El Parque, una oportunidad

Las personas que actúan con irrespeto hacia lo que nos pertenece a todos, debe ser marginada y castigada con severidad. Somos más los que queremos vivir en una ciudad limpia y ordenada. Somos más los que respetamos lo propio tanto como lo ajeno. Somos más los que nos sentimos orgullosos de nuestra ciudad.

Por Gloria Calderón Sol de Oñate
Síndico municipal San Salvador

Oct 06, 2019- 05:45

¡Cuántas frases bonitas y halagadoras se han dicho luego de la inauguración del Parque Cuscatlán! Las redes sociales y los periódicos generaron una campaña de expectativa desde semanas antes del gran día y el propio día de su apertura, así como el siguiente, rebalsaban los comentarios esperanzadores, alentadores y hasta poéticos del nuevo punto de encuentro que todos los salvadoreños teníamos en la ciudad capital.

¡Un orgullo más para los ciudadanos de San Salvador que amamos y respetamos nuestra ciudad! Es tal el entusiasmo que a raíz de su inauguración muchos ciudadanos que tenían en venta sus propiedades desde años atrás en la zona, decidieron mejor retirar los rótulos de “se vende” y esperar …. Piensan que por medio del remozamiento del parque podrán obtener un mejor precio por los mismos inmuebles que por años fueron despreciados, en apenas pocos meses. Y no es para menos, una inversión de semejante cuantía, un poco más de catorce millones de dólares, gracias al trabajo en equipo de: cooperantes internacionales, sociedad civil, filantropía y gobierno local que dieron como resultado este mágico lugar.

Eran alrededor de las catorce horas del tan ansiado 17 de septiembre, cuando el parque abrió sus puertas al público… eran filas de personas ansiosas y curiosas por tanta expectativa que se había generado…. Mujeres, hombres, niñas y niños, adultos mayores, estudiantes … en fin, muchas personas de todas las condiciones, quedaban maravilladas ante tanta belleza natural …

Lástima que duro poco tanto entusiasmo… porque gracias a la falta de respeto de aquellas personas que probablemente nunca recibieron instrucción moral y notoria ya habían empezado a hacer daño a las maravillosas instalaciones y sus facilidades. Bebederos rotos y prácticamente arrancados desde la base; tomacorrientes disponibles para abastecer de energía los teléfonos descargados de los usuarios, totalmente destrozados; basureros con evidentes muestras de intentos fallidos para destruirlos; basura por todos lados y lo más increíble hasta muestras de malabarismo con bolsas llenas de desechos que pretendieron dejar adornando las especies arbóreas del recinto.

Esta actitud antipatriótica debe ponernos a reflexionar sobre varios aspectos: el primero es que debemos insistir en que el parque debe ser el punto de inflexión en esta perversa cultura del irrespeto. Cruzadas ciudadanas para crear conciencia y responsabilidad con relación al respeto por los puntos de encuentro en la ciudad no pueden esperar. Y no es trabajo del gobierno central o municipal únicamente. Esta responsabilidad es tuya, mía, nuestra y de todos. Unidos sociedad civil, gobierno y demás grupos representados en El Salvador debemos actuar con celeridad y no permitir más este abuso inconsciente que no sabemos a qué obedece.

Segundo: Si es dejadez o maldad de estos antisociales … no importa… simplemente no se permitirá. Por eso debemos fortalecer la cultura de la denuncia. Hoy con la tecnología es mucho más sencillo y menos riesgoso. Pero debemos hacerlo: Tú, yo, éste o aquél. Todos.

En tercer lugar, debemos dar prioridad al estricto cumplimiento de la Ley. Tanto la Ley marco para la Convivencia Ciudadana, así como la Ordenanza para la Convivencia Ciudadana del Municipio de San Salvador deben hacerse cumplir sin excusas. Ya no más trasgresión a la norma. Una persona que atenta contra un bien municipal o público es como que nos agrediera a todos los salvadoreños un poquito, pues nos están arrebatando un espacio de sano esparcimiento y totalmente gratuito para disfrutar en familia. Eso mala actitud debe pagarse con severos castigos que devuelvan a la comunidad lo sustraído con su abuso.

Las personas que actúan con irrespeto hacia lo que nos pertenece a todos, debe ser marginada y castigada con severidad. Somos más los que queremos vivir en una ciudad limpia y ordenada. Somos más los que respetamos lo propio tanto como lo ajeno. Somos más los que nos sentimos orgullosos de nuestra ciudad. Los cooperantes internacionales deben disculpar la actitud de pocos y valorar lo que la mayoría queremos: un país con espacios públicos dignos para que todos podamos disfrutarlos, pero con respeto, con cuidado y con amor.
Por eso planteamos que el parque es una oportunidad de un cambio positivo para la sociedad. Eso depende de nosotros.

Síndico Municipal

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