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El porqué de la emigración

La violencia se da cuando reina la impunidad, porque el criminal sabe que no recibirá el castigo merecido. Eso es carencia de Estado de Derecho. Los pésimos servicios públicos, la falta de agua, de un buen sistema de salud, de una educación de calidad, suceden cuando el dinero necesario para proporcionar esos servicios es robado, malversado o desperdiciado olímpicamente en asuntos tan vacíos como una desmesurada propaganda gubernamental, como la que ahora vemos.

Por María Alicia de López Andreu
Empresaria

La migración es un tema universal. Pareciera que en todos los continentes —a excepción, quizá, de Oceanía— se da este fenómeno. Y, en cada caso, hay razones específicas para tomar una decisión tan importante y difícil como esa. En el caso de nuestros compatriotas, que tanto nos afecta a los salvadoreños, ¿cuáles son esas razones?
Pensarán “esta señora como que es de otro planeta, que no lo sabe”. Sí, como ustedes, he escuchado miles de veces las causas que usualmente se mencionan: pobreza, falta de oportunidades, violencia, inseguridad, bajos salarios, pésimos servicios públicos, especialmente en lo referente a salud y educación, etc.
Y ahora, se dirán: “Si ya sabe, para qué pregunta”.
Pregunto precisamente porque me parece que esa respuesta está equivocada. Es decir, todo eso que ya mencioné, y además muchos otros males, no son la causa de la emigración, sino la consecuencia de un problema gravísimo, en el que está su origen: la carencia de un Estado de Derecho.
Es importantísimo que esto se reconozca, que las mismas personas que piensan emigrar por alguna de las razones antes dichas, se den cuenta de que lo que en realidad persiguen, a lo que verdaderamente aspiran, es a vivir en un Estado de Derecho, en el que las leyes se dictan, se cumplen y se respetan. Quizá piensen para sí “no, yo sólo huyo de la pobreza y busco un buen salario”, pero es que la pobreza es consecuencia directa de la falta de Estado de Derecho e, igualmente, los buenos salarios también son una consecuencia, precisamente, de vivir en un Estado de Derecho donde es seguro invertir para el largo plazo.
La violencia se da cuando reina la impunidad, porque el criminal sabe que no recibirá el castigo merecido. Eso es carencia de Estado de Derecho. Los pésimos servicios públicos, la falta de agua, de un buen sistema de salud, de una educación de calidad, suceden cuando el dinero necesario para proporcionar esos servicios es robado, malversado o desperdiciado olímpicamente en asuntos tan vacíos como una desmesurada propaganda gubernamental, como la que ahora vemos. O, en el mejor de los casos, ese dinero debe emplearse en combatir la criminalidad, por ejemplo. Todo ello (ya es repetitivo) porque no hay un Estado de Derecho.
Y Estado de Derecho, para un país como el nuestro, cuyo régimen político es republicano y democrático, consiste en vivir con apego a la Constitución y a las Leyes ya establecidas, con separación de poderes y respeto a las libertades individuales.
Infinidad de veces he leído o escuchado la increíble frase de que “de Estado de Derecho y de democracia no se come”. Totalmente falso. Es absolutamente lo contrario: el hambre se magnifica en la medida que el Estado de Derecho decrece.
Por eso, el enviado especial del Presidente Biden, Ricardo Zúñiga, aboga por el regreso a un Estado de Derecho. Ya lo dijo claramente: la corrupción y la falta de un Estado de Derecho son el origen de la emigración.
Muchos salvadoreños pensantes y prudentes ya lo saben y abogan por lo mismo. Ahora falta que el resto de la población así lo comprenda y, en vez de querer emigrar mientras aplauden los desmanes del Excelentísimo, le exijan que cumpla nuestra Constitución y se deje de ilegalidades que ninguna buena consecuencia traerán a nuestro país.

Empresaria.

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