Jesús, María y José

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Feb 29, 2020- 22:13

Siempre y en muchos aspectos la Sagrada Familia será el mejor modelo para toda la familia cristiana, pero una de las enseñanzas más urgentes, que de la Virgen y San José debemos recordar, es la que nos narra San Lucas:
“Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la pascua. Cuando tuvo 12 años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.

Y sucedió que al cabo de tres días le encontraron en el templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles…” (Lc. 2, 41-46)
Cuánta luz recibimos de estas palabras: “REGRESARON A JERUSALÉN PARA BUSCARLO”.

Ellos regresaron a buscar a Jesús. Nosotros quizá tengamos que regresar a buscar el amor; la alegría, la ilusión y tantas cosas que hemos perdido. Lo importante es que aprendamos a buscar juntos lo que juntos hemos perdido. Sólo después de un intento válido, maduro, reflexivo se puede concluir si vale la pena o no continuar buscando.

María y José buscaron por tres días. Eso significa tiempo suficiente (recordemos a la higuera estéril que iba a ser cortada pues por tres años el dueño del campo buscaba frutos en ella sin encontrar). (cf. Lc. 13, 6-9)
Además en nuestro lenguaje corriente decimos: Te voy a contar hasta 3. Eso quiere decir: te voy a dar tiempo.

Es más fácil continuar la búsqueda cuando estamos siendo acompañados en nuestro intento. Qué bueno sería que al lado de cada María caminara un José, o que cada José tuviera una compañera infatigable como María.
El contacto con la realidad nos enseña que son pocas las familias que viven el ideal de caminar juntos. En la gran mayoría es uno el que comienza y con un poco de perseverancia quizá pueda ver a los demás caminar a su lado.
El caso que conozco más de cerca es el de mi propia familia.

Al comienzo sólo mi madre asistía a iglesia. La recuerdo cantando con entusiasmo en el coro de la parroquia; luego el Señor llamó a mi padre y de esa cuenta poco a poco a más de 40 años de distancia ya somos 5 de los 7 hermanos que dedicamos todo nuestro tiempo a trabajar en la construcción del Reino de Dios.

Cuánta esperanza encierran las palabras de San Pablo: “Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y toda tu familia”. (Hch. 16,31)

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