pero no podemos cometer el error de quedarnos calladas por más tiempo. Mujeres, eduquémonos y concienticemos; hombres, edúquense, ninguna mujer les debe nada. Todos somos seres humanos y merecemos el respeto y la conservación de nuestros derechos de la misma forma.

Estudiante de Ciencias Jurídicas

Club de Opinión Política Estudiantil (COPE)

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