El solsticio de nuestra generación

Pertenezco a una generación que cree que la política puede ser horizontal, que cree en la diversidad, en la lucha por el cuido del medio ambiente, en reducir la desigualdad social, y que se toma en serio plantear una agenda programática de nación que piense en los próximos 30 años y no solo en los intereses de unos pocos.

Nov 08, 2019- 18:58

Vivimos en un país de gran desigualdad social, pobre. Una tierra, que olvidamos que es nuestra, donde unos pocos corruptos sumergieron en la miseria a miles. Esta es la realidad que debemos cambiar. Un solsticio es un momento del año en el que el sol alcanza su mayor o menor altura; ocurre dos veces al año y esto sucede gracias a la inclinación del eje de la tierra. De forma figurativa creo que los hechos que han impactado al mundo y con especial atención a nuestro país durante estos veinte años del actual milenio que están por finalizar, han hecho que el eje de la tierra se incline. Este solsticio abre un ciclo de cambios.
Frente a este nuevo ciclo aflora una revolución tecnológica que nos va devorando mientras que en nuestro país ni siquiera hay baños dignos en las escuelas públicas; grandes potencias se involucran en la toma de decisiones sobre nuestros migrantes; las redes sociales nos brindan información inmediata al mismo tiempo que sirven como caldo de cultivo para tanto odio. Esto nos va dejando esta inclinación de la tierra, una realidad estrecha, impregnada de locura e incertidumbre. Tenemos un gran reto, enderezar nuestra historia. No podremos cambiar por completo al país tras este solsticio pero sí intentar resolver la desigualdades que hoy vivimos.
Einstein solía decir: “Si no puedo dibujarlo, no lo entiendo”. Sin caer en utopías, es necesario afirmar que el futuro que queremos construir depende del presente que nos propongamos dibujar. Nuestra sociedad carga con tantas ilusiones destrozadas por los políticos que nos gobernaron en las últimas décadas, que esos trozos de ilusión se convirtieron en rencor y desconfianza, dos elementos con los que mi generación debe tratar y que no podemos permitir que queden aislados en la apatía. Debemos ser disidentes del status quo y al mismo tiempo saber convivir entre nosotros mismos, porque solo así podremos liderar la ruptura del ciclo de resentimiento que otorga la rabia, esta es una acción fundamental para conquistar el futuro.
Este solsticio es claro para mi generación, porque esos errores ya no los pueden enmendar los irresponsables que los cometieron porque ellos pudrieron nuestras instituciones; primero tendremos que reemplazar a esos irresponsables que están en el poder, revitalizar poco a poco a las instituciones y así poder ejecutar acciones que sí piensen en las siguientes generaciones. Hago un enorme énfasis en lo que estoy por afirmar: nuestra generación, la que revoluciona el presente, tiene la obligación de permitir un relevo generacional cuando llegue su momento. Debemos construir las bases del futuro sin aferrarnos a ellas.
Pertenezco a una generación que nació en la era de los Acuerdos de Paz y que creció con la llegada del internet, dos datos muy importantes: el primero instauró la joven democracia que vive El Salvador, y el segundo, en la actualidad, se está prestando como herramienta para tergiversar esa democracia en la que vivimos, algo que hay que detener. Pertenezco a una generación que cree que la política puede ser horizontal, que cree en la diversidad, en la lucha por el cuido del medio ambiente, en reducir la desigualdad social, y que se toma en serio plantear una agenda programática de nación que piense en los próximos 30 años y no solo en los intereses de unos pocos. Pertenezco a una generación que en el solsticio de las primeras dos décadas de los años 2000, le está diciendo a los políticos de antaño: se les acabó su tiempo, y ha llegado el nuestro.

Director de Comunicaciones de Nuestro Tiempo

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