Es un grave error desconocer a nuestra amiga la historia

Les llamo a recorrer el camino de la geopolítica de hoy y comenzar a especular un poco sobre el número que nos ofrecen en esta lotería que nos han puesto a jugar.

Dic 16, 2019- 18:47

Un pragmático diplomático servidor de la Reina Victoria inspiró esta frase diciendo: “No tenemos aliados eternos y no tenemos enemigos perpetuos”. Los países no tienen amigos, tienen intereses. Lo que sí es eterno y perpetuo son nuestros intereses y nuestra obligación es conservarlos.
Lo traigo a colación ahora que hace ruido y se discute mucho nuestra relación con China. El secretario de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Kevin McAleenan, estuvo en octubre en El Salvador y dijo: “El Salvador es un gran socio”, destacando el trabajo de Bukele y la canciller. Ese mismo mes, la secretaria adjunta para Asuntos Hemisféricos nos vino a pedir cautela con “la diplomacia de la deuda china con condiciones atractivas, pero que son peligrosas, es como un dulce delicioso que va a terminar pudriendo los dientes”. Nos exhortó a continuar la relación con Taiwán. “No es cuestión de hacer dinero rápido que nos traerá mañana dolores de cabeza”. China Continental, por su parte, defiende la transparencia en sus relaciones con El Salvador. Liu Yuqin dice que “espera ver los planos para tren y aeropuerto oriental”. La cooperación china espera propuesta para $130 millones, monto que dejó disponible Pekín para proyectos en El Salvador. Asimismo se refirió al llamado de Estados Unidos a tomar cautela en los vínculos con el país asiático: “Son los salvadoreños los que tienen la última palabra”.
Para nosotros, los países pequeños, el multilateralismo es esencial, ya que nos falta músculo para negociar. Estados Unidos y China acentúan la crisis de legitimidad del multilateralismo y la guerra comercial que libran estos dos países es una amenaza para la región centroamericana. Todo parece indicar, una vez más, que la solución de nuestros males será arte de negociación entre quienes tienen intereses por nuestro país.
El título de este artículo de opinión está justo para responder por qué estas actuaciones y la forma en que lo hacen; la sabia amiga que es la historia nos dice que sus actuaciones son a conveniencia y a su interés geopolítico; los demás tomémoslo como cuentos de camino real.
No son las ideas nobles las que mueven la historia, sino los intereses. ¿Creen ustedes que Estados Unidos entró en la guerra contra Alemania por defender la democracia en Europa? No es así, los líderes norteamericanos hicieron de la neutralidad su bandera. Tuvo que venir el Almirante Yamamoto a despertarlos bombardeando a Pearl Harbor y no fue hasta entonces que declararon la guerra a las potencias del Eje. Kruschev negoció con Kennedy con base en sus intereses mutuos. La URSS se llevó sus misiles de Cuba a otra parte y EEUU les permitió instalarlos en Turquía, lejos de la Florida.
El interés de China en la región estaba claro desde el 2015. Su estrategia mediante la penetración en la región por Panamá es evidente y existe mucha literatura como punto de análisis para comprender mejor el fenómeno actual en Centro América, donde está claro que entre los objetivos chinos está tener una vía alterna al Canal de Panamá, planteada en el Foro de la Franja y la Ruta.
Los acuerdos hechos públicos por Bukele son solo una senda en el tablero del ajedrez geopolítico por China, en la búsqueda de una mayor hegemonía mundial; lo que Rusia hizo en búsqueda de hegemonía a fuerza de ideología, China lo hace a base de la cooperación sin factores ideológicos, tomando al capitalismo y a los factores comerciales para el logro de una aceptación generalizada de la población. El valor geopolítico lo tienen la posición geográfica y la situación geográfica, por nuestras costas pasa el comercio y se encuentran las principales rutas geográficas que son piezas clave en la franja y la ruta para la cooperación internacional promovida por la Ruta de la Seda.
Es un intento de establecer una vía alterna al Canal de Panamá, creando otra vía de paso entre los dos océanos, lo que deja claro que el interés es más geoestratégico que estrictamente comercial, haciendo concurrir para ello a Honduras y Nicaragua que viabilizan el proyecto. Este valor geopolítico salta nuevamente a la palestra. Lo que debemos preguntarnos es: ¿cuál va a ser el costo para los salvadoreños, de esta lucha a la cual nos están impulsando? ¿Vale un estadio deportivo y una planta potabilizadora?
¿Tenemos noción de nuestro papel insignificante en este gran juego geopolítico? China ha construido 84 estadios alrededor del mundo. El antecedente más cercano es el de Costa Rica. Hay que leer y entender las recientes ofertas de ayuda china a El Salvador y también respondernos a qué se ha comprometido el gobierno a cambio de estas ayudas y saber distinguir lo que tiene un precio y lo que tiene dignidad. En política nada es gratis.
Les llamo a recorrer el camino de la geopolítica de hoy y comenzar a especular un poco sobre el número que nos ofrecen en esta lotería que nos han puesto a jugar. Es cierto que tenemos aliados muy poderosos en el mundo que no van a negociar CONTRA nosotros, pero sí es muy posible que negocien SIN nosotros y que las “soluciones finales” no sean necesariamente las que nos gustan. Hay que mirar un poco lejos y bastante cerca. No nos confundamos ni nos perdamos: no es sencillo de detener, hay que leer para entender, hay un rol que jugar y decidir. El país que los salvadoreños deseamos no nos lo van a construir ni los chinos ni los Estados Unidos.

General retirado y diputado de ARENA.

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